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Un nuevo informe apunta a la relación de la vacuna con la muerte de una profesora en Marbella

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EFE/ Antonio Paz/Archivo

Málaga/Jaén, 23 abr (EFE).- Un nuevo informe de la autopsia apunta a la vacuna como posible causa de la muerte de la profesora de Marbella que falleció el pasado 16 de marzo, dos semanas después de que le administraran la primera dosis de AstraZeneca.

Según ha adelantado este viernes el diario «Sur» y ha confirmado la viceconsejera andaluza de Salud, Catalina García, el nuevo informe contradice el resultado provisional de la autopsia, plasmado en un informe preliminar en el que se indicaba que no se habían hallado vínculos entre la muerte y la administración de la vacuna.

Ese primer informe se remitió al Juzgado de Instrucción número 1 de Marbella, que se hizo cargo de la investigación judicial tras recibir un escrito de la familia de la profesora en el que pedía que se realizara una autopsia para aclarar qué le había pasado.

En los últimos días, el servicio de Anatomía Patológica ha recibido los resultados de las pruebas complementarias a la autopsia, y los especialistas sugieren que el cuadro que presentó la profesora puede guardar relación con la vacuna de AstraZeneca y han remitido un nuevo informe al juzgado.

En declaraciones a los periodistas en Villacarrillo (Jaén), la viceconsejera de Salud ha recordado que el primer informe señalaba que la profesora murió por un «derrame cerebral a causa del aneurisma» y «no establecía causa-efecto con la vacunación».

El informe definitivo, ha señalado García, señala que la causa de la muerte sigue siendo la misma, pero que hay «una posible causalidad con algunos efectos descritos en los últimos escritos científicos» sobre la vacuna.

«Eso tendrán que analizarlo farmacovigilancia y la Agencia Española del Medicamento, que es adonde se derivan todos los informes», ha añadido.

La historia clínica de la docente, el estudio de muestras al microscopio y los análisis realizados descartan la presencia de enfermedades previas que predispusieran a la mujer a sufrir un trombo, señala el diario «Sur».

Al parecer, el episodio sufrido por la profesora podría encajar con el conocido como VIPIT, término acuñado recientemente por un grupo de hematólogos alemanes para definir el síndrome de trombocitopenia protrombótica inmune inducida por la vacuna, una reacción adversa muy excepcional.

La profesora, de 43 años y madre de dos hijos, falleció el pasado 16 de marzo tras haber acudido hasta en tres ocasiones al hospital por malestar general después de que le inocularan la vacuna.

La viceconsejera de Salud ha transmitido un mensaje de » tranquilidad», ya que la posibilidad de que una persona que se contagie del virus sufra un episodio tromboembólico es del 16,5 %, mientras en una persona que se vacune con AstraZeneca es del 0,00034 %

 

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La Audiencia Nacional archiva la investigación penal del apagón y descarta un sabotaje terrorista

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Última hora apagón

El juez concluye que no existen indicios de terrorismo ni ciberataque y apunta a un conflicto civil o administrativo por el control de la tensión eléctrica.

La Audiencia Nacional (AN) ha archivado la investigación penal abierta tras el apagón eléctrico del 28 de abril, al descartar que el histórico cero energético tuviera su origen en un sabotaje terrorista o un ciberataque. El magistrado José Luis Calama determina que no existe “ni el mínimo indicio” de una acción delictiva y sitúa el origen del incidente en una disfunción del sistema eléctrico.

En un auto difundido este lunes, el titular del Juzgado Central de Instrucción número 4 decreta el sobreseimiento provisional de la causa y concluye que lo ocurrido responde a un conflicto de naturaleza administrativa y/o civil entre los distintos operadores del sector eléctrico, que deberá resolverse fuera de la vía penal.

Sin rastro de terrorismo ni ciberataque

El juez adopta esta decisión tras analizar los informes elaborados por diversos organismos especializados en ciberseguridad y lucha antiterrorista. Todos ellos coinciden en descartar de forma absoluta que el apagón se produjera por una acción externa, ya fuera de grupos terroristas, actores estatales o redes de cibercrimen.

Entre los análisis examinados figuran los del Centro Criptológico Nacional, el Mando Conjunto del Ciberespacio, el Instituto Nacional de Ciberseguridad y la Oficina de Coordinación de Ciberseguridad, ninguno de los cuales detectó intrusiones, ataques informáticos ni actividades maliciosas en los sistemas eléctricos.

Un conflicto por el control de la tensión eléctrica

Lejos de la hipótesis del sabotaje, el auto judicial señala que el apagón tuvo un origen multifactorial, vinculado principalmente a problemas en el control de la tensión del sistema eléctrico. Según el informe del Ministerio para la Transición Ecológica, citado por el juez, se produjo una combinación de factores técnicos.

Entre ellos destacan una programación insuficiente de centrales síncronas, el hecho de que algunas centrales capaces de regular la tensión no respondieran adecuadamente a las consignas de Red Eléctrica y la aparición de oscilaciones y desconexiones de determinadas instalaciones de generación, algunas de ellas aparentemente indebidas.

El magistrado subraya que no faltaban recursos en el sistema eléctrico español, sino que estos no fueron gestionados o utilizados de forma adecuada, lo que derivó en el colapso.

La vía penal queda cerrada

En su resolución, Calama insiste en que no aprecia indicios delictivos y que, por tanto, el caso debe quedar fuera del ámbito penal. El conflicto entre Red Eléctrica y las compañías eléctricas deberá resolverse, en su caso, por la vía administrativa o civil, donde ya actúan otros organismos reguladores.

La Comisión Nacional de los Mercados y la Competencia (CNMC) mantiene abierta su propia investigación y podría imponer sanciones económicas o incluso retirar autorizaciones para operar, además de abrir la puerta a futuras reclamaciones por daños y perjuicios.

Con este auto, la Audiencia Nacional cierra definitivamente la hipótesis de un apagón provocado por terrorismo o ciberataque, y centra el foco en las responsabilidades técnicas y de gestión dentro del sistema eléctrico.

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