Salud y Bienestar
¿Qué pasa cuando te comes un yogur caducado?
Publicado
hace 8 mesesen
El yogur es un alimento fermentado que tiene una vida útil relativamente larga debido a la presencia de bacterias beneficiosas. Sin embargo, consumir yogur más allá de su fecha de caducidad puede tener consecuencias para la salud que es importante considerar.
Riesgos de salud
Consumir yogur caducado puede llevar a una serie de problemas gastrointestinales debido al crecimiento de bacterias nocivas como Staphylococcus, Salmonella y Listeria. Estos patógenos pueden causar síntomas de intoxicación alimentaria que van desde náuseas y vómitos hasta diarrea y dolor abdominal. En casos severos, puede provocar deshidratación y fiebre.
Señales de deterioro
Antes de decidir consumir un yogur caducado, es crucial verificar signos de deterioro. El yogur que ha pasado su mejor momento puede desarrollar un olor agrio, texturas inusuales como grumos o separación de líquidos, y en casos extremos, moho visible. Si detectas cualquiera de estos signos, es mejor desechar el producto para evitar riesgos de salud.
Consejos para evitar el consumo de yogur caducado
- Almacenamiento adecuado: Guarda el yogur en el refrigerador a una temperatura de 4°C o menos para prevenir el crecimiento de bacterias. Evita almacenar yogur en la puerta del refrigerador, ya que esta es la zona más cálida.
- Consumo oportuno: Intenta consumir el yogur dentro de la fecha de «mejor antes» indicada en el envase. Si tienes dudas sobre su frescura, es mejor no arriesgarse y descartarlo.
- Verificación de integridad del envase: Asegúrate de que el envase no esté dañado, ya que esto podría haber comprometido la seguridad del producto.
Alternativas seguras
Si tienes yogur caducado que parece todavía comestible, una opción segura puede ser usarlo en la cocina, como en recetas que requieran cocción, ya que el calor puede destruir las bacterias potencialmente dañinas. También puedes usarlo para aplicaciones tópicas, como mascarillas faciales, siempre que no presente moho ni mal olor.
En resumen, mientras que algunos yogures pueden ser seguros para consumir poco después de la fecha de caducidad si no muestran signos de deterioro, siempre es mejor prevenir que lamentar. Los riesgos de intoxicación alimentaria pueden ser serios, especialmente para personas vulnerables como niños pequeños, ancianos y mujeres embarazadas.
Qué alimentos se pueden comer caducados
aunque es importante tener precaución con los alimentos caducados, algunos pueden ser consumidos de manera segura después de la fecha de caducidad si se almacenan correctamente y no muestran signos de deterioro. Aquí hay una lista de algunos de estos alimentos:
1. Yogur
- Duración: Puede durar una o dos semanas después de la fecha de caducidad.
- Condiciones: Almacenar en refrigerador y asegurarse de que no tenga moho, olor agrio o separación significativa del suero.
- Riesgos: Bajo riesgo si está almacenado correctamente.
2. Queso duro
- Duración: Puede durar semanas o incluso meses después de la fecha de caducidad.
- Condiciones: Cortar cualquier moho visible (aproximadamente 2,5 cm alrededor del moho) y almacenar en refrigerador.
- Riesgos: Bajo riesgo si se retira el moho adecuadamente.
3. Huevos
- Duración: Pueden durar de 3 a 5 semanas después de la fecha de caducidad.
- Condiciones: Mantener en refrigerador. Se puede hacer la prueba del agua para verificar su frescura (huevos frescos se hunden, huevos viejos flotan).
- Riesgos: Bajo riesgo si se almacenan adecuadamente.
4. Pan
- Duración: Hasta una semana después de la fecha de caducidad.
- Condiciones: Almacenar en un lugar seco y fresco. Descartar si hay signos de moho.
- Riesgos: Bajo riesgo si no hay moho visible.
5. Cereales secos
- Duración: Meses después de la fecha de caducidad.
- Condiciones: Almacenar en un lugar seco y fresco. Mantener en su empaque original.
- Riesgos: Bajo riesgo si no hay signos de humedad o plagas.
6. Arroz y pasta secos
- Duración: Años después de la fecha de caducidad.
- Condiciones: Almacenar en un lugar seco y fresco.
