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Los nuevos concejales del Ayuntamiento de València: un 36% de caras nuevas y una media de 44 años

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Imagen de archivo del salón de plenos del Ayuntamiento de València. EFE/Ana Escobar

València, 29 may (OFFICIAL PRESS- EFE).- Los nuevos concejales del Ayuntamiento de Valencia surgidos de las elecciones municipales del 28 de mayo tiene un 36 % de caras nuevas respecto a esta legislatura (repiten 21 y se incorporan 12), más mujeres que hombres (17 a 16), una media de edad de en torno a 44 años y cuatro grupos municipales, uno menos que ahora.

Tras el vuelco dado por el PP en estas elecciones, en el Ayuntamiento de València que se constituirá el 16 de junio (salvo que se presente algún recurso) el grupo municipal mayoritario pasa a ser el PP, con 13 ediles (cinco más), de los que repiten nueve y entran cuatro nuevos, y de los que siete son hombres y seis mujeres.

Los nuevos concejales del Ayuntamiento de València

Los ediles del PP que repiten son:

  • María José Catalá -la próxima alcaldesa de València
  • María José Ferrer
  • Paula Llobet
  • Julia Climent
  • Santiago Ballester
  • Juan Giner
  • Carlos Mundina
  • Marta Torrado
  • Rocío Gil (está última era edil del Ciudadanos y ahora del PP)

Entran nuevos:

  • Juan Carlos Caballero
  • José Marí Olano
  • José Luis Moreno
  • Jesús Carbonell

La edad de los concejales del PP

La media de edad del grupo popular es de 49 años, con Rocío Gil como la edil más joven (32 años) y María José Ferrer la más veterana (61 años); en cuanto a su formación académica, todos menos uno tienen al menos una licenciatura, la de Derecho; y respecto a los cargos orgánicos están la presidenta del PP de València y secretaria del PPCV (Catalá) y el presidente de Nuevas Generaciones del PPCV (Caballero).

Los concejales de Compromís

El segundo grupo municipal es ahora Compromís, con 9 ediles (uno menos), de los que seis repiten de esta legislatura y tres entran nuevos; cinco son hombres y cuatro mujeres; y la medida de edad es de 47,5 años, con Joan Ribó como el más veterano (75 años) y Lucía Beamud la más joven (31 años).

Los ediles de Compromís que repiten son:

  • el hasta ahora alcalde, Joan Ribó
  • Gloria Tello
  • Pere Fuset
  • Sergi Campillo
  • Lucía Beamud
  • Giuseppe Grezzi

Mientras que incorporan a este grupo municipal:

  • Papi Robles
  • Ferran Puchades
  • Eva Coscolla

Respecto a la formación académica, hay dos licenciados en Derecho, un catedrático de Física y Química, una ingeniera forestal, una licenciada en Sociología, un doctor en Biología o una Graduada en Humanidades, mientras que en el ámbito orgánico Ribó es coportavoz de la coalición Compromís.

Los concejales del PSOE

Como tercer grupo municipal se mantiene el PSOE, con el mismo número de ediles que hasta ahora (7), de los que cinco repiten y dos entran nuevos; hay cinco mujeres y dos hombres; y la media de edad es de 36 años, con María Pérez como la más joven (27 años) y Maite Ibáñez la de más edad (49 años).

Los ediles socialistas que repiten son:

  • Sandra Gómez
  • Borja Sanjuán
  • Maite Ibáñez
  • Javier Mateo
  • Elisa Valía

Las nuevas incorporaciones: Nuria Llopis y María Pérez, mientras que en cuanto a formación académica hay desde dos abogados a una periodista, una doctora en Historia del Arte, una arquitecta y una doctora en Economía del Transporte.

En el ámbito orgánico de los partidos, la hasta ahora vicealcaldesa y portavoz del grupo municipal socialista, Sandra Gómez, es la secretaria socialista de València ciudad.

