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Buscan a 11 implicados en un asalto de película en Valencia para un gran robo de criptos

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Robo criptos Valencia
Fotoilustración de un hombre mientras observa un sitio de intercambio de criptomonedas. Archivo/EFE/ Mauricio Dueñas Castañeda

València, 29 may (OFFICIAL PRESS-EFE).- La Guardia Civil de Valencia ha detenido a dos personas y emitido once órdenes internacionales de búsqueda y detención por la implicación en una detención ilegal y posterior tortura de las víctimas, de las que lograron también transferir criptomonedas por un valor cercano a los 99.000 euros.

Todo ello comenzó durante una fiesta privada en un chalé de una exclusiva urbanización de la localidad valenciana de Cullera en agosto del año pasado y continuó en otra vivienda de València.

Asalto de película en Valencia

En concreto, la madrugada del 22 de agosto de 2023, agentes de la Guardia Civil fueron requeridos para investigar la desaparición de un ciudadano de nacionalidad ucraniana del que se desconocía su paradero tras haber acudido a un chalet de lujo de Cullera donde se celebraba una fiesta privada durante todo el fin de semana.

La fiesta había sido organizada por un ciudadano ucraniano que alquiló una villa en una exclusiva urbanización de Cullera a la que invitó a dos jóvenes compatriotas con un alto poder adquisitivo que residen en València.

Según ha informado la Guardia Civil este miércoles, estos jóvenes se dedican a invertir en criptomonedas, motivo por el que se trasformarían en víctimas.

Uno de los jóvenes acudió a la fiesta acompañado por un amigo ruso que se encontraba ocasionalmente de visita en España, pero la otra víctima finalmente decidió no acudir al evento.

Tras la celebración, en un momento dado, se produjo el asalto al chalet por parte de cuatro encapuchados, que localizaron al joven ucraniano y a su amigo ruso en sus respectivas habitaciones.

Los chicos fueron atados con bridas, les amordazaron con cinta americana y les anularon la visión colocándoles en la cabeza unas fundas de cojín. A continuación, fueron torturados hasta que proporcionaron las claves de acceso a los criptomonederos, de donde los asaltantes lograron transferir criptomonedas por valor de 107.207 dólares (98.774,10 euros)

Al mismo tiempo, un segundo grupo, compuesto por otras cuatro personas, accedieron al interior del domicilio de las víctimas en València y se llevaron contra su voluntad a otro amigo que se encontraba de visita en España.

Robo de criptomonedas en Valencia

El grupo de asaltantes del domicilio de València obtuvo otro dispositivo para el acceso a las criptomonedas e intentó localizar al segundo joven ucraniano que no acudió a la fiesta para obtener las claves de acceso a sus monederos virtuales.

Este joven empezó a sospechar de la extraña desaparición de su amigo y, a su vez, tampoco podía contactar con el que estaba en la fiesta de Cullera, por lo que decidió acudir al acuartelamiento para denunciar la desaparición de sus amigos.

Entre el denunciante y las patrullas consiguieron localizar el chalet pero los asaltantes ya habían huido, al igual que las víctimas, no así uno de sus compinches que era el encargado de limpiar la escena. Al verse sorprendido por las patrullas, fingió ser una víctima más del asalto atándose él mismo con bridas.

Durante la mañana fueron localizadas, en los extrarradios de Cullera, las dos víctimas del asalto al chalet y, posteriormente, a la altura de la localidad de Sollana, el tercero que fue sacado del domicilio de Valencia y que había sido abandonado por los autores en la carretera.

Tras ser auxiliados, se requirió asistencia médica para ellos, uno de los cuales presentaba signos de haber sido agredido violentamente  e incluso le habían arrancado una uña, por lo que fue trasladado al hospital, donde permaneció ingresado varios días en la UCI debido a las graves lesiones que le ocasionaron los asaltantes.

Gracias a la inspección ocular realizada por los agentes se pudo identificar el comercio donde los autores adquirieron los efectos para el asalto y tortura de las víctimas (como guantes, fundas de cojín, bridas, cinta americana y un sargento de apriete).

Fueron identificados ocho hombres y tres mujeres que hicieron de gancho, todos ellos de nacionalidad ucraniana, que viajaron expresamente desde diferentes países europeos a España para perpetrar este robo y que huyeron juntos al día siguiente de los hechos.

Éxito a través de la EUROPOL

El éxito en la labor de identificación fue fruto de la colaboración e intercambio de información a través de EUROPOL, así como con las autoridades ucranianas, pudiendo constatar que alguno de ellos ya contaba con antecedentes en su país de origen.

También se contó con la colaboración del Grupo de Ciberinteligencia Criminal de la Unidad Técnica de Policía Judicial en Madrid, de cuya pericial se obtuvo información «de vital importancia» para conocer el destino de parte de las criptomonedas.

Los agentes de la Guardia Civil de Valencia procedieron a la detención del organizador de la fiesta y también de la falsa víctima, dos hombres de 43 y 44 años y de nacionalidad ucraniana.

Además, a la vista del resultado de la investigación, la autoridad judicial emitió las pertinentes órdenes internacionales de búsqueda y detención contra el resto de implicados en los hechos, los ocho hombres y las tres mujeres, a los que se les atribuyen dos delitos de detenciones ilegales, uno de robo con violencia y otro de pertenencia a grupo criminal. Del caso se ha hecho cargo el Juzgado de Primera Instancia e Instrucción número 3 de Sueca (Valencia).

