VÍDEO TUTORIAL| ¿Cómo poner una mantilla de tres picos? #Fallas17 #FallesUnesco

Con el inicio de la fiesta, ya se puede contar por horas las que restan para uno de los actos ‘clave’ del calendario fallero: la ofrenda a la Virgen de los Desamparados. Una cita donde la emotividad y los sentimientos hacia la patrona de la ciudad en forma de ofrenda floral son los protagonistas.

Miles de valencianas y falleras lucen sus mejores galas para desfilar ante la ‘Mareta’, acto para el que las mantillas se convierten en la ‘pieza estrella’. Conscientes de las dificultades o dudas que puede generar ponerla, Antigüedades Me Encanta y Official Press te muestran el paso a paso de cómo hay que colocar una de las mantillas más comunes: la de tres picos. De forma que con ello se despejen las dudas y se muestren en todo su esplendor estas auténticas piezas de artesanía, y que en algunos casos tienen un valor incalculable.

Para ello repasaremos brevemente la historia de la mantilla. Los primeros velos y mantos que las mujeres utilizaron fue para adornar su indumentaria o para abrigo y se piensa que es el origen de las mantillas. Esta prenda ha tenido una evolución a lo largo de la historia por diferentes causas, tanto religiosas, sociales y climáticas. Debemos diferenciar dependiendo de la zona geográfica en la que nos encontremos, el material con el que estaban hechas las mantillas variaba. En las zonas del norte, con lo cual mas frías, los tejidos eran mas tupidos, para así poder abrigarse.

Los primeros usos de la mantilla, se dieron entre el pueblo. No eran utilizadas por las altas clases sociales o aristocracia. Eran utilizadas, más a modo de manto de abrigo que como prenda ornamental, sin hacer uso de la peineta.

A principios del siglo XVII, comienza una evolución de la mantilla dejando paso a una pieza más ornamental en el vestuario femenino, al sustituir, poco a poco, el paño por los encajes. Poco a poco, empieza a extenderse el uso de esta prenda como ornamento, aunque habría que esperar hasta bien entrado el siglo XVIII para que la mantilla empiece a ser utilizada por las clases más altas.

Una gran impulsora de la mantilla en España fue la reina Isabel II (1833-1868), gracias a ella las damas de alta sociedad que estaban a su alrededor comenzaron a utilizar las mantillas en actos sociales con importancia. Se empezó a ver a las mantillas como una pieza de distinción y según la calidad del encaje, claramente se diferenciaban entre las clases sociales.

Si quieres aprender cómo poner una mantilla de media luna, aquí tienes el vídeo tutorial.

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