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Sueños Interrumpidos: Tecnología e innovación social para mejorar el descanso de las personas sin hogar

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Fundación Mónica Duart dormitienda : sueños interrumpidos

Fundación del Sueño Mónica Duart, San Juan de Dios y el Instituto Ingenio (CSIC-UPV) impulsan un proyecto pionero en Valencia

Valencia, 4 de marzo de 2025 – Sueños interrumpidos es un innovador proyecto de investigación que analiza los patrones de sueño de las personas sin hogar en Valencia mediante tecnología avanzada. Esta iniciativa, respaldada por el Ayuntamiento de València dentro del programa València Innovation Capital, busca mejorar la salud y calidad del descanso de este colectivo vulnerable.

Tecnología para analizar y mejorar el sueño de las personas sin hogar

Liderado por San Juan de Dios Valencia, con la colaboración de la Fundación del Sueño Mónica Duart y el Instituto Ingenio (CSIC-UPV), este proyecto utilizará pulseras digitales para monitorizar la calidad del sueño de aproximadamente 100 personas sin hogar. Los dispositivos recopilarán datos clave que serán analizados por expertos en descanso para desarrollar soluciones basadas en inteligencia artificial.

Impacto del sueño en la salud de las personas sin hogar

Según estudios recientes, el 70% de los adultos sin hogar sufre problemas de sueño frecuentes, lo que afecta directamente su salud física y mental. En Valencia, se estima que hay unas 800 personas en situación de sinhogarismo, ya sea en la calle o en centros gestionados por entidades sociales.

Mónica Duart, presidenta de la Fundación del Sueño, destaca que “este proyecto visibiliza una problemática ignorada: la importancia del sueño en la salud. La innovación nos permite desarrollar estrategias eficaces para mejorar la calidad de vida de las personas sin hogar”.

Un proyecto de innovación social pionero

El investigador de Ingenio (CSIC-UPV), Álvaro Fernández-Baldor, explica que el proyecto se desarrollará en tres fases:

  1. Talleres participativos: Para diseñar la metodología del estudio con la comunidad afectada.
  2. Selección de tecnología: Implementación de smart bands para medir la calidad del sueño.
  3. Desarrollo de una plataforma digital: Donde se analizarán los datos recopilados.

Innovación al servicio de la sociedad

Paula Llobet, concejala de Innovación del Ayuntamiento de València, subraya que “la tecnología debe servir a la sociedad, especialmente a los colectivos más vulnerables. Sueños interrumpidos posiciona a Valencia como referente en innovación social”.

Fundación del Sueño Mónica Duart

Creada en 2021 por Mónica Duart, CEO de Dormitienda, la Fundación trabaja para concienciar sobre la importancia del descanso, impulsar la investigación y garantizar el derecho universal al sueño, con especial atención a colectivos en riesgo de exclusión social.


Sueños interrumpidos representa un hito en la aplicación de la tecnología para mejorar la calidad de vida de las personas sin hogar. Con este proyecto, Valencia lidera una iniciativa innovadora que podría sentar precedentes a nivel nacional e internacional.

 

 

 

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‘Lookmaxxing’: la conflictiva tendencia de belleza para parecer «más hombre»

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De foros vinculados a la cultura incel a TikTok y X: qué es el lookmaxxing, qué significa ser un “chad” y por qué genera preocupación entre expertos en salud mental.

El término lookmaxxing ha dejado de ser un concepto marginal de internet para convertirse en una tendencia visible en redes sociales como TikTok y X. La palabra combina los términos ingleses look (apariencia) y maximizing (maximizar), y alude a estrategias destinadas a potenciar al máximo el atractivo físico, especialmente masculino.

Medios internacionales como BBC y The Guardian han explicado que el concepto surgió a comienzos de la década de 2010 en foros relacionados con la llamada cultura incel (celibato involuntario). Con el tiempo, el fenómeno se ha extendido a públicos mucho más amplios, especialmente jóvenes interesados en estética, fitness y desarrollo personal.


