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Cultura

Estos son los nomiandos a los Premios Goya 2020

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Madrid, 2 dic. – Un comité –formado por miembros de la Junta Directiva de la institución y por los ganadores de las últimas cinco ediciones en las tres categorías– ha seleccionado 10  títulos en el apartado de documental, 15 en la categoría de ficción y 10 en animación. Estos cortometrajes podrán ser votados en las próximas semanas por todos los académicos para decidir los que, finalmente, optarán a los Premios Goya, que se celebrarán el próximo 25 de enero de 2020.

ANIMACIÓN

El árbol de las almas perdidas, dirigido y producido por Laura Zamora Cabeza

Eusebio80, dirigido por Iván Molina y Jesús Martínez ‘Nota’; producido por Jesús Soria

Homomaquia, dirigido por David Fidalgo Omil; producido por Chelo Loureiro y Mariano Baratech

Madrid 2120, dirigido por José Luis Quirós y Paco Sáez; producido por Nicolás Matji

Madrid-Atocha, dirigido y producido por Jorge Dayas

Miss Mbulu, dirigido por Benjamín Fernández; producido por Adán Aliaga y Miguel Molina Carmona

Muedra, dirigido por César Díaz Meléndez; producido por Pedro Collantes de Terán Bayonas

Tututú, dirigido por Rosa Peris; producido por Mercedes y Rosa Peris

Vida modelo, dirigido por Grojo; producido por Grojo y Josemari Martínez

Vs Santa, dirigido por Aitor Herrero y Raúl Colomer; producido por Susana Milán

DOCUMENTAL

2001 Destellos en la oscuridad, dirigido por Pedro González Bermúdez; producido por Guillermo Farré, José Skaf y Pedro González Bermúdez

Born in Gambia, dirigido y producido por Natxo Leuza

Donde nos lleve el viento, dirigido por Juan Antonio Moreno Amador; producido por Juan Antonio Moreno Amador y Silvia Venegas Venegas

El infierno, dirigido por Raúl de la Fuente; producido por Amaia Remírez García

El sueño europeo: Serbia,  dirigido y producido por Jaime Alekos

La eminencia, dirigido por Carlota Coronado y Clara Roca; producido por Carlota Coronado y Giovanni Maccelli

Los que desean, dirigido por Elena López Riera; producido por David Epiney, Elena López Riera y Eugenia Mumenthaler

Makun (No llores)- Dibujos en un C.I.E, dirigido y producido por Emilio Martí López

Neetu, dirigido y producido por Carlos Caro

Nuestra vida como niños refugiados en Europa, dirigido por Silvia Venegas Venegas; y producido por Juan Antonio Moreno Amador y Silvia Venegas Venegas

 FICCIÓN

Cocodrilo, dirigido y producido por Jorge Yúdice

De repente, la noche, dirigido por Cristina Bodelón Maceiras e Ignacio de Vicente Bueno; producido por Cristina Bodelón

El nadador, dirigido por Pablo Barce; producido por César Martínez

Foreigner, dirigido por Carlos Violadé Guerrero; producido por Carlos Violadé y Julio Vergne

Hawaii, dirigido por Jordi Capdevila; producido por Bernat Rifé, Jordi Capdevila y Marc Muñoz

Khuruf, dirigido por Kepa Sojo; producido por Sonia Pacios

La guarida, dirigido por Iago de Soto; producido por Iván Pérez

La Tierra llamando a Ana, dirigido y producido por Fernando Bonelli

Maras, dirigido por Salvador Calvo; producido por Manuel Sánchez Muñoz

Muero por volver, dirigido por Javier Marco Rico; producido por Sergy Moreno

Suc de Síndria, dirigido por Irene Moray; producido por Miriam Porté

Sushi, dirigido por Roberto Martín; producido por Alberto Tortes, Álvaro Díaz y Sara de la Fuente

Tahrib, dirigido  por Gerard Vidal; producido por Lita Roig y Sergi Casamitjana

Vaca, dirigido por Marta Bayarri; producido por Oriol Ruiz

Xiao Xian, dirigido por Jiajie Yu Yan; producido por Jiajie Yu Yan y Mario Lerma

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Cultura

Los secretos de la Finca Roja de València

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la finca roja de valencia
Foto: Hugo Román

La Finca Roja de València es uno de los símbolos de la ciudad. El sello inconfundible de Enrique Viedma Vidal quedó plasmado en muchas construcciones en la València de los años 20 y 30. Puede que cuando el arquitecto valenciano planificara las 378 viviendas y 14 patios que hoy ocupan la manzana de las calles Jesús, Albacete, Marvá y Maluquer no fuera consciente de que estaba a punto de levantar uno de los edificios más icónicos de la ciudad. Todo un símbolo que nació con otro objetivo bien distinto.

Construido entre 1929 y 1933, se buscaba la funcionalidad y aprovechar al máximo los más de 15.000 m2 de la manzana para uso de la comunidad. Una comunidad formada por los obreros del Instituto Nacional de Previsión que buscaban vivienda en València a cambio de un chavo al mes. De hecho antes de ser popularmente conocida como Finca Roja, los vecinos de la capital del Turia la bautizaron como la “finca del chavo“ por ese motivo.

En el ladrillo caravista de color rojo que le confiere esa personalidad, y su sobrenombre, se puede apreciar la influencia de la escuela holandesa. Pero la originalidad de este residencial no se queda tan solo en su colores rojo y azul turquesa o en su original fachada con sus formas geométricas, repletas de detalles. En su interior, en sus entrañas, esconde en secreto sus orígenes.

Inspirado por el filósofo francés Charles Fourier, Viedma rompió con modelos de la época a la hora de proyectar la finca buscando dotarla de servicios, de recreo y descanso para niños y mayores.

La Finca Roja de València:

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La idea era que los bajos comerciales se abrieran al patio interior, para así proveer a los vecinos. Este modelo de autogestión que buscaba aprovechar su peculiar estructura y su patio interior, debía autoabastecerse de agua gracias a los torreones de las esquinas, pensados como depósitos, idea que nunca se llevó a cabo.

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Han pasado muchas décadas, y sus actuales vecinos disfrutan sabedores de encontrarse en un espacio único, en el que cada ladrillo esconde historias, sueños e ilusiones del pasado. Ya no queda nada de aquellos comercios que tenían acceso al interior. Otros elementos también han ido desapareciendo con el paso de los años.

Ha pasado el tiempo, tantos que muchos de los que allí viven desconocen parte de esa historia escrita sobre ladrillo rojizo. Ladrillos que visten pisos de 100 metros cuadrados o de 140 en el caso de algunos que recaen en los chaflanes.

El enorme patio ajardinado es un lugar de descanso donde los vecinos pueden disfrutar del aire libre sin salir de sus casas. Un lugar de encuentro para desconectar, charlar, jugar o pasear al perro.

Un lugar en el que historia y arquitectura se dan la mano.

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