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València se atasca por culpa de más de 5.000 toneladas de toallitas

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El concejal de Ciclo Integral del Agua, Vicent Sarrià, ha anunciado durante el XXXV Congreso de la Asociación Española de Abastecimiento de Agua y Saneamiento (AEAS) que la inversión planificada en actuaciones en el saneamiento municipal, centrada en la reparación, adaptación y cumplimiento de la normativa, se divide en tres fases situadas entre 2020 y 2035 con un importe total de 162,47 millones de euros.

Asimismo, ha hecho hincapié en la necesidad de realizar campañas de concienciación respecto a tirar deshechos al inodoro, ya que «se han gastado 8 millones de euros durante los dos últimos años en lo que mecánicamente consiste en la desobstrucción del Colector Norte, y seguramente se alcancen los 10 millones cuando acabe el proceso». Desde que iniciaron los trabajos de limpieza se han extraído 5.000 toneladas de residuos.

Para realizar la inversión, «abrimos una vía a través del Banco Europeo de Inversiones (BCI) para obtener una financiación del 50%. Creemos que conseguiremos, al menos, parte de esa financiación que, en 15 años, nos permitiría acometer una renovación integral en la red de saneamiento»

La Fase 1 de la planificación, contemplada entre los años 2020 y 2014, comienza con la reparación y adecuación del Colector Norte por un importe de 11,6 millones de euros. Además, contempla la ejecución de 4 depósitos de tormenta, el desdoblamiento del Colector Sur en el puente del 9 d’Octubre, la adaptación y desvío del sistema Valladar-Rovella, la renovación de equipamientos en instalaciones electromecánicas (IE) y la redacción de proyectos, dirección de obra y coordinación. Todo ello supone una inversión de 54,18 millones de euros.

Respecto al importe de la Fase 2, prevista a ejecutar entre 2025 y 2030, alcanza los 52,44 millones de euros. Este periodo incluye el acondicionamiento del Azarbe, el depósito Huerto San Valero, , adaptación del saneamiento Torrefiel-Norte, el colector situado en la calle Pintor Ferrandis, el saneamiento de Cabanyal Norte y el barrio de Beteró; y, como en la anterior fase, la renovación de equipamientos en IE y la redacción de proyectos, dirección de obra y coordinación.

En cuanto a la Fase 3, su importe asciende a 55,85 millones de euros y se desarrollará entre 2030 y 2035. Además de la redacción de proyectos, dirección de obra y coordinación que también tiene lugar en los otros periodos, contempla el depósito y el colector de la avenida del Cardenal Benlloch, el colector de pluviales del viejo cauce en el tramo Azud del Oro-Puente de Astilleros, el colector de la avenida Mediterráneo y el saneamiento del barrio de Orriols.

CAMPAÑAS DE CONCIENCIACIÓN

El edil ha recalcado la necesidad de aumentar las campañas de concienciación e información. Al haberse observado el elevado uso de toallitas por parte de la ciudadanía más joven, se realizan este tipo de actuaciones en colegios, «a través de experimentos y simulaciones, donde se perciben los efectos de hábitos como tirar toallitas al inodoro como si se tratara de una papelera. Estas acciones tienen un efecto multiplicador en las familias».

En este sentido, Vicent Sarrià también ha señalado la necesidad de que las empresas comercialicen nuevos tipos de toallitas que, «sin ser inocuas, son menos nocivas». En definitiva, «es imprescindible incrementar las actuaciones que, desgraciadamente son necesarias desde hace años pero que, a partir de 2012, debido a dejó de invertir debido a los recortes».

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El vestido de Cristina Pedroche y el fin de un ciclo que ya no sorprende

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vestido Pedroche Campanadas 2025
El vestido de Cristina Pedroche para las Campanadas 2025

Cristina Pedroche ha vuelto a hacerlo. Y precisamente ahí está el problema. En sus duodécimas Campanadas, la presentadora ha presentado el que ella misma define como su vestido más simbólico, emotivo y definitivo: un diseño construido a partir de retales de sus once looks anteriores, convertido en una gran capa de upcycling con la que asegura cerrar una etapa.

Sin embargo, más allá del relato, el resultado vuelve a confirmar lo que ya es evidente desde hace varias ediciones: el modelo Pedroche está creativamente agotado. Cambia el envoltorio conceptual, se eleva el discurso y se multiplica la simbología, pero el impacto visual vuelve a ser el mismo de siempre: casi desnudez, cuerpo como eje central y mínima estructura textil.

El vestido que lo resume todo… porque no propone nada nuevo

Pedroche se “lo ha puesto todo encima”, literalmente. Fragmentos de vestidos pasados, piezas icónicas recicladas, plumas, cadenas, cristales, esculturas corporales y referencias constantes a su propio archivo estético. Un ejercicio autorreferencial que funciona como resumen de su trayectoria, pero que no aporta una lectura nueva de la moda ni del cuerpo.

El mensaje es claro: no hay ruptura, hay acumulación. No hay evolución, hay repetición sofisticada. El vestido no avanza, se mira a sí mismo.

Del impacto al automatismo

Durante años, el casi desnudo de Cristina Pedroche fue rompedor. Hoy se ha convertido en automatismo. La fórmula es reconocible hasta el extremo: piel protagonista y el vestido como ornamento y una narrativa emocional que intenta elevar lo que visualmente ya no sorprende.

El upcycling presentado como gran novedad no es más que un nuevo argumento para sostener un resultado idéntico: el cuerpo vuelve a ser el centro absoluto, y el diseño queda relegado a acompañarlo.

La causa social de Pedroche, su mejor elección

La causa social elegida por Cristina Pedroche es, probablemente, el mayor acierto de sus Campanadas. Vincular su vestuario a la labor de la Asociación Española Contra el Cáncer aporta profundidad y sentido a un formato que, a nivel estético, muestra claros signos de desgaste.

El respaldo a la AECC introduce un mensaje útil, necesario y transversal, que conecta con una realidad que afecta a miles de familias. Es ahí donde Pedroche acierta de pleno: cuando el foco se desplaza del cuerpo al acompañamiento, la investigación y el apoyo a los pacientes, la elección deja de ser un recurso narrativo y se convierte en un gesto con verdadero impacto.

Josie y la construcción de un universo cerrado

El estilista Josie vuelve a estar al frente de la dirección creativa, ensamblando una auténtica antología de símbolos reconocibles para el espectador. El resultado es coherente, milimétrico y técnicamente complejo, pero también encorsetado en su propio lenguaje.

El vestido habla de memoria, de ritual, de semiótica textil… pero sigue diciendo lo mismo que hace años. La piel continúa siendo el titular.

Cuando el vestido deja de ser moda y se convierte en gesto repetido

El gran problema del diseño de 2025 no es su osadía, sino su falta de sorpresa real. El espectador ya no se pregunta qué llevará Pedroche, sino cuánto mostrará. Y cuando la conversación se reduce a eso, el vestido deja de ser moda para convertirse en gesto reiterado.

Frente a propuestas donde la confección, la silueta o el diseño adquieren protagonismo, el modelo Pedroche insiste en una idea que ya ha dado todo lo que tenía que dar.

El cierre de ciclo que confirma el agotamiento

Pedroche habla de cerrar una etapa. Y quizá tenga razón. Porque este vestido no marca un nuevo comienzo, sino que certifica el final de una fórmula que ha sido explotada hasta el límite.

Doce años después, el casi desnudo ya no es transgresión, es marca registrada. Y cuando la marca se impone al diseño, lo único que queda es repetirse.

El vestido de estas Campanadas no abre camino: pone punto final a un modelo que ya no evoluciona.

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