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Salud y Bienestar

Cómo medir la fertilidad masculina en casa

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medir la fertilidad masculina en casa

IVI, líder mundial en el tratamiento de la infertilidad, ha participado en un estudio multicéntrico que demuestra la eficacia de SwimCount, un test doméstico que evalúa la fertilidad del hombre y que ya está a la venta en varios países. Esta prueba es la primera que tiene en cuenta no solo la concentración, sino también la motilidad progresiva de los espermatozoides Según los resultados del análisis clínico, su fiabilidad es del 95 %.

En el estudio, presentado en el 73 Congreso Anual de la Sociedad Americana de Medicina Reproductiva de Estados Unidos, se han analizado 323 muestras de semen de pacientes, algo que ha permitido comparar los resultados de la prueba microscópica convencional con los del test doméstico y determinar que se correspondían en un 95 % de los casos.

Medir la fertilidad masculina en casa

“SwimCount supone una revolución para el diagnóstico precoz de la infertilidad masculina, que causa un 40 % de los problemas de infertilidad. Otro 40 % se debe a la mujer y el 20 % restante a causas desconocidas”, asegura el Dr. Marcos Meseguer, supervisor científico de IVI Valencia y colaborador en el estudio. “No debemos subestimar la importancia del factor masculino en la reproducción y, por tanto, una prueba como esta, que permite a los hombres obtener un diagnóstico con un alto grado de fiabilidad desde la comodidad de su casa, supone un gran avance”, explica el especialista, que recuerda que la edad avanzada es un factor que influye en la fertilidad, también en el caso de los hombres.

Único test doméstico que analiza la motilidad progresiva

Hasta ahora, los test domésticos de fertilidad masculina solo tenían en cuenta la cantidad de espermatozoides y no la calidad, pese a que otros factores como la movilidad progresiva –su capacidad para moverse en línea recta– son más importantes para la fecundación, para la que solo es necesario un único espermatozoide de calidad óptima. SwimCount, por su parte, es el único test que tiene en cuenta también esta variable y por tanto ofrece un primer diagnóstico más completo. Por este motivo, ante un resultado anómalo, se recomienda siempre acudir a un especialista para realizar un análisis más completo.

En las clínicas de reproducción, el test que se utiliza de forma generalizada para analizar la fertilidad masculina es el espermiograma. Consiste en el análisis microscópico de una muestra de semen y tiene en cuenta parámetros como la morfología –que los espermatozoides no sean bicéfalos o tengan dos colas, por ejemplo– que a día de hoy las pruebas domésticas no son capaces de estudiar.

Funcionamiento de SwimCount

Tras depositar una pequeña muestra de semen sobre el dispositivo, aquellos espermatozoides que son capaces de desplazarse de forma progresiva (y no en círculos, por ejemplo) se tiñen de azul. De esta forma, cuantos más espermatozoides hayan alcanzado el punto fijado, mayor será la intensidad del color de la ventana del resultado, que se puede consultar a los 30 minutos.

El umbral de fertilidad masculina empleado por SwimCount está fijado en un recuento de más de 10 millones de espermatozoides mótiles por mililitro. Un número inferior implica mayores dificultades para obtener un embarazo natural en un plazo de un año, por lo que es recomendable consultar con un especialista en reproducción.

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Salud y Bienestar

Los expertos alertan: dejar los fármacos como el Ozempic hace que el peso vuelva en menos de dos años

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Detener el uso de semaglutida revierte los efectos beneficiosos que tiene sobre el corazón. / Freepik

Los fármacos contra la obesidad basados en semaglutida se han popularizado en los últimos años por su eficacia para perder peso. Muchos los conocen por sus nombres comerciales, como Ozempic, Wegovy o Rybelsus. Estos medicamentos actúan ralentizando la digestión, aumentando la sensación de saciedad y estimulando la producción de insulina, lo que facilita la pérdida de peso en personas con obesidad.

