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Una familia valenciana pide exhumar los restos de su familiar enterrado en el Valle de los Caídos

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VALÈNCIA, 13 Oct. (EUROPA PRESS TELEVISIÓN) –

Una familia valenciana ha solicitado poder exhumar los restos de uno de sus familiares, Ángel Fernández, que se encuentra enterrado en el Valle de los Caídos. El pasado 4 de junio iniciaron este proceso con la presentación de la documentación en la subdelegación del Gobierno en València junto al presidente del Grupo para la Recuperación de la Memoria Histórica de la Comunitat Valenciana, Matías Alonso.

«Si pueden exhumar a Franco, también yo puedo exhumar a mi hermano», ha señalado Antonia Fernández, vecina del municipio valenciano de Alfafar y hermana de uno de los militares enterrados en la zona de posterior a la cripta del Valle de los Caídos.

Antonia ha lamentado que durante mucho tiempo sus padres no pudieron saber donde estaban los restos mortales de su hijo: «Ellos pensaban que estaba en alguna cuneta tirado y ambos murieron sin saber donde estaba». Por lo que ante la certeza de saber donde están localizados los restos mortales de su hermano, Antonia ha pedido «llevar los restos que quedan de Ángel al pueblo, donde están enterrados mis padres y el resto de mis hermanos», al sitio donde ha indicado «es donde él merece estar».

«Yo voy a hacer ya 88 años y espero que antes de que yo me muera, poder sacar los restos de mi hermano y que descanse en paz junto a mis padres», ha confesado Antonia, la única hermana con vida de Ángel. Por ello, ha insistido en que si tuvieran que hacerle la prueba de ADN para identificar los restos, tendría que ser «cuanto antes, mejor».

La familia, tras varios años sin saber el paradero de su familiar, consiguieron ubicar a Ángel como una de las víctimas mortales de la batalla de Teruel, fallecido en un paraje entre Cancún y Celada.

La hija de Antonia, Montse Martínez, fue quien contactó con el cementerio de Teruel para confirmar estos datos, y es allí donde también les comunicaron que los restos de su tío se habían trasladado en octubre de 1963 a la parte posterior de la cripta del Valle de los Caídos.

Acto seguido, la familia contactó con la representación eclesiástica en el Valle de los Caídos para poder acceder a la zona donde yacían los restos mortales de su ser querido y poder poner en marcha los mecanismos para exhumar sus restos. Algo que según ha confesado Montse fue «imposible» ya que el representante de la Iglesia con quien hablaron les dijo que: «No lo podían sacar de allí».

Finalmente, tras presentar a principios del mes de junio de esta año la solicitud formal de exhumación de su hermano y tío, Antonia y Montse recibieron unos 15 días después una respuesta por parte de Patrimonio Nacional.

En la misiva les comunicaron que la institución «analizará la viabilidad de la exhumación», y también les han concedido una visita a la zona donde está enterrado su familiar en el Valle de los Caídos cuando se convoque una visita con familiares, aunque de momento no han sido citadas y desconocen las posibles fechas de esta visita.

EXHUMACIÓN DE FRANCO
Ante el anuncio del Consejo de Ministros de que el Gobierno llevará a cabo la exhumación de Francisco Franco antes del 25 de octubre, los familiares de Ángel esperan «cuanto antes» poder enterrar a su pariente en la tumba familiar, juntos a sus padres y hermanos.

Montse considera que esta decisión del Gobierno «es justa» porque ha señalado la dificultad de los familiares de tener que «rodear la cripta donde está enterrado su verdugo», por lo que ha celebrado que próximamente: «No estén los restos de Franco».

«Estamos luchando por mi tío y por todos los que están allí», ha manifestado Montse quien ha insistido que su lucha para exhumar a su tío es también una forma de «conocer la verdad», ya que ha indicado «hemos estado sumidos en la dictadura» y ha recalcado que esta parte de la historia: «Es también la historia de España».

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Qué es el sistema LZB y por qué está bajo sospecha tras el accidente de tren en Toledo

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El mecanismo de seguridad supervisa la velocidad de los convoyes y puede activar el frenado automático, pero todavía no se ha confirmado que fallara en la colisión ferroviaria de Urda.

El accidente ferroviario de Urda, en la provincia de Toledo, ha puesto el foco sobre los sistemas de seguridad que controlan la circulación de los trenes de alta velocidad. Mientras los investigadores trabajan para esclarecer las causas de la colisión entre un tren de Renfe y otro de Iryo, una de las cuestiones que se plantea es si los mecanismos de señalización y frenado automático funcionaron correctamente.

Entre los sistemas que centran la atención está el LZB, un mecanismo de protección ferroviaria que supervisa continuamente la velocidad y transmite información sobre las condiciones de circulación. Su función es ayudar a evitar situaciones peligrosas mediante la vigilancia de la marcha del tren y la intervención automática cuando se incumplen determinadas condiciones de seguridad.