- Riesgos: Bajo riesgo si no hay signos de humedad o plagas.
7. Productos enlatados
- Duración: Hasta cinco años después de la fecha de caducidad.
- Condiciones: Almacenar en un lugar seco y fresco. No consumir si las latas están hinchadas, abolladas o corroídas.
- Riesgos: Bajo riesgo si las latas están en buen estado.
8. Chocolate
- Duración: Meses a años después de la fecha de caducidad.
- Condiciones: Almacenar en un lugar fresco y seco. Puede desarrollar una capa blanca (flor de azúcar), pero es seguro de consumir.
- Riesgos: Bajo riesgo si no hay signos de moho o mal olor.
9. Frutas y verduras congeladas
- Duración: Hasta un año después de la fecha de caducidad.
- Condiciones: Mantener congelado. Descartar si hay signos de quemaduras por congelación.
- Riesgos: Bajo riesgo si se mantienen congeladas adecuadamente.
10. Pan rallado
- Duración: Meses después de la fecha de caducidad.
- Condiciones: Almacenar en un lugar seco y fresco.
- Riesgos: Bajo riesgo si no hay signos de moho o plagas.
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Salud y Bienestar
Pastillas para el colesterol (estatinas): qué efectos secundarios son reales y cuáles son mito, esto dice la ciencia
Publicado
hace 13 horasen
8 febrero, 2026
Las estatinas son uno de los medicamentos más recetados en el mundo para reducir el colesterol y prevenir enfermedades cardiovasculares. Sin embargo, en los últimos años han surgido dudas sobre sus posibles efectos secundarios, especialmente en relación con la memoria, el estado de ánimo o la función sexual. Ahora, una de las revisiones científicas más completas publicadas hasta la fecha aporta nuevas respuestas y desmonta muchos de los mitos que rodean a estos fármacos.
Un amplio análisis internacional concluye que las estatinas no causan la mayoría de los efectos secundarios que con frecuencia se les atribuyen, como pérdida de memoria, depresión, problemas sexuales o trastornos del sueño. Los resultados, publicados en la revista científica The Lancet, refuerzan la seguridad de estos medicamentos y su papel clave en la prevención de infartos y accidentes cerebrovasculares.
Qué son las estatinas y por qué se recetan
Las estatinas son fármacos utilizados para reducir los niveles de colesterol LDL, conocido como colesterol “malo”. Al disminuir este tipo de colesterol en sangre, ayudan a prevenir la formación de placas en las arterias y reducen de forma significativa el riesgo de enfermedades cardiovasculares.
Las enfermedades cardiovasculares siguen siendo la principal causa de muerte en el mundo. Se estima que provocan alrededor de 20 millones de fallecimientos al año, lo que representa aproximadamente una cuarta parte de todas las muertes globales. En este contexto, el uso de estatinas se ha convertido en una herramienta fundamental para la prevención, tanto en personas con riesgo elevado como en pacientes que ya han sufrido eventos cardiovasculares.
A pesar de su eficacia, el temor a los posibles efectos secundarios ha llevado a algunas personas a rechazar o abandonar el tratamiento, lo que puede aumentar el riesgo de complicaciones graves.
La revisión científica más completa sobre los efectos secundarios de las estatinas
El nuevo análisis ha sido elaborado por investigadores de la Universidad de Oxford y se considera una de las revisiones más exhaustivas realizadas hasta ahora sobre la seguridad de las estatinas.
Los científicos analizaron datos de 23 grandes ensayos clínicos aleatorizados que incluían a más de 150.000 participantes. En 19 de estos estudios se comparó el uso de estatinas frente a placebo, mientras que en otros cuatro se evaluó el efecto de tratamientos más intensivos frente a otros menos intensivos.
Los resultados muestran que la mayoría de los síntomas que aparecen en los prospectos como posibles efectos secundarios se registraron con una frecuencia similar tanto en quienes tomaban estatinas como en quienes recibían placebo. Esto sugiere que, aunque algunas personas puedan experimentar esos síntomas durante el tratamiento, no existe evidencia sólida de que sean causados por el medicamento.
Estatinas y memoria: qué dice la evidencia científica
Uno de los temores más extendidos es la posible relación entre estatinas y pérdida de memoria o deterioro cognitivo. Sin embargo, el análisis no encontró diferencias significativas entre quienes tomaban estatinas y quienes no.