Sin embargo, interrumpir el tratamiento sin un cambio sostenido en la dieta y el estilo de vida puede tener efectos contraproducentes, según revela un amplio estudio publicado en The British Medical Journal.

Recuperación del peso y empeoramiento de los marcadores cardiacos

El análisis concluye que abandonar estos fármacos revierte gran parte de los beneficios obtenidos, tanto en el control del peso como en los principales marcadores de riesgo cardiovascular, como el colesterol y la presión arterial.

Los investigadores observaron que, tras suspender la medicación, los pacientes recuperaban el peso perdido a un ritmo medio de 0,4 kilos al mes, lo que equivale a casi medio kilo mensual. Además, tanto el peso corporal como los marcadores cardiacos volvían a los niveles previos al tratamiento en menos de dos años.

Uno de los datos más relevantes es que la recuperación del peso era cuatro veces más rápida, independientemente de la cantidad de kilos perdidos durante el uso del fármaco.

Los medicamentos no bastan para el control del peso a largo plazo

“A pesar de su éxito inicial, estos fármacos por sí solos no son suficientes para controlar el peso a largo plazo”, advierten los autores del estudio. El trabajo subraya que el tratamiento farmacológico debe ir acompañado de intervenciones conductuales, como cambios en la alimentación, aumento de la actividad física y apoyo psicológico.

El estudio también compara la evolución de los pacientes que abandonan la medicación con aquellos que siguen programas de control de peso basados en el comportamiento, constatando que estos últimos mantienen mejor los resultados a largo plazo.

La mitad de los pacientes abandona el tratamiento en un año

Para llegar a estas conclusiones, un equipo de investigadores de la Universidad de Oxford analizó registros clínicos, estudios científicos y bases de datos que comparaban medicamentos autorizados para la pérdida de peso con intervenciones no farmacológicas.

En total, se incluyeron 37 estudios publicados hasta febrero de 2025, con la participación de 9.341 personas. La duración media de los tratamientos fue de 39 semanas, mientras que el seguimiento posterior alcanzó una media de 32 semanas.

Uno de los hallazgos más preocupantes es que aproximadamente la mitad de las personas con obesidad abandona este tipo de tratamientos farmacológicos en el plazo de un año, lo que hace fundamental comprender qué ocurre tras su suspensión.

Advertencia sobre el uso a corto plazo de los fármacos adelgazantes

Los autores del estudio lanzan un mensaje claro: utilizar estos medicamentos solo a corto plazo no es una solución eficaz ni sostenible. En sus conclusiones, destacan la necesidad de:

  • Investigar estrategias rentables para el control del peso a largo plazo

  • Reforzar la prevención primaria de la obesidad

  • Integrar los fármacos dentro de programas completos de salud y hábitos

No obstante, también reconocen ciertas limitaciones en su investigación. Solo ocho de los estudios analizados evaluaron específicamente los nuevos fármacos agonistas del receptor GLP-1, el periodo máximo de seguimiento tras suspender el tratamiento fue de 12 meses y pocos trabajos presentaban un bajo riesgo de sesgo.

Un reto sanitario más allá del medicamento

Este estudio refuerza la idea de que la obesidad es una enfermedad crónica y compleja, que requiere un abordaje integral. Aunque los fármacos como la semaglutida suponen un avance importante, los expertos coinciden en que sin cambios estructurales en el estilo de vida, la recuperación del peso es muy probable.

La investigación, publicada en The British Medical Journal en 2025 por Sam West y colaboradores, aporta evidencia sólida para replantear el uso de estos tratamientos y para recordar que la salud cardiovascular y el control del peso dependen de estrategias mantenidas en el tiempo, no solo de soluciones rápidas.

Referencia:

West, Sam et al. Weight regain after cessation of medication for weight management: systematic review and meta-analysis. The British Medical Journal. 2025

Fuente: SINC
Derechos: Creative Commons.

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