Los bodegueros españoles temen un nuevo golpe al sector vitivinícola si Estados Unidos extiende los aranceles a todos los países de la UE. El vino ya soporta un gravamen del 15% que ha reducido notablemente las exportaciones.
El sector del vino en España observa con creciente inquietud la evolución de la política comercial de Donald Trump. Las bodegas, que ya sufren un arancel del 15% impuesto por Estados Unidos, temen que la nueva amenaza del presidente norteamericano acabe materializándose y afecte a todos los países de la Unión Europea, incluida España.
Aunque por el momento Washington limita sus advertencias a los países que han enviado tropas a Groenlandia en apoyo a su defensa, los empresarios vitivinícolas consideran probable que la respuesta conjunta de la UE provoque una represalia comercial generalizada.
Exportaciones en riesgo para las bodegas españolas
En La Rioja, Bodegas Hermanos Peciña es un ejemplo del impacto que ya están teniendo las medidas arancelarias. Su enólogo, Alberto Ortiz, prepara estos días un nuevo envío de vino rumbo a Estados Unidos: casi 1.500 botellas con destino a Massachusetts. La empresa exporta alrededor del 75% de su producción al mercado estadounidense, lo que la hace especialmente vulnerable a cualquier incremento de impuestos.
Desde la entrada en vigor del actual arancel, las ventas han caído de forma notable. “Hemos notado un descenso cercano al 30% en las ventas a Estados Unidos. Los aranceles dificultan claramente la comercialización del vino”, explica Ortiz.
El temor a un arancel aún mayor
La preocupación del sector va más allá del impacto actual. Los bodegueros advierten de que una subida del gravamen podría resultar devastadora para las pequeñas y medianas empresas. “Si el arancel supera el 15% y se sitúa en torno al 25% o incluso el 50%, sería muy difícil de asumir. Una bodega pequeña no puede absorber ese coste”, señala el enólogo.
El temor es compartido tanto por productores españoles como por importadores estadounidenses, que ya trasladan su inquietud ante la inestabilidad del mercado. Las conversaciones entre bodegueros reflejan un clima de incertidumbre constante.
Incertidumbre y tensión en el comercio internacional
Desde el sector vitivinícola denuncian que la política comercial de Trump genera una situación imprevisible que perjudica a ambas partes del Atlántico. “Las medidas proteccionistas no benefician a nadie. La inestabilidad es mala tanto para nosotros como para nuestros clientes”, concluye Ortiz.
Mientras la Unión Europea mantiene una postura común, los productores españoles temen que el vino vuelva a convertirse en una de las principales víctimas de una guerra comercial que amenaza con agravarse en los próximos meses.
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