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Quién es Alfonso Rueda

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Quién es Alfonso Rueda
Alfonso Rueda

Madrid (OFFICIAL PRESS-EFE).- Alfonso Rueda es el líder del PP de Galicia y el presidente de la Xunta, cargo que ha revalidado tras ganar las elecciones autonómicas celebradas el 18 de febrero de 2024.

Rueda (Pontevedra, 1968) asumió la doble presidencia del PPdeG en 2022 y de la Xunta tras la marcha de Alberto Núñez Feijóo, quien fue elegido nuevo líder del PP nacional y renunció a seguir presidiendo tanto el partido como el Gobierno gallego.

Hasta entonces, Rueda había sido el número dos de Feijóo y ocupaba la vicepresidencia primera de la Xunta desde 2012.

Así empezó su carrera política

Licenciado en Derecho por la Universidad de Santiago, tiene el diploma de directivo de la Xunta. Es funcionario de Administración local, con habilitación nacional de categoría superior.

Hijo del también político José Antonio Rueda Crespo, senador de Alianza Popular en los años 80, Alfonso entró en el PP a los 24 años y con 25, en 1993, ya era presidente de Nuevas Generaciones de Pontevedra.

Formó parte del gobierno de Manuel Fraga, primero como jefe de gabinete de Xesús Palmou, conselleiro de Justicia e Interior, y posteriormente como director general de Administración Local, responsabilidad que desempeñó entre los años 2000 y 2005.

A él y a su equipo correspondieron algunas de las campañas más controvertidas de aquellos años y que concluyeron con Núñez Feijóo en la Xunta en 2009.

Fue entonces nombrado conselleiro de Presidencia, Administraciones Públicas y Justicia del Gobierno, un cargo que revalidó cuatro años más tarde tras otra victoria por mayoría absoluta del PP gallego. En ese momento sumó también la vicepresidencia.

En las elecciones de julio de 2020 fue nombrado vicepresidente primero y conselleiro de Presidencia, Justicia y Turismo, y dos años más tarde ocupó el lugar de Feijóo al frente de la Xunta.

Rueda, en el “grupo de amigos” de Feijóo

Rueda fue, junto con Rosa Quintana, el único conselleiro que continuaba en los gobiernos de Núñez Feijóo desde 2009; unos conselleiros que conformaban “un grupo de amigos”, como los definió en alguna ocasión tras las tomas de posesión, ya que era el encargado de hablar en nombre de todos.

En todos los puestos el presidente gallego no se ha cansado de trabajar al servicio de su Feijóo, y por eso todos los ojos se pusieron en él cuando se anunció un relevo “previsible”.

Amante del aire libre, entre sus pasiones figuran las motos y la bicicleta. Es uno de los acompañantes habituales de Mariano Rajoy en sus rutas de senderismo por Galicia.

Feijóo felicita a Alfonso Rueda

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El vestido de Cristina Pedroche y el fin de un ciclo que ya no sorprende

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vestido Pedroche Campanadas 2025
El vestido de Cristina Pedroche para las Campanadas 2025

Cristina Pedroche ha vuelto a hacerlo. Y precisamente ahí está el problema. En sus duodécimas Campanadas, la presentadora ha presentado el que ella misma define como su vestido más simbólico, emotivo y definitivo: un diseño construido a partir de retales de sus once looks anteriores, convertido en una gran capa de upcycling con la que asegura cerrar una etapa.

Sin embargo, más allá del relato, el resultado vuelve a confirmar lo que ya es evidente desde hace varias ediciones: el modelo Pedroche está creativamente agotado. Cambia el envoltorio conceptual, se eleva el discurso y se multiplica la simbología, pero el impacto visual vuelve a ser el mismo de siempre: casi desnudez, cuerpo como eje central y mínima estructura textil.

El vestido que lo resume todo… porque no propone nada nuevo

Pedroche se “lo ha puesto todo encima”, literalmente. Fragmentos de vestidos pasados, piezas icónicas recicladas, plumas, cadenas, cristales, esculturas corporales y referencias constantes a su propio archivo estético. Un ejercicio autorreferencial que funciona como resumen de su trayectoria, pero que no aporta una lectura nueva de la moda ni del cuerpo.

El mensaje es claro: no hay ruptura, hay acumulación. No hay evolución, hay repetición sofisticada. El vestido no avanza, se mira a sí mismo.

Del impacto al automatismo

Durante años, el casi desnudo de Cristina Pedroche fue rompedor. Hoy se ha convertido en automatismo. La fórmula es reconocible hasta el extremo: piel protagonista y el vestido como ornamento y una narrativa emocional que intenta elevar lo que visualmente ya no sorprende.

El upcycling presentado como gran novedad no es más que un nuevo argumento para sostener un resultado idéntico: el cuerpo vuelve a ser el centro absoluto, y el diseño queda relegado a acompañarlo.

La causa social de Pedroche, su mejor elección

La causa social elegida por Cristina Pedroche es, probablemente, el mayor acierto de sus Campanadas. Vincular su vestuario a la labor de la Asociación Española Contra el Cáncer aporta profundidad y sentido a un formato que, a nivel estético, muestra claros signos de desgaste.

El respaldo a la AECC introduce un mensaje útil, necesario y transversal, que conecta con una realidad que afecta a miles de familias. Es ahí donde Pedroche acierta de pleno: cuando el foco se desplaza del cuerpo al acompañamiento, la investigación y el apoyo a los pacientes, la elección deja de ser un recurso narrativo y se convierte en un gesto con verdadero impacto.

Josie y la construcción de un universo cerrado

El estilista Josie vuelve a estar al frente de la dirección creativa, ensamblando una auténtica antología de símbolos reconocibles para el espectador. El resultado es coherente, milimétrico y técnicamente complejo, pero también encorsetado en su propio lenguaje.

El vestido habla de memoria, de ritual, de semiótica textil… pero sigue diciendo lo mismo que hace años. La piel continúa siendo el titular.

Cuando el vestido deja de ser moda y se convierte en gesto repetido

El gran problema del diseño de 2025 no es su osadía, sino su falta de sorpresa real. El espectador ya no se pregunta qué llevará Pedroche, sino cuánto mostrará. Y cuando la conversación se reduce a eso, el vestido deja de ser moda para convertirse en gesto reiterado.

Frente a propuestas donde la confección, la silueta o el diseño adquieren protagonismo, el modelo Pedroche insiste en una idea que ya ha dado todo lo que tenía que dar.

El cierre de ciclo que confirma el agotamiento

Pedroche habla de cerrar una etapa. Y quizá tenga razón. Porque este vestido no marca un nuevo comienzo, sino que certifica el final de una fórmula que ha sido explotada hasta el límite.

Doce años después, el casi desnudo ya no es transgresión, es marca registrada. Y cuando la marca se impone al diseño, lo único que queda es repetirse.

El vestido de estas Campanadas no abre camino: pone punto final a un modelo que ya no evoluciona.

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