Por ejemplo, el número de informes anuales de problemas de memoria fue del 0,2% en ambos grupos. Esto indica que estos síntomas pueden aparecer con la edad o por otros factores, pero no hay pruebas de que estén provocados por las estatinas.
Tampoco se observó un aumento del riesgo de demencia en las personas tratadas con estos medicamentos.
Efectos sobre la libido y la función sexual
Otro de los puntos que más preocupa a los pacientes es la posible relación entre estatinas y disfunción sexual o eréctil. Según el estudio, no se detectó un incremento significativo de estos problemas en las personas que tomaban estatinas en comparación con quienes recibían placebo.
Los investigadores subrayan que la disfunción sexual puede tener múltiples causas, entre ellas la propia enfermedad cardiovascular, la edad o factores psicológicos, por lo que atribuirla directamente a las estatinas no está respaldado por la evidencia científica.
Depresión, sueño y otros síntomas: mitos frecuentes
La revisión también analizó otros síntomas que con frecuencia se atribuyen a estos fármacos, como depresión, trastornos del sueño, fatiga, náuseas, dolor de cabeza o aumento de peso. En ninguno de estos casos se observó un aumento significativo del riesgo asociado al uso de estatinas.
Los expertos señalan que muchos de estos síntomas son comunes en la población general, especialmente en personas con factores de riesgo cardiovascular, por lo que pueden aparecer independientemente del tratamiento.
Qué efectos secundarios sí se han detectado
Aunque el balance general es positivo, los investigadores sí identificaron algunos efectos secundarios reales, aunque poco frecuentes. Entre ellos destaca un ligero aumento en las alteraciones de los análisis de sangre del hígado, aproximadamente en un 0,1% de los casos.
Sin embargo, estas alteraciones no se tradujeron en un aumento de enfermedades hepáticas graves, como hepatitis o insuficiencia hepática. En la mayoría de los casos, se trata de cambios leves y reversibles.
También se ha observado en investigaciones previas que las estatinas pueden provocar un pequeño aumento de los niveles de azúcar en sangre, lo que podría adelantar la aparición de diabetes en personas con alto riesgo. Aun así, los expertos insisten en que los beneficios cardiovasculares superan ampliamente este riesgo en la mayoría de los pacientes.
Un medicamento clave que ha salvado millones de vidas
Los investigadores recuerdan que las estatinas llevan más de 30 años utilizándose y han salvado millones de vidas en todo el mundo. Se trata de uno de los tratamientos más estudiados y con mayor evidencia científica en medicina cardiovascular.
La preocupación por los efectos secundarios ha llevado a algunos pacientes a interrumpir el tratamiento, lo que puede aumentar el riesgo de infarto o ictus. Por ello, los expertos recomiendan no suspender la medicación sin consultar con un profesional sanitario.
Por qué es importante combatir la desinformación sobre las estatinas
La difusión de información incompleta o errónea sobre los efectos secundarios de las estatinas puede generar miedo en los pacientes y reducir la adherencia al tratamiento. Este nuevo análisis pretende ofrecer datos sólidos que ayuden a tomar decisiones informadas.
Los especialistas subrayan que conocer los posibles efectos reales permite a médicos y pacientes valorar mejor los riesgos y beneficios. En la mayoría de los casos, el beneficio de reducir el riesgo cardiovascular supera con creces la probabilidad de efectos adversos.
Además, los ensayos analizados fueron de gran tamaño, con seguimiento de los pacientes durante varios años y con metodología doble ciego, lo que refuerza la fiabilidad de los resultados.
Qué deben hacer los pacientes que toman estatinas
Las personas que toman estatinas y tienen dudas sobre sus efectos secundarios deben consultar con su médico antes de tomar cualquier decisión. Cada caso es diferente y el tratamiento se prescribe en función del riesgo cardiovascular individual.
Los expertos insisten en que, para la mayoría de los pacientes, estos medicamentos siguen siendo una herramienta fundamental para prevenir infartos y accidentes cerebrovasculares. Mantener hábitos de vida saludables, controlar el colesterol y seguir las recomendaciones médicas sigue siendo clave para reducir el riesgo cardiovascular.
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