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Consumo

Los 15 ‘timos’ de las rebajas

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timos de las rebajas
EUROPA PRESS

Con el inicio de las rebajas, miles de consumidores acuden a tiendas físicas y comercios online en busca de descuentos. Sin embargo, no todo lo que se anuncia como oferta lo es realmente. FACUA-Consumidores en Acción ha lanzado una alerta sobre 15 trampas frecuentes en las rebajas, muchas de ellas ilegales y sancionables, ante las que los compradores tienen derecho a reclamar y denunciar.

Las 15 prácticas más comunes en las rebajas, según FACUA

  1. Rebajas engañosas en los escaparates
    Los carteles de descuentos ocupan más espacio que los productos rebajados. Para anunciar rebajas, al menos el 50% de los artículos debe tener descuento.

  2. Venta de productos usados como nuevos
    Algunos artículos, como consolas o electrodomésticos, han sido devueltos previamente y se vuelven a vender sin informar al consumidor.

  3. Productos fabricados solo para rebajas
    Artículos que no se vendían antes del periodo de descuentos y cuyo “precio anterior” es ficticio.

  4. Rebajas testimoniales
    Tiendas que mantienen el cartel de rebajas durante semanas cuando apenas quedan productos con descuento.

  5. Negativa a devolver productos defectuosos
    Los artículos con defectos siempre tienen derecho a reparación, sustitución o devolución del dinero.

  6. Reducción ilegal de la garantía
    Los productos nuevos mantienen tres años de garantía, aunque estén rebajados.

  7. Prohibición de pagar con tarjeta
    Si la tienda acepta tarjetas habitualmente, no puede impedir su uso en productos rebajados.

  8. Descuentos máximos irreales
    Anuncios de rebajas del 70% aplicables solo a unos pocos artículos.

  9. Descuentos inexistentes
    Publicidad que se mantiene pese a que ya no hay productos con ese porcentaje de rebaja.

  10. Prohibición de volver a comprar al precio rebajado
    No existe ninguna ley que impida adquirir un producto devuelto nuevamente con descuento.

  11. Descuentos ridículos
    Rebajas mínimas, como pasar de 69,99 a 69,95 euros, que aunque legales, resultan engañosas.

  12. Cambios y devoluciones restringidos sin aviso
    Si no hay un cartel visible, la tienda debe mantener su política habitual de devoluciones.

  13. Mezcla de productos rebajados y no rebajados
    Una técnica para confundir al consumidor y aparentar más descuentos.

  14. Subidas previas al periodo de rebajas
    El precio de referencia debe ser el más bajo aplicado en los 30 días anteriores, no el más alto.

  15. Vales obligatorios en lugar de reembolsos
    Ante un producto defectuoso, el consumidor tiene derecho a la devolución del dinero, no a un vale.

Cómo reclamar si detectas una irregularidad

FACUA recuerda que los consumidores pueden solicitar la hoja de reclamaciones, guardar tickets y pruebas publicitarias y denunciar ante las autoridades de Consumo, ya que muchas de estas prácticas pueden conllevar sanciones económicas.

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Consumo

Sanidad y Consumo intensifica los controles en las 165 churrerías de Fallas en València

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Churrerías de Fallas 
Churrerías de Fallas -Archivo/EFE/Ángel Medina G.

El Ayuntamiento de València ha reforzado los controles sanitarios diarios en las churrerías instaladas durante las Fallas, con el objetivo de garantizar la seguridad alimentaria y la protección de los consumidores. En total, 165 puestos de churros y buñuelos funcionan en la ciudad entre el 2 y el 19 de marzo, coincidiendo con la celebración de las Fallas de València.

El concejal de Sanidad y Consumo, José Gosálbez, participó junto a inspectores municipales en una demostración práctica de inspección higiénico-sanitaria en una churrería de la ciudad, donde se mostró el procedimiento que se aplica durante la campaña fallera.

Más de 700 inspecciones desde el inicio de las Fallas

Desde el comienzo del dispositivo, el servicio municipal ha realizado más de 700 inspecciones en los puestos de churros y buñuelos instalados en la ciudad.

De los 165 puestos autorizados,

  • 146 corresponden a puestos específicos de Fallas

  • 19 pertenecen a bares que también ofrecen estos productos tradicionales.

Durante estas inspecciones se han llevado a cabo alrededor de 600 análisis del aceite utilizado para la fritura, de los cuales 60 han requerido su sustitución. Además, los técnicos municipales han realizado 40 controles del suministro de agua para verificar su calidad.

Según explicó Gosálbez, los controles se realizan de forma aleatoria y por sorpresa, cualquier día de la semana y a cualquier hora, con el objetivo de comprobar que todos los puestos cumplen las condiciones higiénico-sanitarias exigidas.

Qué revisan los inspectores en las churrerías

Los seis inspectores municipales supervisan distintos aspectos relacionados con la seguridad alimentaria:

  • Manipulación adecuada de alimentos

  • Calidad del aceite mediante medidores de compuestos polares

  • Conexión a la red municipal de agua

  • Presencia de calentador y grifos de accionamiento no manual

  • Uso de toallas de un solo uso

  • Toma de muestras de agua para análisis químico

Según el concejal, “todos los puestos deben cumplir las mismas normas y garantizar las mismas condiciones higiénico-sanitarias. Quien no las cumpla tendrá que desmontar el puesto”.

Control de precios y derechos del consumidor

Además de los controles sanitarios, el área de Consumo también verifica el cumplimiento de la normativa de protección al cliente. Entre las comprobaciones se incluye:

  • Lista de precios visible para el público

  • Disponibilidad de hojas de reclamaciones

  • Entrega de ticket cuando lo solicite el cliente

El objetivo es garantizar transparencia en los precios y seguridad para los consumidores durante las fiestas.

Supervisión de los mercados falleros

A estas inspecciones se suma la supervisión de los 79 mercados falleros instalados en la ciudad desde el 12 de marzo. Cada uno de estos espacios puede albergar hasta diez puestos de alimentación, de los cuales cinco pueden preparar comida en el momento y otros cinco vender alimentos ya elaborados.

Todas estas actuaciones se desarrollan conforme al Bando Fallero, que establece las normas que deben cumplir los puestos de venta durante las fiestas.

“Las Fallas son una celebración abierta al mundo y queremos que también sean un ejemplo de seguridad alimentaria y respeto al consumidor”, concluyó Gosálbez.

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