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Valencia

Valencia dice menos tacos al día que la mayoría de España

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tacos valencia espana
Imagen: Pexels

Un estudio de Preply basado en 1500 personas de las 19 zonas más pobladas de España ha descubierto en qué ciudades del país se dicen más tacos. El artículo también nos dice quiénes los dicen y en qué situaciones los evitan… O los dicen en mayor medida.

El mapa de los tacos en España

El estudio concluye que los lugares donde más palabras malsonantes pronuncian los españoles son las reuniones de amigos, la casa de cada uno y el coche cuando conducimos.

¿A quién se las decimos? Según los resultados de la encuesta a nuestros amigos, a nuestras parejas… Y a nosotros mismos. Sin embargo, evitamos decirlas especialmente a niños, a los jefes o cuando nos encontramos delante de personas mayores.

¿Se dicen muchas palabrotas en España?

A pesar de la amplia variedad de ellas con la que cuenta nuestro idioma, España se encuentra bastante por debajo de países como Estados Unidos (21 al día) o Polonia (19) en cuanto al uso de palabrotas diario. Sin embargo, parece estar bastante en la línea del resto de Europa. En España se dicen 9 tacos al día. Esta cifra es igual a la de Italia y está a solo una palabrota de Reino Unido o Alemania.

El país está dividido sin embargo en su opinión sobre los tacos. El estudio afirma que a un 48,63% de la población le resultan ofensivos, frente al 51,37% al que no.

Decir tacos: cuestión de edad

Lo cierto es que en mayor o menor medida, las decimos todos. Aunque los jóvenes las dicen más que las personas mayores: las personas entre 16 y 24 años dicen de media cerca de 12 palabrotas al día, frente a las 4,25 de las personas mayores de 55.

También a la hora de ofenderse se mantiene esta brecha: un 58,06% de las personas mayores se muestran ofendidas ante el lenguaje malsonante.

Los hombres hablan un poco «peor»

Según los datos del estudio, los hombres dicen más palabrotas que las mujeres. La diferencia no es muy elevada pero ellos se encuentran por encima de la media nacional (dicen 10,41) y las mujeres por debajo (7,86). A la hora de ofenderse, la brecha se mantiene bastante estrecha: un 52,9% de mujeres no toleran las palabrotas, frente al 44,16% de hombres.

El estudio nos descubre en qué ciudades se habla «peor»

Dentro de España, las cifras que da el estudio varían mucho entre la diferentes áreas. La victoria (o derrota, según la interpretación de cada uno) es para Santa Cruz de Tenerife, donde se dicen 16 palabrotas diarias. Le siguen Granada y la zona de A Coruña-Arteixo-Oleiros.

València, a la cola en tacos

En València nos encontramos por debajo de la media: 7 tacos al día. El mismo número se pronuncia en Alicante y Elche. Alcanzan el pódium de ciudades donde menos palabras obscenas se dicen al día, donde el oro se lo lleva Las Palmas (5).

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Fallas

El Congreso Fallero tumba la propuesta del Fallero Mayor con una mayoría aplastante

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Congreso Fallero tumba Fallero Mayor
Imagen de archivo- OFFICIAL PRESS/JCF

El debate estaba servido, pero el resultado parecía escrito antes incluso de comenzar la votación. El Congreso Fallero ha rechazado de manera contundente la propuesta de abrir la posibilidad de que el cargo representativo de las comisiones falleras pudiera recaer también en un hombre. La iniciativa, que pretendía modificar el reglamento para permitir la figura del Fallero Mayor, fue descartada por una abrumadora mayoría.

La última sesión semanal del Congreso retomó un asunto que ya había generado debate en jornadas anteriores. No se trataba tanto de decidir el sentido del voto, ampliamente conocido de antemano, como de confrontar dos visiones opuestas sobre el futuro de la representación fallera: tradición frente a adaptación a los nuevos tiempos.

El argumento a favor: abrir la puerta sin imponer cambios

La defensa de la propuesta corrió a cargo de José Martínez Tormo, quien insistió en que la modificación del reglamento no suponía imponer una figura masculina, sino permitir que las comisiones tuvieran libertad de elección. Según explicó, el actual texto normativo impide directamente que exista un Fallero Mayor al especificar que el cargo debe ser ocupado por una mujer.