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Sucesos

El jurado declara culpable al único acusado del crimen del canónigo de València, cometido junto a otra persona

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muerte cura Valencia
El acusado del crimen del canónigo de la Catedral de València en enero de 2024 - EUROPA PRESS

El tribunal popular considera probado que el crimen fue planificado, con alevosía, y que el acusado participó en el robo y uso fraudulento de las tarjetas de la víctima.

Un jurado popular ha declarado culpable de asesinato al único acusado por la muerte del canónigo de la Catedral de València, ocurrida en 2024, al considerar que actuó de común acuerdo con otra persona no identificada dentro de un plan previamente diseñado para acabar con la vida de la víctima y apropiarse de sus bienes.

El fallo, adoptado por siete votos frente a dos, concluye que el acusado participó de forma decisiva en el crimen, aunque no fuera el autor material de la asfixia que provocó la muerte del religioso, Alfonso, de 79 años.

Asesinato planificado y con alevosía

Según el veredicto, la muerte no fue accidental y se produjo por asfixia, en un contexto en el que la víctima no pudo defenderse debido a su edad y condición física. El jurado aprecia alevosía, al considerar que el ataque se llevó a cabo de manera sorpresiva y premeditada.

La resolución sitúa al acusado en el lugar y en el momento del crimen, basándose en el análisis del posicionamiento de los teléfonos móviles tanto de la víctima como del procesado.

Robo con violencia y estafa continuada

Además del asesinato, el jurado ha declarado probado por unanimidad que el acusado y su cómplice se apoderaron de tarjetas bancarias y comerciales del canónigo con el objetivo de obtener beneficios económicos.

El acusado realizó compras y gastos con una tarjeta bancaria por un valor superior a 2.300 euros, además de varias adquisiciones con una tarjeta comercial. En el momento de su detención, los agentes le intervinieron 875 euros en efectivo, procedentes de extracciones realizadas con dichas tarjetas.

La versión del acusado

Durante el juicio, celebrado en la Audiencia Provincial de València, el acusado se declaró inocente del homicidio y negó haber estado en el domicilio de la víctima. Sí reconoció haber utilizado las tarjetas, aunque aseguró que se las entregó un tercero no identificado y que desconocía que el canónigo hubiera fallecido.

Las investigaciones policiales no hallaron huellas ni ADN del acusado en la vivienda, aunque sí restos genéticos y huellas pertenecientes a personas no identificadas.

Fiscalía pide 28 años de prisión

Tras el veredicto, la Fiscalía mantiene su petición de 28 años de cárcel, repartidos entre el delito de asesinato, el robo con violencia y la estafa continuada. La acusación sostiene que el procesado tuvo una participación directa y determinante en un crimen que califica de especialmente grave.

Por su parte, la defensa ha solicitado la imposición de la pena mínima prevista por la ley. El jurado ha recomendado que no se concedan beneficios penitenciarios ni un eventual indulto, y el acusado permanece en prisión provisional a la espera de sentencia.

 

El hallazgo del cadáver del canónigo

El cadáver lo descubrió el portero, que reside en el edificio y que ha declarado en esta jornada. Según su versión, el día de los hechos abrió la portería a las 9.00 horas como de costumbre, y a los pocos minutos le llegó un mensaje del canónigo diciéndole que se iba a ausentar hasta el fin de semana. Le generó «duda» la forma en la que estaba escrito, pero no lo vio con «normalidad» porque tenía un apartamento en la playa de El Perelló.

Sobre las 11.15 horas se personó un amigo de Alfonso —decía que eran «como hermanos»— preocupado porque habían quedado para «una cosa importante» y no le cogía el móvil. Subieron y, tras llamar dos veces y no recibir respuesta, el portero abrió con la copia de las llaves que tenía.

Al girar la llave la puerta no estaba cerrada. Entró y, al asomarse al dormitorio, vio al canónigo tumbado boca arriba y la cama «revuelta, usada».
«Claramente vi que estaba muerto, lo vi como una especie de momia con la boca abierta, salí chillando en un estado de nervios muy grande», ha recordado.

Testimonio del portero: chicos vulnerables y conflictos frecuentes

El portero ha declarado que era «muy frecuente» que subieran chicos al piso del canónigo, en etapas «muchos», y que cuando Alfonso percibió que «los vecinos comenzaban a darse cuenta de que ocurría algo extraño», los citaba fuera del horario de portería.

En su mayoría eran personas «muy necesitadas», algunos con signos visibles de adicción a drogas, todos mayores de edad. Alfonso tenía «un carácter fuerte, complicado», y solía ir a buscarlos a la estación de autobuses o a la calle Bailén.

«Yo porque sabía torearlo a pesar del asco que me daba a mí por lo que estaba haciendo, pero los vecinos estaban hartos», ha afirmado.

Incidentes y testimonios de vecinos

El portero ha relatado numerosos episodios:

  • Jóvenes encerrados con llave cuando el canónigo salía

  • Conflictos por pagos de servicios sexuales

  • Amenazas de denuncia

  • Discusiones por dinero no abonado

Una vecina escuchó cómo Alfonso ofrecía dinero a cambio de sexo oral.
«Los vecinos estaban hartos, a ellos y a mí nos resultaba repugnante y doloroso», ha recalcado.

Incluso una vecina del anterior edificio advirtió:
«Que se preparen todos los vecinos porque lo que viene es muy fuerte. Es un sacerdote al que le gustan los chicos».

 

Alfonso López Benito-AVAN / A. Sáiz

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