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Salud y Bienestar

Estas son las principales lesiones de los pies al practicar deportes en invierno

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VALÈNCIA, 18 Ene. (EUROPA PRESS) – El Ilustre Colegio Oficial de Podólogos de la Comunidad Valenciana (ICOPCV) ha advertido de que las congelaciones, problemas de circulación, sobrecargas, ampollas y rozaduras son las principales lesiones que sufren quienes practican deportes de invierno como esquí, snowboard o senderismo, y ha lanzado una serie de recomendaciones para proteger los pies de manera adecuada.

«Si se practican este tipo de deportes es muy importante prestar atención al calzado y al equipo que se utiliza para que confiera al pie una temperatura adecuada y evitar posibles lesiones derivadas del frío», ha destacado Maite García, presidenta del ICOPCV.

Así, los podólogos recomiendan usar un calzado que mantenga la temperatura del pie, calcetines de lana o materiales técnicos para ofrecer mayor calidez y evitar que se humedezcan, que no tengan costuras marcadas y se ajusten bien sin presionar para no dificultar la circulación y evitar ampollas por el roce.

También aconsejan cambiar los calcetines con frecuencia si están húmedos, ya que la humedad mantenida da enfriamiento a los pies y podría potenciar la aparición de lesiones como congelaciones. Si habitualmente se utilizan plantillas, es fundamental hacerlo también con las botas de esquí o senderismo, ya que se usan durante largos periodos de tiempo y, de lo contrario, podrían generarse sobrecargas musculares.

Antes de practicar esquí o snowboard «es muy importante calentar los miembros inferiores», ya que «las botas de esquí son muy rígidas y no permiten al pie realizar todos sus movimientos fisiológicos, por lo que es necesario que estén previamente preparados». En caso contrario, el sobreesfuerzo realizado en la zona interior podrá derivar en sobrecargas o problemas musculares.

Es importante que las botas estén bien acolchadas y protejan los tobillos, reabrocharlas periódicamente para que se ajusten bien al pie y no quede libre en el interior, ya que podría generar rozaduras y torceduras. Debido al movimiento y los cambios de volumen del pie a lo largo de la jornada pueden desajustarse y sería perjudicial.

También recomiendan no dejar las botas en el maletero del coche toda la noche porque el calzado en esta época del año se enfría excesivamente y ello podría afectar a la salud de los pies y propiciar la aparición de lesiones, y utilizar un calzado que sea impermeable para garantizar que los pies estén secos.

«Después de la práctica de estos deportes también es importante ofrecer algunos cuidados a los pies como realizar pediluvios de agua tibia y agua fría, secarlos bien e hidratarlos con alguna crema desfatigante para estimular la circulación sanguínea», ha explicado Estefanía Soriano, vicepresidenta del ICOPCV

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Salud y Bienestar

Estos pequeños hábitos diarios pueden alargar tu vida, según la ciencia

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hábitos diarios pueden alargar vida
Caminar unos minutos más al día es una de las sencillas actividades con beneficios significativos, según uno de los estudios. / Pexels

Los resultados de dos nuevos trabajos científicos apuntan a que no hacen falta cambios drásticos para mejorar la salud: incluso ajustes mínimos en la rutina diaria pueden reducir el riesgo de muerte y aumentar los años de vida saludable. Caminar unos minutos más, dormir un poco mejor o añadir medio plato de verduras son ejemplos de hábitos sencillos con efectos significativos, según estas investigaciones.

Aunque ambos estudios son observacionales y no establecen causalidad directa, sus conclusiones señalan estrategias más realistas y alcanzables para mejorar la salud pública, alejadas de planteamientos extremos o difíciles de mantener en el tiempo.

Cinco minutos más de actividad física ya reducen la mortalidad

El primer estudio, publicado en The Lancet, analizó datos de más de 135.000 adultos en Noruega, Suecia, Estados Unidos y Reino Unido durante un periodo de ocho años. Los investigadores calcularon el impacto poblacional de pequeños incrementos en la actividad física moderada —como caminar a 5 km/h— y de la reducción del tiempo sedentario.

Solo cinco minutos diarios de actividad moderada podría reducir un 10 % las muertes en la mayoría de adultos y un 6 % en los menos activos.

Los resultados son especialmente llamativos: añadir únicamente cinco minutos diarios de actividad moderada podría reducir un 10 % las muertes en la mayoría de adultos y un 6 % en los menos activos. Si el incremento alcanzara los diez minutos diarios, la reducción de la mortalidad se elevaría hasta el 15 %.

En paralelo, disminuir media hora diaria de sedentarismo se asocia con un 7 % menos de mortalidad, mientras que reducir una hora completa se vincula con una disminución del 13 %.

El beneficio es mayor entre las personas menos activas, lo que refuerza la idea de que cualquier movimiento cuenta. Los autores subrayan que no es imprescindible cumplir estrictamente las recomendaciones de la Organización Mundial de la Salud para obtener beneficios y reclaman más estudios con dispositivos de medición en países de ingresos bajos y medios.

Caminar 7.000 pasos al día reduce el riesgo de enfermedades crónicas, deterioro cognitivo y muerte.

El poder de combinar hábitos saludables

El segundo trabajo, publicado en eClinicalMedicine —revista del grupo The Lancet Discovery Science—, se centró en casi 60.000 participantes del UK Biobank y evaluó cómo interactúan tres factores clave: sueño, dieta y ejercicio.

El modelo estadístico desarrollado por los investigadores sugiere que, para quienes presentan los peores hábitos, mejoras mínimas en los tres ámbitos —por ejemplo, cinco minutos más de sueño, dos minutos extra de actividad vigorosa y medio plato adicional de verduras— podrían añadir un año de vida.

Para quienes tienen peores hábitos, mejoras como cinco minutos más de sueño, dos minutos extra de actividad vigorosa y medio plato adicional de verduras podrían añadir un año de vida.

La combinación óptima, definida como dormir entre siete y ocho horas, realizar más de 40 minutos de actividad moderada diaria y mantener una dieta saludable, se asocia con hasta nueve años extra de vida y salud.

Los investigadores destacan que el efecto conjunto de estos hábitos es mayor que la suma de cada comportamiento por separado, lo que refuerza la idea de promover cambios pequeños pero sostenidos como una estrategia eficaz y realista para mejorar la salud de la población.

Un enfoque más accesible para la salud pública

Ambos estudios coinciden en que las recomendaciones basadas en pequeños ajustes cotidianos pueden tener un impacto relevante a nivel poblacional. Frente a mensajes que exigen transformaciones radicales del estilo de vida, estos trabajos respaldan un enfoque más accesible, progresivo y fácil de mantener en el tiempo.

Referencia

Ekelund et al. “Deaths potentially averted by small changes in physical activity and sedentary time: an individual participant data meta-analysis of prospective cohort studies”. The Lancet 2026

Fuente

SINC

Derechos: Creative Commons

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