Martínez Tormo apeló a la modernidad y a la necesidad de actualizar el reglamento para reflejar la realidad social. A su juicio, abrir la puerta no obligaría a nadie a cruzarla, pero sí permitiría comprobar si existe o no esa demanda dentro del mundo fallero. “Si no se abre la posibilidad, nunca lo sabremos”, vino a defender durante su intervención.

Las voces en contra: tradición y demanda social

Frente a esta postura, Vicent Almela articuló uno de los principales discursos contrarios a la propuesta. Aunque reconoció que la idea no le resultaba especialmente desagradable, planteó una cuestión clave: si la sociedad fallera realmente demanda este cambio. En su intervención recordó que otras transformaciones, hoy normalizadas, surgieron de manera natural y progresiva desde las bases, como ocurrió con la evolución de la indumentaria masculina.

Para Almela, el problema radica en que este cambio se pretende impulsar desde arriba, sin que exista una presión clara desde las comisiones falleras. Una reflexión que fue compartida por buena parte de los congresistas presentes.

El precedente legal y el ejemplo de Alcoi

Durante el debate también se recuperó un argumento ya expuesto en sesiones anteriores: una sentencia del Tribunal Supremo que reconoce el derecho de los organizadores de fiestas a establecer cargos reservados a un solo género, como ocurre en celebraciones de Moros y Cristianos.

Este punto fue rebatido por Martínez Tormo con un ejemplo concreto: el caso de Alcoi, donde desde 2024 los cargos festivos pueden ser ocupados indistintamente por hombres y mujeres. Según defendió, las Fallas se encuentran en una situación equiparable y cuentan con margen suficiente para adaptar su normativa sin vulnerar ningún marco legal.

¿Peligra el reconocimiento de la Unesco?

Otro de los argumentos contrarios a la propuesta apuntaba al posible riesgo de afectar al reconocimiento de las Fallas como Patrimonio Cultural Inmaterial de la Humanidad. La mención exclusiva a la Fallera Mayor en el expediente de la Unesco fue utilizada como motivo de cautela.

En este punto, Martínez Tormo, como redactor del expediente, recordó que dicho documento es una fotografía fija del momento en el que se redactó y que la Unesco garantiza la autonomía de los organizadores para definir su fiesta. A su juicio, permitir un cambio en la figura representativa no supondría ninguna amenaza para ese reconocimiento internacional.

La propuesta de un cambio de denominación

La exconcejala Pilar Soriano intervino en la misma línea, defendiendo la necesidad de adaptar el reglamento a la realidad actual. Desde su experiencia en la falla Borrull-Socors, la primera en contar con un Fallero Mayor en València, planteó incluso eliminar la denominación de Fallera Mayor y sustituirla por la de “Representante”, un término que, según explicó, englobaría a todas las sensibilidades.

Soriano subrayó que la cuestión de género va más allá del nombre y recordó que la sociedad avanza hacia modelos más flexibles, también en el ámbito administrativo y social.

Una votación sin sorpresas

Pese a la variedad de argumentos expuestos, el sentir mayoritario del Congreso quedó claro en el momento de la votación. La propuesta fue rechazada con 144 votos en contra frente a solo 15 a favor, una diferencia que evidenció el escaso respaldo a la iniciativa.

Un resultado similar se produjo posteriormente al trasladar el debate a los cargos infantiles, donde la opción de abrir el género también fue descartada de forma clara.

El Fallero Mayor, una opción que seguirá fuera del reglamento

La modernización, la revolución o simplemente la posibilidad de elegir tendrá que esperar. El reglamento fallero seguirá sin contemplar oficialmente la figura del Fallero Mayor. No obstante, las comisiones que deseen hacerlo podrán seguir eligiendo a un representante masculino, como ya ha ocurrido en algunos casos puntuales en la ciudad, aunque sin visibilidad oficial en el Libro Fallero.

Por ahora, el Congreso Fallero ha dejado claro que la tradición pesa más que el cambio y que, al menos a corto plazo, la puerta seguirá cerrada.

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