¿Qué es el lookmaxxing?

En la práctica, el lookmaxxing incluye desde consejos básicos de cuidado personal hasta rutinas mucho más específicas orientadas a proyectar una imagen más masculina.

Entre los contenidos más habituales destacan:

  • Ejercicios faciales como el “mewing”, para marcar la línea de la mandíbula.

  • Corrección de postura para parecer más alto y seguro.

  • Cortes de pelo estratégicos según la forma del rostro.

  • Uso de barba para acentuar rasgos.

  • Rutinas detalladas de cuidado facial (skincare).

  • Elección de gafas y accesorios para equilibrar proporciones.

En estas comunidades también es frecuente el uso del término “chad”, empleado para describir a hombres considerados excepcionalmente atractivos, dominantes o líderes dentro de este ideal estético.


Softmaxxing vs. Hardmaxxing

Dentro del movimiento se distinguen dos corrientes principales:

  • Softmaxxing: cambios reversibles como ejercicio, dieta, estilo, cuidado de la piel o peinado.

  • Hardmaxxing: intervenciones más agresivas, como cirugía estética, tratamientos hormonales o el uso de esteroides.

Esta segunda vertiente es la que más preocupación genera entre profesionales de la salud mental y expertos en imagen corporal.


El debate sobre masculinidad e imagen

El psicólogo Tom Hildebrandt, director de investigación en la Icahn School of Medicine at Mount Sinai, ha advertido que este tipo de corrientes pueden erosionar el sentido del yo y fomentar la insatisfacción corporal al promover ideales de belleza difíciles o imposibles de alcanzar.

Según diversos especialistas, la presión constante por optimizar la apariencia puede derivar en:

  • Ansiedad social.

  • Distorsión de la autoimagen.

  • Dependencia de validación externa.

  • Conductas de riesgo vinculadas a intervenciones estéticas o consumo de sustancias.


El caso viral de “Androgenic”

El fenómeno volvió al centro del debate tras la viralización de un vídeo protagonizado por el influencer conocido como Androgenic, vinculado a esta corriente estética. En el clip, difundido en X, un hombre le retira el sombrero y el peluquín en plena grabación callejera, generando millones de visualizaciones y reabriendo el debate sobre masculinidad frágil y obsesión por la imagen.

Tras la polémica, el creador aseguró que nunca ocultó su calvicie y que el uso de prótesis capilares formaba parte de su estrategia estética. El episodio evidenció hasta qué punto la construcción de la identidad visual en internet puede convertirse en objeto de escrutinio masivo.


¿Está llegando el lookmaxxing a España?

En España, el lookmaxxing no ha alcanzado el nivel de organización de comunidades especializadas que existe en Estados Unidos o Reino Unido. Sin embargo, clínicas estéticas y expertos en imagen observan cómo parte de esta cultura se ha filtrado en lo que algunos denominan “Cultura del bienestar 2.0”.

Muchos jóvenes adoptan hábitos como:

  • Entrenamiento físico orientado a rasgos “masculinizados”.

  • Rutinas avanzadas de cuidado facial.

  • Interés por tratamientos de masculinización facial.

  • Optimización de estilo y lenguaje corporal.

No obstante, la mayoría lo hace sin adherirse a los postulados más extremos del movimiento original.


Más allá de la estética: una cuestión cultural

El auge del lookmaxxing no solo habla de belleza, sino también de cómo las redes sociales están redefiniendo los estándares de masculinidad. En un entorno digital donde la imagen es moneda de cambio, maximizar el atractivo puede convertirse en una forma de capital social.

La pregunta que plantean psicólogos y sociólogos no es si cuidar la apariencia es positivo —algo ampliamente aceptado—, sino hasta qué punto la obsesión por optimizar cada rasgo físico puede afectar a la autoestima y la salud mental.

En la era de la hiperexposición digital, el espejo ya no está solo en casa: está en la pantalla.

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