Sin embargo, por el momento no se ha confirmado que el LZB estuviera averiado ni que su funcionamiento tuviera relación directa con el accidente de Toledo. Para determinarlo será necesario analizar los registros de los trenes, las señales recibidas y las órdenes de frenado ejecutadas antes de la colisión.

¿Qué es el sistema LZB de los trenes?

LZB son las siglas del término alemán Linienzugbeeinflussung, que puede traducirse como sistema de control de trenes mediante transmisión continua de información.

Se trata de una tecnología de protección ferroviaria que permite supervisar la circulación y comunicar al tren información relevante sobre las condiciones de la vía, los límites de velocidad y las restricciones que debe respetar.

El sistema combina equipos instalados en la infraestructura ferroviaria con dispositivos a bordo del convoy. En su configuración tradicional, la comunicación se realiza mediante un cable conductor situado a lo largo de la vía y antenas instaladas en el tren.

Gracias a esta información, el sistema puede calcular las condiciones de marcha permitidas y comprobar si el convoy respeta los límites establecidos. Si detecta que el tren supera la velocidad autorizada o incumple las condiciones de frenado, puede ordenar una intervención automática.

Su objetivo es añadir una barrera de seguridad frente a errores humanos, excesos de velocidad y determinadas situaciones de riesgo.

¿Puede el sistema LZB frenar un tren automáticamente?

Sí. Una de sus funciones esenciales es supervisar la velocidad y las condiciones de circulación para intervenir cuando el tren no cumple los parámetros de seguridad establecidos.

El sistema calcula, entre otros factores, la velocidad permitida y la distancia disponible para frenar. Si el conductor no responde de la manera requerida ante una restricción, el mecanismo puede activar el frenado automático.

No obstante, un sistema de protección ferroviaria no puede garantizar que se evite cualquier colisión en todas las circunstancias. Su capacidad para detener un tren depende de factores como la velocidad, la distancia disponible, el estado del convoy y el momento en que se detecta una situación peligrosa.

Por eso, para saber si el LZB podría haber evitado el accidente de Urda, será necesario reconstruir la secuencia exacta de los acontecimientos y comprobar qué información tenía disponible cada tren.

¿Qué ocurre si el LZB deja de funcionar?

La pérdida de un sistema de protección no significa necesariamente que un tren quede sin ninguna medida de seguridad. La circulación debe ajustarse a los procedimientos establecidos para esa situación, que pueden incluir limitaciones de velocidad, comprobaciones adicionales y autorizaciones específicas.

En relación con el accidente de Toledo, algunas informaciones han planteado la posibilidad de que se utilizara un procedimiento alternativo durante una interrupción del sistema. Sin embargo, todavía debe aclararse si se produjo realmente esa circunstancia, qué mecanismo de protección estaba activo y bajo qué condiciones se autorizó la circulación.

El ingeniero de Caminos José María Goicolea Ruigómez ha advertido de que no existe una confirmación concluyente de que el sistema automático fallara.

Por tanto, no puede afirmarse que una avería del LZB provocara el accidente. La investigación deberá determinar si el sistema estaba operativo, si recibió correctamente la información y si las órdenes de protección se ejecutaron como estaba previsto.

El sistema LZB y la seguridad de la alta velocidad en España

El LZB está asociado históricamente a la línea de alta velocidad Madrid-Sevilla, inaugurada en 1992, y ha sido utilizado en la protección de la circulación ferroviaria en España.

En las últimas décadas, la red española también ha incorporado el ERTMS (European Rail Traffic Management System), un sistema europeo diseñado para armonizar la señalización y la supervisión de los trenes entre países.

Ambas tecnologías responden al mismo objetivo general de reforzar la seguridad ferroviaria, pero presentan diferencias en su arquitectura y en la forma de transmitir y gestionar la información.

La tecnología concreta instalada en cada tramo y en cada tren resulta determinante para entender cómo se controla la circulación. Por ello, para esclarecer el accidente de Urda será necesario conocer qué sistemas estaban disponibles en el punto del siniestro y cuáles se encontraban activos en cada convoy.

Qué se sabe y qué falta por investigar sobre el accidente de Toledo

La investigación deberá responder a varias preguntas fundamentales: cómo circulaban los dos trenes antes de la colisión, qué señales recibieron sus sistemas de protección, si existieron restricciones de velocidad y qué órdenes de frenado se emitieron.

También será necesario comprobar si hubo incidencias técnicas, errores operativos o incumplimientos de los procedimientos de seguridad.

Hasta que se conozcan los resultados de las investigaciones, cualquier hipótesis sobre un fallo del LZB debe considerarse provisional. La existencia de un sistema automático de protección no demuestra por sí sola que funcionara mal ni permite atribuirle la responsabilidad del accidente.

El análisis de los registros técnicos y de las actuaciones de los responsables de la circulación será esencial para reconstruir lo ocurrido y determinar si se produjo algún fallo en la cadena de seguridad ferroviaria.

Última hora del accidente de tren en Toledo: al menos 68 muertos y 15 heridos tras el choque entre un AVE y un Iryo

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