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Salud y Bienestar

Se triplican en la última década los tratamientos con embriones donados

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VALENCIA, 11 SEPT.- La donación de embriones hace posible el sueño de ser padres de mujeres y parejas que no pueden gestar con sus propios gametos. Tan solo en la última década, los tratamientos realizados en IVI con embriones donados se han multiplicado por tres, pasando de 117 tratamientos de embriodonación en 2009 a 370 el pasado año 2018.

El 58% de estos tratamientos se realizaron a pacientes procedentes de España, si bien es cierto que mujeres y parejas de otros países acuden a IVI en busca de soluciones reproductivas que en sus países de origen no son viables por las restricciones legales, como es el caso de la donación de embriones.

“Italia, Alemania, Francia y Gran Bretaña suponen el 33% de tratamientos con embriones donados que realizamos en nuestras clínicas de España. La mayoría de estas pacientes superan los 40 años de edad, por lo que sus opciones de concebir con gametos propios son muy limitadas o inexistentes. A ello se suman las limitaciones legislativas de sus países, por lo que dispuestas a cumplir su deseo de ser madres ven en la aperturista ley de España una opción muy tentadora”, explica el doctor Ernesto Bosch, director médico de IVI Valencia.

Por ley, los embriones sobrantes criopreservados podrán tener tres destinos diferentes, a decidir por la mujer o pareja de los que procedan dichos embriones: donarse a otras mujeres o parejas, donarse a la ciencia para investigar o destruirse (previo consentimiento firmado de los pacientes).

“A pesar de que el perfil mayoritario de receptores de embriones donados viene representado por parejas heterosexuales, es destacable el aumento progresivo de mujeres mayores de 40 que deciden afrontar la maternidad en solitario, optando por indicación de edad y nivel de fertilidad por la embriodonación. Actualmente, este grupo de pacientes supone un 37% del total de tratamientos realizados en IVI con embriones donados”, añade el Dr. Bosch.

Cuando el deseo es más fuerte que los prejuicios

En la mayoría de las ocasiones, las mujeres y parejas que presentan problemas de infertilidad que les imposibilitan ser padres con sus propios gametos pasan por un proceso de aceptación.

“Cada día recibimos en consulta a pacientes que pasan por este duelo y nuestra labor consiste en acompañarles y guiarles desde el campo psicológico y emocional para hacer de este proceso algo superable. Tiempo, empatía, comprensión y apoyo son los pilares fundamentales sobre los que cimentamos nuestras terapias, y nos ayudan a compartir con ellos la dureza de determinados diagnósticos y buscar la mejor alternativa para conseguir su sueño de ser padres. No solo en el momento del diagnóstico, sino también durante todo el tratamiento, el papel del gabinete psicológico es fundamental para hacer lo más llevadera posible la experiencia de nuestros pacientes”, explica Pilar Dolz, responsable de la Unidad de Apoyo Psicológico de IVI Valencia.

Más si cabe en el caso de la embriodonación, las mujeres y parejas se enfrentan a la disyuntiva de decidir si renunciar a su ideal de maternidad/paternidad. “Son muchas las personas que acuden a nuestras consultas con un importante dilema moral. La idea de pensar que engendrarán un hijo que no posee sus genes les genera cierta sensación irracional de rechazo. Pero lo cierto es que la maternidad es mucho más que genética. La maternidad es biología, evolución, sentimiento, cambios hormonales, epigenética…”, añade Dolz.

Antes de optar por un tratamiento con embriones donados es fundamental que los pacientes superen ese proceso de entender y aceptar que no gestarán con gametos propios, resolviendo cualquier inquietud que pueda generarles esta realidad. Con el fin de ayudarles en este proceso, IVI pone a disposición de sus pacientes una unidad de apoyo psicológico en todas sus clínicas, ofreciéndoles así un acompañamiento integral durante todo su proceso reproductivo.

Inquietud por el parecido físico

Investigadores de IVI llevan años estudiando la forma en que las moléculas secretadas por el endometrio de la madre pueden modificar el embrión, influyendo así en sus futuros rasgos físicos e incluso psicológicos. La ciencia que se dedica a analizar todos estos procesos se llama epigenética, y se describe por los factores no genéticos que intervienen en el desarrollo de un organismo, modificando la actividad del ADN sin alterar su secuencia.

“La epigenética parece demostrar que el ambiente uterino influye en gran medida en el desarrollo del feto, lo que haría que este tenga un importante parecido físico con sus padres, y no solo lo heredada en la carga genética de los gametos donados”, comenta el Dr. Bosch.

