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Cultura

El puesto de buñuelos más antiguo de València

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Pepita Zarzo posa ante su puesto de buñuelos. EFE/Ana Escobar
València, 11 mar (OFFICIAL PRESS- EFE).- Uno de los puestos de buñuelos más antiguo de València es el de ‘Buñuelos Bolea’. A sus 76 años, la memoria olfativa de Pepita Zarzo está poblada de los buñuelos en Fallas: su madre empezó a venderlos en 1948, ella lo ha hecho durante cuatro décadas y ahora es la tercera generación familiar la que monta cada marzo.

El puesto de buñuelos falleros que nació en 1948 y que mantiene la misma familia

Son los ‘Buñuelos Bolea’, un puesto «de toda la vida» ubicado en el barrio valenciano de Benimaclet y que está presidido por una fotografía en blanco y negro de la precursora, Adela Bolea, en plena faena buñolera acompañada de su hija pequeña, una fallerita que no es otra que Pepita con 7 años.

«Desde bien pequeña mi familia ya hacía y despachaba buñuelos, no recuerdo unas Fallas sin ellos», explica a EFE Pepita, a quien la artrosis en las manos le ha obligado a ceder el testigo a sus hijos y sobrinos, pero se sigue pasando por el puesto a ver «cómo va la cosa», ayudar a despachar o echar una mano con los nietos.

Buñuelos con hornillo de carbón

Mientras enseña fotografías que reflejan los 75 años de historia del puesto familiar, esta cocinera con medio siglo de profesión recuerda que antes de que hubiera gas butano hacían los buñuelos en la plaza del barrio con dos hornillos de carbón y leña: «Cuanta más cola había, no iban los fuegos», rememora entre risas.Además, los hornillos no se podían apagar durante la noche, porque si no a las 8 de la mañana no estaban listos, y a veces en esas brasas que tenían que vigilar asaban de madrugada orejas que un vecino torero traía de la corrida de la plaza de toros de València. «Lo hemos pasado muy bien con los buñuelos», asegura.

Por entonces eran los únicos de Benimaclet que vendían este dulce frito, mientras que en la ciudad había «tres o cuatro mujeres mayores que los hacían», como en la plaza del Collado y en la calle Ruzafa. Era todo «muy artesano; ahora ya se ha hecho más comercial», considera.

El secreto de unos buenos buñuelos

Cuando se le pregunta a Pepita cuál es el secreto de unos buenos buñuelos, no duda en responder: «Trabajar bien la pasta», para que no esté ni demasiado blanda ni demasiado dura, y «poner buen aceite».

Atrás quedan los tiempos en los que mezclaban la harina, el agua y la levadura arrodillados en el suelo. Ahora tienen una máquina para amasar los 750 kilos de harina que utilizarán estas fiestas falleras, aunque luego repasan a mano la masa.

Los buñuelos los suelen hacer sin calabaza, pues requieren trabajo extra (aquí la calabaza no es «de bote»), utilizar un fuego menos intenso para que no se soflamen y tienen menos demanda, aunque en los días grandes de Fallas también los ofertan, y se les pueden encargar buñuelos con higo.

Desde hace seis o siete años han claudicado a la petición de la clientela -a la que conocen en su mayoría y que llega hasta aquí desde otros puntos de la ciudad o del municipio vecino de Alboraia- de ofrecer churros, pese a que «de ninguna manera» querían, afirma Pepita.

El día que más buñuelos se venden

El día de más trabajo es el 19 de marzo, festividad de San José, cuando desde bien pronto se forman colas de gente que acude a por buñuelos, churros o chocolate caliente a esta parada callejera que tiene a gala haber ido pasando de generación en generación.Antes de ese día grande, se ha convertido ya en tradición recibir la visita de una comisión fallera cercana -en la que son falleros de honor- acompañada de la banda de música, a quienes agasajan con una bandeja de buñuelos y con mistela.

Este puesto de buñuelos siempre ha estado en el barrio de Benimaclet, aunque ha ido cambiando de lugar hasta quedarse en la calle Enrique Navarro, frente al bar de comida casera ‘Planeta azul’, que Pepita y su marido gestionaron durante 30 años antes de pasarlo a uno de sus hijos y cuyas paredes están decoradas con fotos de su trayectoria buñolera.

Otra de las curiosidades de este puesto es que quienes ahora lo llevan trabajan en otras actividades, pero cuando llegan las Fallas se cogen vacaciones para atenderla, pues desde siempre se ha implicado toda la familia. Pepita lo atribuye a que lo pasan bien y hay armonía, y asegura que la idea es «continuar mientras se pueda».