Las nuevas caras en VOX

El cuarto grupo del hemiciclo municipal es Vox, que tendrá la llave para facilitar la alcaldía del PP al pasar de 2 a 4 ediles, de los que solo uno repite y tres son nuevas incorporaciones; hay dos hombres y dos mujeres; y en cuanto a su formación hay tres abogados y una psicóloga.

El edil de Vox que repite es José Vicente Gosálbez, y entran Juan Manuel Badenas (el cabeza de lista), Mónica Gil y Cecilia Herrero.

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Valencia

El aguacero que sembró el pánico en Valencia y volvió a dejar en evidencia los puntos débiles de la ciudad

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Efectos de la tormenta en València. - ROBER SOLSONA/EUROPA PRESS

València volvió a vivir este miércoles 16 de septiembre una noche de miedo. Una tormenta de enorme intensidad convirtió calles en auténticos ríos, inundó pasos inferiores, paralizó el transporte público, provocó la caída de numerosos árboles, obligó a cerrar temporalmente el aeropuerto y dejó cientos de incidencias. Casi dos años después de la devastadora DANA del 29 de octubre de 2024, el episodio ha vuelto a poner sobre la mesa una pregunta incómoda: ¿está realmente preparada Valencia para soportar lluvias torrenciales cada vez más intensas?

La tormenta descargó con una violencia extraordinaria sobre València y buena parte de su área metropolitana. En algunos puntos de la provincia se superaron los 100 litros por metro cuadrado, mientras que en Torrent llegaron a caer alrededor de 70 litros en apenas media hora, una intensidad excepcional capaz de poner al límite cualquier sistema de drenaje urbano.

La consecuencia fue prácticamente inmediata: calles anegadas, vehículos bloqueados, bajos inundados, túneles cerrados, árboles derribados y graves problemas de movilidad. La ciudad volvió a ofrecer imágenes que inevitablemente trasladaron a muchos valencianos a aquella fatídica tarde del 29 de octubre de 2024.

Y precisamente esa comparación es la que abre ahora un debate que va mucho más allá de la cantidad de lluvia caída.

Una tormenta torrencial que colapsó Valencia en cuestión de minutos

El episodio meteorológico del miércoles fue especialmente intenso en València, l’Horta y el Camp de Túria.

Según los registros disponibles, en la capital la estación municipal de Mestalla llegó a recoger 81,5 litros por metro cuadrado, mientras La Torre registró 75,2; Ronda Sur, 65; Parque de Cabecera, 64,25; Massarrojos, 62,9; Vara de Quart, 62,8; e Ibiza, 61,75 litros por metro cuadrado.

Fuera de la capital, las cantidades fueron todavía mayores. En estaciones de la red de Avamet se superaron los 100 litros por metro cuadrado en puntos de l’Eliana, Chiva-Calicanto y Torrent-Calicanto.

Pero más preocupante que el acumulado total fue la intensidad.

En Torrent se registraron alrededor de 71 litros por metro cuadrado en apenas 30 minutos, una cantidad capaz de convertir una calle en un torrente en cuestión de minutos.

El viento también fue protagonista. Las tormentas estuvieron acompañadas por fuertes rachas y una extraordinaria actividad eléctrica, provocando la caída de ramas y árboles en diferentes puntos.

Más de 700 incidencias durante el episodio de lluvias

La magnitud de la tormenta queda reflejada en las intervenciones de los servicios de emergencia.

Solo entre las 14:00 y las 23:00 horas del miércoles, el Centro de Coordinación de Emergencias gestionó 478 incidentes relacionados con las lluvias en la provincia de Valencia. De ellos, 214 se produjeron en València capital, 45 en Torrent, 22 en l’Eliana, 16 en la Pobla de Vallbona, otros 16 en Moncada y 14 en San Antonio de Benagéber.

El balance del episodio aumentó posteriormente hasta superar las 700 incidencias, mientras el teléfono 112 recibió más de un millar de llamadas relacionadas con el temporal.

Achiques de agua, filtraciones, problemas de circulación, árboles y ramas caídas, vehículos bloqueados y daños materiales ocuparon durante horas a los servicios de emergencia.

