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Ya hay fecha para el adiós a las mascarillas en hospitales y farmacias

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EFE/Kai Försterling/Archivo
Dos empleadas de una farmacia atienden a un cliente. EFE/ Manuel Bruque/Archivo

Las mascarillas ya no serán obligatorias en centros sanitarios, sociosanitarios y farmacias, según un acuerdo aprobado este martes por el Consejo de Ministros, que declara la finalización de la situación de crisis sanitaria ocasionada por la covid-19.

El acuerdo entrará en vigor el miércoles una vez se publique en el BOE. Subraya “la especial vulnerabilidad de los centros sanitarios” y “la necesidad de reforzar el uso de la mascarilla en determinados contextos”.  Personas que trabajan en unidades de cuidados intensivos y en unidades con pacientes vulnerables; urgencias hospitalarias o de atención primaria, incluida la sala de espera; centros residenciales de mayores y personas con discapacidad y personas sintomáticas cuando estén en espacios compartidos y profesionales que les atienden.

Recomendada en el caso de personas con covid

Mientras tanto, ha recordado que se mantiene la norma «como estaba» en aquellos espacios en que sigue siendo obligatorio. También ha recomendado su uso en el caso de las personas que tengan síntomas o para aquellas que han dado positivo en Covid-19.

Sanidad y CCAA acordaron el pasado viernes la retirada de la obligatoriedad de las mascarillas en dichos espacios en el Consejo Interterritorial del Sistema Nacional de Salud (SNS), si bien este lunes Miñones avisó de que la medida no se aprobaría en el Consejo de ministros de este martes, ya «es todo un decreto de crisis sanitaria» que aún tiene que «pasar los trámites administrativos correspondientes».

Adiós a las mascarillas

La decisión  se ha tomado por el Consejo Interterritorial tras analizar un informe elaborado por los expertos del Centro de Coordinación de Alertas y Emergencias Sanitarias (CCAES). Centro dirigido por Fernando Simón, sobre la situación de la pandemia en España.

Se han considerado diversas opciones:

La retirada completa de la obligatoriedad de forma prolongada, definitiva o gradual.

El ministro de Sanidad, José Miñones, afirmó la semana pasada que la decisión de levantar la obligación de uso de mascarillas en estos lugares debía basarse en la opinión de los expertos.

Los únicos lugares en los que era obligatoria

Los hospitales, las residencias de mayores (para trabajadores y visitantes) y las farmacias eran los únicos espacios donde el uso de mascarillas seguía siendo obligatorio. El pasado 8 de febrero, se eliminó la obligación de usar mascarillas en el transporte público, desde mayo de 2020.

La situación de la COVID-19 es ahora muy diferente, ya que los grandes eventos como la Semana Santa, no han provocado un gran aumento de casos. Según los últimos datos del Ministerio de Sanidad, publicados el viernes pasado, la incidencia acumulada en personas mayores de 60 años,fue de 66,52 casos por cada 100.000 habitantes. Mientras que los pacientes de COVID-19 representan solo el 1,42% de las hospitalizaciones en planta y el 1,12% en las unidades de cuidados intensivos.

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El vestido de Cristina Pedroche y el fin de un ciclo que ya no sorprende

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vestido Pedroche Campanadas 2025
El vestido de Cristina Pedroche para las Campanadas 2025

Cristina Pedroche ha vuelto a hacerlo. Y precisamente ahí está el problema. En sus duodécimas Campanadas, la presentadora ha presentado el que ella misma define como su vestido más simbólico, emotivo y definitivo: un diseño construido a partir de retales de sus once looks anteriores, convertido en una gran capa de upcycling con la que asegura cerrar una etapa.

Sin embargo, más allá del relato, el resultado vuelve a confirmar lo que ya es evidente desde hace varias ediciones: el modelo Pedroche está creativamente agotado. Cambia el envoltorio conceptual, se eleva el discurso y se multiplica la simbología, pero el impacto visual vuelve a ser el mismo de siempre: casi desnudez, cuerpo como eje central y mínima estructura textil.

El vestido que lo resume todo… porque no propone nada nuevo

Pedroche se “lo ha puesto todo encima”, literalmente. Fragmentos de vestidos pasados, piezas icónicas recicladas, plumas, cadenas, cristales, esculturas corporales y referencias constantes a su propio archivo estético. Un ejercicio autorreferencial que funciona como resumen de su trayectoria, pero que no aporta una lectura nueva de la moda ni del cuerpo.

El mensaje es claro: no hay ruptura, hay acumulación. No hay evolución, hay repetición sofisticada. El vestido no avanza, se mira a sí mismo.

Del impacto al automatismo

Durante años, el casi desnudo de Cristina Pedroche fue rompedor. Hoy se ha convertido en automatismo. La fórmula es reconocible hasta el extremo: piel protagonista y el vestido como ornamento y una narrativa emocional que intenta elevar lo que visualmente ya no sorprende.

El upcycling presentado como gran novedad no es más que un nuevo argumento para sostener un resultado idéntico: el cuerpo vuelve a ser el centro absoluto, y el diseño queda relegado a acompañarlo.

La causa social de Pedroche, su mejor elección

La causa social elegida por Cristina Pedroche es, probablemente, el mayor acierto de sus Campanadas. Vincular su vestuario a la labor de la Asociación Española Contra el Cáncer aporta profundidad y sentido a un formato que, a nivel estético, muestra claros signos de desgaste.

El respaldo a la AECC introduce un mensaje útil, necesario y transversal, que conecta con una realidad que afecta a miles de familias. Es ahí donde Pedroche acierta de pleno: cuando el foco se desplaza del cuerpo al acompañamiento, la investigación y el apoyo a los pacientes, la elección deja de ser un recurso narrativo y se convierte en un gesto con verdadero impacto.

Josie y la construcción de un universo cerrado

El estilista Josie vuelve a estar al frente de la dirección creativa, ensamblando una auténtica antología de símbolos reconocibles para el espectador. El resultado es coherente, milimétrico y técnicamente complejo, pero también encorsetado en su propio lenguaje.

El vestido habla de memoria, de ritual, de semiótica textil… pero sigue diciendo lo mismo que hace años. La piel continúa siendo el titular.

Cuando el vestido deja de ser moda y se convierte en gesto repetido

El gran problema del diseño de 2025 no es su osadía, sino su falta de sorpresa real. El espectador ya no se pregunta qué llevará Pedroche, sino cuánto mostrará. Y cuando la conversación se reduce a eso, el vestido deja de ser moda para convertirse en gesto reiterado.

Frente a propuestas donde la confección, la silueta o el diseño adquieren protagonismo, el modelo Pedroche insiste en una idea que ya ha dado todo lo que tenía que dar.

El cierre de ciclo que confirma el agotamiento

Pedroche habla de cerrar una etapa. Y quizá tenga razón. Porque este vestido no marca un nuevo comienzo, sino que certifica el final de una fórmula que ha sido explotada hasta el límite.

Doce años después, el casi desnudo ya no es transgresión, es marca registrada. Y cuando la marca se impone al diseño, lo único que queda es repetirse.

El vestido de estas Campanadas no abre camino: pone punto final a un modelo que ya no evoluciona.

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