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Cultura

El pintor valenciano Jesús Arrúe reconoce a Mariano Barbacid con un espectacular retrato cargado de emoción y reivindicación

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Jesús Arrúe Mariano Barbacid
El pintor valenciano Jesús Arrúe reconoce a Mariano Barbacid con un espectacular retrato cargado de emoción y reivindicación-JESÚS ARRÚE INSTAGRAM

El arte y la ciencia se han dado la mano en un emotivo gesto que ha conmovido a numerosos seguidores en redes sociales. El pintor valenciano Jesús Arrúe ha dedicado una obra al prestigioso científico Mariano Barbacid tras los recientes avances en la investigación contra el cáncer de páncreas, uno de los tumores más agresivos y con peor pronóstico.

La pieza, compartida por el artista en sus perfiles sociales, lleva por título ‘Un héroe de verdad’ y se ha convertido en un homenaje directo al trabajo del investigador español y a la importancia de la inversión en ciencia. El propio Arrúe ha acompañado la publicación con un mensaje personal y reivindicativo en el que expresa la admiración que siente por el científico y su labor.

Un homenaje artístico al avance médico contra el cáncer de páncreas

La obra nace en un momento especialmente significativo, tras conocerse los avances liderados por el equipo de Mariano Barbacid en el estudio del cáncer de páncreas. Este tipo de tumor es considerado uno de los más difíciles de tratar y con menores tasas de supervivencia, por lo que cualquier progreso científico en este ámbito genera una enorme esperanza entre pacientes, familias y profesionales sanitarios.

Jesús Arrúe ha querido transformar esa esperanza en arte. En su publicación, el pintor describe al investigador como su héroe personal y el de miles de personas que siguen de cerca los avances en la lucha contra el cáncer. El artista también lanza una reflexión crítica sobre la financiación de la investigación científica, reclamando más recursos para la ciencia y la sanidad.

El texto que acompaña a la obra transmite emoción, gratitud y también indignación por la falta de inversión en investigación biomédica, un mensaje que ha resonado entre muchos usuarios que han compartido la publicación.

Jesús Arrúe, el reconocido pintor valenciano

Jesús Arrúe es un pintor valenciano conocido por sus retratos y obras de carácter social y emocional. Su trabajo suele estar vinculado a temas de actualidad, figuras relevantes y mensajes con carga simbólica. A través de sus redes sociales comparte con frecuencia el proceso creativo de sus obras y reflexiones personales sobre los temas que le inspiran.

En esta ocasión, la figura del científico Mariano Barbacid y su lucha contra el cáncer de páncreas han sido el detonante de una obra que combina admiración personal y reivindicación social. El propio artista ha mostrado imágenes del proceso creativo, lo que ha permitido a sus seguidores conocer la evolución de la pieza hasta su resultado final.

Mariano Barbacid, referente mundial en investigación oncológica

Mariano Barbacid es uno de los científicos españoles más reconocidos a nivel internacional en el ámbito de la investigación oncológica. Nacido en Madrid, ha dedicado gran parte de su carrera al estudio de los mecanismos moleculares del cáncer y al desarrollo de nuevas estrategias terapéuticas.

A lo largo de su trayectoria ha trabajado en centros de investigación de referencia y ha liderado importantes proyectos científicos. Su labor ha sido clave en la identificación de genes implicados en el desarrollo de tumores y en la búsqueda de tratamientos innovadores.

En los últimos años, su equipo ha centrado gran parte de sus esfuerzos en el cáncer de páncreas, una enfermedad con una elevada mortalidad y con pocas opciones terapéuticas efectivas. Los avances en este campo han sido recibidos con optimismo por la comunidad científica y por asociaciones de pacientes.

El arte como altavoz de la ciencia y la investigación

El homenaje de Jesús Arrúe refleja cómo el arte puede convertirse en un altavoz para reconocer el trabajo científico y concienciar sobre la importancia de la investigación. La obra ‘Un héroe de verdad’ no solo es un retrato o una pieza artística, sino también una declaración de apoyo a la ciencia y a quienes dedican su vida a mejorar la salud de millones de personas.

El mensaje que acompaña la obra insiste en la necesidad de destinar más recursos a la investigación médica, especialmente en enfermedades tan complejas como el cáncer de páncreas. La publicación ha generado numerosas reacciones y comentarios de apoyo, tanto al artista como al científico.

Un reconocimiento que conecta emoción, arte y esperanza

La iniciativa de Jesús Arrúe se suma a otras muestras de reconocimiento hacia el trabajo de los investigadores que, desde laboratorios y hospitales, buscan tratamientos más eficaces contra el cáncer. En este caso, la pintura se convierte en símbolo de gratitud y esperanza para miles de personas.

El título de la obra, ‘Un héroe de verdad’, resume el sentimiento que ha impulsado al artista a crearla: reconocer la figura de quienes, desde la ciencia, trabajan para salvar vidas. En un contexto en el que la investigación médica es clave para el futuro de la salud, este homenaje artístico pone el foco en la importancia de seguir apoyando el desarrollo científico.

Mariano Barbacid, el científico que merece todas las portadas por acercarnos a la cura del cáncer

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