Afortunadamente, el temporal no dejó en Valencia un balance humano comparable al de la DANA de 2024, pero volvió a demostrar la rapidez con la que una tormenta de gran intensidad puede alterar completamente el funcionamiento de la ciudad y su área metropolitana.

Metrovalencia paralizado, aeropuerto cerrado y carreteras convertidas en ratoneras

Uno de los aspectos más llamativos del temporal fue el efecto en las principales infraestructuras de transporte.

Metrovalencia tuvo que interrumpir sus líneas, mientras la red de Cercanías registró cortes y retrasos. El aeropuerto de Valencia también se vio afectado por las inundaciones y tuvo que suspender temporalmente operaciones.

En carretera, numerosos conductores quedaron atrapados en zonas donde el agua comenzó a subir rápidamente.

Las imágenes de vehículos intentando atravesar calles completamente anegadas volvieron a repetirse en la capital y especialmente en algunos municipios metropolitanos.

El alcantarillado de Valencia vuelve al centro del debate

La red de saneamiento es una de las grandes cuestiones que deja el aguacero.

No se puede afirmar que ningún sistema urbano pueda absorber sin consecuencias cualquier precipitación extrema. Cuando decenas de litros caen en pocos minutos, incluso infraestructuras dimensionadas para fuertes lluvias pueden alcanzar su límite.

Pero el episodio del miércoles vuelve a evidenciar que València mantiene importantes actuaciones pendientes para mejorar su capacidad de respuesta frente a precipitaciones extremas.

Seis depósitos de tormentas pendientes y kilómetros de colectores por renovar

La propia planificación municipal reconoce la necesidad de modernizar estas infraestructuras.

El nuevo contrato de mantenimiento del alcantarillado planteado por el Ayuntamiento contempla alrededor de 62 millones de euros en inversiones, así como la renovación de kilómetros de colectores antiguos, mejoras tecnológicas y sistemas de monitorización en tiempo real.

La red municipal cuenta con alrededor de 1.388 kilómetros de alcantarillado, además de unos 135.000 imbornales y pozos de registro y decenas de instalaciones electromecánicas relacionadas con el saneamiento y el bombeo.

Las inversiones proyectadas evidencian que existe margen de mejora.

El problema es que las tormentas extremas no esperan a que finalicen los procedimientos administrativos, las licitaciones o las obras.

Árboles caídos por toda Valencia

Otra de las imágenes del miércoles fue la de numerosos árboles y grandes ramas derribados por la combinación de lluvia y fuertes rachas de viento.

El episodio fue extraordinariamente adverso y estuvo acompañado de fuertes rachas de viento, por lo que la caída de árboles no puede atribuirse automáticamente a una falta de mantenimiento.

Sin embargo, la cantidad de ejemplares afectados vuelve a plantear la necesidad de analizar qué especies, ubicaciones o condiciones representan un mayor riesgo cuando coinciden suelo saturado, lluvia torrencial y fuertes rachas de viento.

El ES-Alert llegó a las 22:08 horas

El momento en el que la población recibió el mensaje de emergencia también ha generado polémica.

El ES-Alert fue enviado a las 22:08 horas, cuando en numerosos lugares la tormenta llevaba ya tiempo descargando con enorme intensidad y existían calles anegadas.

La Generalitat ha defendido que el mensaje se remitió cuando comenzaron a producirse avisos hidrológicos en diferentes barrancos y se constató un importante incremento de las llamadas al 112.

El conseller de Emergencias, Juan Carlos Valderrama, explicó que el mensaje no se envió como una alerta preventiva vinculada a un aviso rojo de Aemet, sino como una medida de actuación ante el riesgo de desbordamiento de cauces. También señaló que Emergencias había consultado a Aemet alrededor de las 17:00 horas sobre la posibilidad de elevar el aviso naranja a rojo y que la agencia consideró esa posibilidad muy poco probable.

Asociaciones de víctimas de la DANA han cuestionado, sin embargo, el momento del envío y consideran que la alerta volvió a producirse demasiado tarde.