Estos avances científicos abren nuevas vías para acabar con muchos de los tabúes que aún hoy tienen algunos pacientes a la hora de aceptar un tratamiento con gametos donados.

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Salud y Bienestar

Los expertos alertan: dejar los fármacos como el Ozempic hace que el peso vuelva en menos de dos años

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dejar Ozempic
Detener el uso de semaglutida revierte los efectos beneficiosos que tiene sobre el corazón. / Freepik

Los fármacos contra la obesidad basados en semaglutida se han popularizado en los últimos años por su eficacia para perder peso. Muchos los conocen por sus nombres comerciales, como Ozempic, Wegovy o Rybelsus. Estos medicamentos actúan ralentizando la digestión, aumentando la sensación de saciedad y estimulando la producción de insulina, lo que facilita la pérdida de peso en personas con obesidad.

Sin embargo, interrumpir el tratamiento sin un cambio sostenido en la dieta y el estilo de vida puede tener efectos contraproducentes, según revela un amplio estudio publicado en The British Medical Journal.

Recuperación del peso y empeoramiento de los marcadores cardiacos

El análisis concluye que abandonar estos fármacos revierte gran parte de los beneficios obtenidos, tanto en el control del peso como en los principales marcadores de riesgo cardiovascular, como el colesterol y la presión arterial.

Los investigadores observaron que, tras suspender la medicación, los pacientes recuperaban el peso perdido a un ritmo medio de 0,4 kilos al mes, lo que equivale a casi medio kilo mensual. Además, tanto el peso corporal como los marcadores cardiacos volvían a los niveles previos al tratamiento en menos de dos años.

Uno de los datos más relevantes es que la recuperación del peso era cuatro veces más rápida, independientemente de la cantidad de kilos perdidos durante el uso del fármaco.

Los medicamentos no bastan para el control del peso a largo plazo

“A pesar de su éxito inicial, estos fármacos por sí solos no son suficientes para controlar el peso a largo plazo”, advierten los autores del estudio. El trabajo subraya que el tratamiento farmacológico debe ir acompañado de intervenciones conductuales, como cambios en la alimentación, aumento de la actividad física y apoyo psicológico.

El estudio también compara la evolución de los pacientes que abandonan la medicación con aquellos que siguen programas de control de peso basados en el comportamiento, constatando que estos últimos mantienen mejor los resultados a largo plazo.

La mitad de los pacientes abandona el tratamiento en un año

Para llegar a estas conclusiones, un equipo de investigadores de la Universidad de Oxford analizó registros clínicos, estudios científicos y bases de datos que comparaban medicamentos autorizados para la pérdida de peso con intervenciones no farmacológicas.

En total, se incluyeron 37 estudios publicados hasta febrero de 2025, con la participación de 9.341 personas. La duración media de los tratamientos fue de 39 semanas, mientras que el seguimiento posterior alcanzó una media de 32 semanas.

Uno de los hallazgos más preocupantes es que aproximadamente la mitad de las personas con obesidad abandona este tipo de tratamientos farmacológicos en el plazo de un año, lo que hace fundamental comprender qué ocurre tras su suspensión.

Advertencia sobre el uso a corto plazo de los fármacos adelgazantes

Los autores del estudio lanzan un mensaje claro: utilizar estos medicamentos solo a corto plazo no es una solución eficaz ni sostenible. En sus conclusiones, destacan la necesidad de:

  • Investigar estrategias rentables para el control del peso a largo plazo

  • Reforzar la prevención primaria de la obesidad

  • Integrar los fármacos dentro de programas completos de salud y hábitos

No obstante, también reconocen ciertas limitaciones en su investigación. Solo ocho de los estudios analizados evaluaron específicamente los nuevos fármacos agonistas del receptor GLP-1, el periodo máximo de seguimiento tras suspender el tratamiento fue de 12 meses y pocos trabajos presentaban un bajo riesgo de sesgo.

Un reto sanitario más allá del medicamento

Este estudio refuerza la idea de que la obesidad es una enfermedad crónica y compleja, que requiere un abordaje integral. Aunque los fármacos como la semaglutida suponen un avance importante, los expertos coinciden en que sin cambios estructurales en el estilo de vida, la recuperación del peso es muy probable.

La investigación, publicada en The British Medical Journal en 2025 por Sam West y colaboradores, aporta evidencia sólida para replantear el uso de estos tratamientos y para recordar que la salud cardiovascular y el control del peso dependen de estrategias mantenidas en el tiempo, no solo de soluciones rápidas.

Referencia:

West, Sam et al. Weight regain after cessation of medication for weight management: systematic review and meta-analysis. The British Medical Journal. 2025

Fuente: SINC
Derechos: Creative Commons.

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