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Consumo

El precio de la luz sube en enero un 25%

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Nueva factura de la luz 2024

Durante el mes de enero el precio de la electricidad ha sido un 25% más caro que hace un año. Así lo refleja un comunicado de la Organización de Consumidores (OCU) en el que asegura que se están manteniendo los precios del mes de diciembre a diferencia de otros años en que los precios bajaban. Esta subida afectará sobre todo a los consumidores que tengan contratada la tarifa eléctrica con discriminación horaria.

OCU apunta que la climatología y los derechos de emisión de C02 son los causantes. Y es que los precios de la electricidad cuentan con un componente cíclico que provoca que los primeros meses de cada año, y debido a las lluvias y el viento, paguemos algo más barato el precio de la electricidad, pero este año no ha sido así.

El precio de la energía ha sido un 25% más elevado que en enero de 2018. El año pasado por esta época ya se había iniciado el descenso de precios habitual del primer trimestre del año.

Este año, los precios en el mercado mayorista (OMIE) se han mantenido en valores superiores medios de 62MW con los que también se cerró el mes de diciembre. Estos precios contrastan fuertemente (un 24,8% más) con los precios de enero de 2018 cuando cerraron el periodo con un precio de 50 € MW.

Ejemplo práctico: un hogar con un consumo medio de 3500 kWh y 4,6 KW de potencia pague este mes de media 69,59 € por un consumo por lo que en enero del año pasado 2018 solo pagó: 65,3 €. Es decir un 6,5% más. Te ayudamos a descifrar tu factura de la luz.

Las razones por la que sube y no baja
En OCU creen que la razón de ese fuerte y mantenido incremento se encuentra en la climatología y especialmente en los derechos de emisión de CO2 cuyo precio se ha elevado fuertemente desde mediados del pasado año. Esto ha provocado que, ese mayor coste se traslade al precio con el que ofertan su energía las tecnologías más contaminantes que son las que marcan el precio de la electricidad en determinadas horas.

Calefacción con acumuladores, los más perjudicados
La subida afecta especialmente a los consumidores que tienen la tarifa eléctrica con discriminación horaria, ya que el precio por kWh valle, se ha elevado un 20,6% en este horario respecto a enero de 2018.

Los hogares que cuentan con calefacción por acumuladores eléctricos (concentran elevados consumos en estos meses y ese horario) son los que verán una fuerte subida en su tarifa respecto al año pasado.

Por ejemplo, un hogar con acumuladores que durante el mes de enero haya consumido 3.000 kWh habrá sufrido en su factura un incremento de 51 euros respecto al mes de enero de 2018. A pesar de esto, las tarifas con discriminación horaria siguen siendo una alternativa interesante para la mayoría de los hogares.

¿Qué pasará con la factura de febrero?
La cosa no parece que vaya a cambiar durante el mes de febrero. Todo parece indicar que los precios se mantendrán. El mercado de futuros indica que febrero cerraría con precios similares. Habrá que esperar a marzo o abril para que llegue una rebaja en el mercado mayorista.

Fuente: OCU

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Consumo

Sanidad y Consumo intensifica los controles en las 165 churrerías de Fallas en València

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Churrerías de Fallas 
Churrerías de Fallas -Archivo/EFE/Ángel Medina G.

El Ayuntamiento de València ha reforzado los controles sanitarios diarios en las churrerías instaladas durante las Fallas, con el objetivo de garantizar la seguridad alimentaria y la protección de los consumidores. En total, 165 puestos de churros y buñuelos funcionan en la ciudad entre el 2 y el 19 de marzo, coincidiendo con la celebración de las Fallas de València.

El concejal de Sanidad y Consumo, José Gosálbez, participó junto a inspectores municipales en una demostración práctica de inspección higiénico-sanitaria en una churrería de la ciudad, donde se mostró el procedimiento que se aplica durante la campaña fallera.

Más de 700 inspecciones desde el inicio de las Fallas

Desde el comienzo del dispositivo, el servicio municipal ha realizado más de 700 inspecciones en los puestos de churros y buñuelos instalados en la ciudad.

De los 165 puestos autorizados,

  • 146 corresponden a puestos específicos de Fallas

  • 19 pertenecen a bares que también ofrecen estos productos tradicionales.

Durante estas inspecciones se han llevado a cabo alrededor de 600 análisis del aceite utilizado para la fritura, de los cuales 60 han requerido su sustitución. Además, los técnicos municipales han realizado 40 controles del suministro de agua para verificar su calidad.

Según explicó Gosálbez, los controles se realizan de forma aleatoria y por sorpresa, cualquier día de la semana y a cualquier hora, con el objetivo de comprobar que todos los puestos cumplen las condiciones higiénico-sanitarias exigidas.

Qué revisan los inspectores en las churrerías

Los seis inspectores municipales supervisan distintos aspectos relacionados con la seguridad alimentaria:

  • Manipulación adecuada de alimentos

  • Calidad del aceite mediante medidores de compuestos polares

  • Conexión a la red municipal de agua

  • Presencia de calentador y grifos de accionamiento no manual

  • Uso de toallas de un solo uso

  • Toma de muestras de agua para análisis químico

Según el concejal, “todos los puestos deben cumplir las mismas normas y garantizar las mismas condiciones higiénico-sanitarias. Quien no las cumpla tendrá que desmontar el puesto”.

Control de precios y derechos del consumidor

Además de los controles sanitarios, el área de Consumo también verifica el cumplimiento de la normativa de protección al cliente. Entre las comprobaciones se incluye:

  • Lista de precios visible para el público

  • Disponibilidad de hojas de reclamaciones

  • Entrega de ticket cuando lo solicite el cliente

El objetivo es garantizar transparencia en los precios y seguridad para los consumidores durante las fiestas.

Supervisión de los mercados falleros

A estas inspecciones se suma la supervisión de los 79 mercados falleros instalados en la ciudad desde el 12 de marzo. Cada uno de estos espacios puede albergar hasta diez puestos de alimentación, de los cuales cinco pueden preparar comida en el momento y otros cinco vender alimentos ya elaborados.

Todas estas actuaciones se desarrollan conforme al Bando Fallero, que establece las normas que deben cumplir los puestos de venta durante las fiestas.

“Las Fallas son una celebración abierta al mundo y queremos que también sean un ejemplo de seguridad alimentaria y respeto al consumidor”, concluyó Gosálbez.

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