El debate vuelve así a ser el mismo: ¿debe esperarse a que determinados indicadores alcancen ciertos umbrales o debe priorizarse una comunicación preventiva cuando existe la posibilidad de una tormenta de consecuencias graves?

Valencia volvió a sentir miedo

Existe además un factor que no puede medirse únicamente en litros por metro cuadrado.

El miércoles hubo miedo.

Para miles de personas que vivieron directamente la DANA del 29 de octubre de 2024, escuchar truenos, comprobar cómo subía el agua en las calles y recibir nuevamente el estridente sonido del ES-Alert supuso revivir algunas de las sensaciones de aquella jornada.

Vecinos de localidades especialmente castigadas entonces, como Paiporta, Catarroja, Alfafar, Torrent o Chiva, siguieron con enorme preocupación la evolución de los barrancos y las precipitaciones.

El barranco del Poyo volvió a concentrar todas las miradas.

Esta vez el episodio no derivó en una catástrofe, pero bastó una tormenta intensa para demostrar hasta qué punto permanece viva la memoria de la DANA.

Valencia tomó medidas preventivas antes de la tormenta

También es necesario señalar que las administraciones habían adoptado medidas antes de la llegada de las precipitaciones.

El Ayuntamiento de València activó los protocolos municipales ante el aviso naranja y desde las 14:00 horas suspendió actividades deportivas al aire libre, cerró parques y jardines, el Jardín del Turia y cementerios, además de cancelar diferentes actividades.

También se adoptaron medidas especiales en centros educativos situados en zonas inundables o afectadas por la DANA.

Por tanto, el debate sobre la preparación de Valencia no puede reducirse a afirmar que no existió prevención. Sí existieron protocolos y medidas anticipadas.

La cuestión que plantea el temporal es diferente: si las infraestructuras urbanas y metropolitanas están suficientemente adaptadas a episodios de lluvia extremadamente intensa que pueden desarrollarse en apenas minutos.

La ciudad sigue teniendo asignaturas pendientes frente a las lluvias torrenciales

Lo sucedido este miércoles deja una conclusión difícil de ignorar: Valencia ha mejorado protocolos y mecanismos de prevención desde la DANA, pero todavía existen vulnerabilidades y actuaciones pendientes.

El alcantarillado volvió a alcanzar sus límites en distintos puntos. Los pasos inferiores tuvieron que cerrarse. Algunas grandes vías se inundaron. El transporte público quedó gravemente afectado. El aeropuerto sufrió problemas. Cayeron numerosos árboles y cientos de ciudadanos necesitaron asistencia.

No significa que todas estas incidencias puedan evitarse ante una tormenta excepcional.

Sí significa que cada episodio debe servir para detectar dónde están los puntos débiles.

¿Está preparada Valencia para la próxima gran tormenta?

Esta es la pregunta que permanece después del aguacero.

València y su área metropolitana se encuentran en un territorio históricamente expuesto a episodios de lluvias torrenciales. Y la experiencia reciente obliga a considerar la gestión del agua, los barrancos, los colectores, los depósitos de tormentas, los pasos inferiores y las vías de evacuación como infraestructuras esenciales.

La tormenta del miércoles 16 de septiembre de 2026 no fue la DANA de 2024.

Pero durante unas horas volvió a parecerse demasiado a aquello que los valencianos no quieren volver a vivir.

La diferencia es que esta vez no hubo una tragedia humana en Valencia.

El agua bajó, las calles recuperaron progresivamente la normalidad y los servicios de emergencia pudieron atender las incidencias.

Pero las imágenes de calles convertidas en ríos, coches rodeados por el agua, túneles cerrados y árboles desplomados dejan una advertencia que no debería desaparecer cuando vuelva a salir el sol.

Valencia necesita acelerar las actuaciones pendientes para adaptarse a las lluvias torrenciales.

Porque la pregunta ya no es si volverá a producirse otro gran episodio de precipitaciones.

La cuestión es cómo responderá la ciudad cuando vuelva a ocurrir.

 

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