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Consejos para disfrazar a los niños en Halloween

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Ante la celebración de la mítica noche de Halloween, disfrazarse es uno de los típicos de esta tan celebrada fiesta importada de EEUU. Desde la Organización de Consumidores (OCU) ofrecen una lista de consejos a tener en cuenta para disfrazar a los niños evitando riesgos y gastos innecesarios.

Consejos para disfrazar a los niños en Halloween

1. Controlar el fuego y las fuentes de calor.

Muchos disfraces pueden resultar inflamables. Hay que evitar capuchas, pelucas y caretas muy sobrecargadas en las que el riesgo es mayor. Y por supuesto alejar al niño de estufas, bengalas, petardos, fuegos artificiales, mecheros, cigarros encendidos…

2. Comprar un disfraz adecuado a la edad del niño.

En el envoltorio del disfraz figura la edad mínima recomendada y también una serie de advertencias e instrucciones que hay que leer atentamente antes de pagar. Con vistas a posibles reclamaciones, conviene guardar la identificación del fabricante y del importador.

3. Nada de maquillaje en menores de 3 años.

Evita que el maquillaje entre en contacto con los ojos. Es preferible usar maquillajes al agua, fáciles de aplicar y quitar. Aunque el logo CE no es una garantía absoluta, más vale comprar productos que lo incluyan. Una buena manera de proteger la piel del niño es extender una capa de crema hidratante y pintar sobre ella. En lugar de pintalabios, mejor barras de cacao con color.

4. Higiene en las lentillas de fantasía.

Algunos disfraces incluyen lentes de contacto, pero con los ojos es mejor no jugar. Si se compran en puntos de venta no autorizados, no están sujetas a ningún control. Si pese a todo se van a usar lentillas de fantasía, habrá que tomar las mismas medidas de higiene que con unas lentillas normales: lavar con regularidad tanto las manos como las lentes (y nunca dormir con ellas puestas).

5. Cuidado con los cordones y cintas que pueden provocar accidentes y los disfraces son propensos a llevarlas.

En especial atención a los cordones de las capuchas, o alrededor del cuello, que tienen riesgo de estrangulamiento. Evita cordones elásticos cerca de la cara porque en caso de engancharse pueden salir disparados y golpear al niño en los ojos o en la boca con mucha fuerza. Cordones o cintas largas y colgantes pueden ser motivo de accidente, a la espalda se pueden enganchar al bajar de un vehículo o del autobús, alrededor de la cintura presentan un riesgo de que el niño quede atrapado durante el juego, y colgando de las mangas o el dobladillo del pantalón se pueden enganchar al ir en bicicleta, en escaleras mecánicas o en aparatos de parques de juegos.

6. Más creatividad y menos consumismo.

A menudo los disfraces sirven para ocasiones puntuales (carnaval, Halloween, Navidades, cumpleaños…). En lugar de gastar dinero cada vez que toque, te animamos a estimular tu creatividad y la del niño implicado. Fabricar desde cero un disfraz puede ser tan divertido como llevarlo puesto.

Fuente: OCU.org

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‘Lookmaxxing’: la conflictiva tendencia de belleza para parecer «más hombre»

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De foros vinculados a la cultura incel a TikTok y X: qué es el lookmaxxing, qué significa ser un “chad” y por qué genera preocupación entre expertos en salud mental.

El término lookmaxxing ha dejado de ser un concepto marginal de internet para convertirse en una tendencia visible en redes sociales como TikTok y X. La palabra combina los términos ingleses look (apariencia) y maximizing (maximizar), y alude a estrategias destinadas a potenciar al máximo el atractivo físico, especialmente masculino.

Medios internacionales como BBC y The Guardian han explicado que el concepto surgió a comienzos de la década de 2010 en foros relacionados con la llamada cultura incel (celibato involuntario). Con el tiempo, el fenómeno se ha extendido a públicos mucho más amplios, especialmente jóvenes interesados en estética, fitness y desarrollo personal.


¿Qué es el lookmaxxing?

En la práctica, el lookmaxxing incluye desde consejos básicos de cuidado personal hasta rutinas mucho más específicas orientadas a proyectar una imagen más masculina.

Entre los contenidos más habituales destacan:

  • Ejercicios faciales como el “mewing”, para marcar la línea de la mandíbula.

  • Corrección de postura para parecer más alto y seguro.

  • Cortes de pelo estratégicos según la forma del rostro.

  • Uso de barba para acentuar rasgos.

  • Rutinas detalladas de cuidado facial (skincare).

  • Elección de gafas y accesorios para equilibrar proporciones.

En estas comunidades también es frecuente el uso del término “chad”, empleado para describir a hombres considerados excepcionalmente atractivos, dominantes o líderes dentro de este ideal estético.


Softmaxxing vs. Hardmaxxing

Dentro del movimiento se distinguen dos corrientes principales:

  • Softmaxxing: cambios reversibles como ejercicio, dieta, estilo, cuidado de la piel o peinado.

  • Hardmaxxing: intervenciones más agresivas, como cirugía estética, tratamientos hormonales o el uso de esteroides.

Esta segunda vertiente es la que más preocupación genera entre profesionales de la salud mental y expertos en imagen corporal.


El debate sobre masculinidad e imagen

El psicólogo Tom Hildebrandt, director de investigación en la Icahn School of Medicine at Mount Sinai, ha advertido que este tipo de corrientes pueden erosionar el sentido del yo y fomentar la insatisfacción corporal al promover ideales de belleza difíciles o imposibles de alcanzar.

Según diversos especialistas, la presión constante por optimizar la apariencia puede derivar en:

  • Ansiedad social.

  • Distorsión de la autoimagen.

  • Dependencia de validación externa.

  • Conductas de riesgo vinculadas a intervenciones estéticas o consumo de sustancias.


El caso viral de “Androgenic”

El fenómeno volvió al centro del debate tras la viralización de un vídeo protagonizado por el influencer conocido como Androgenic, vinculado a esta corriente estética. En el clip, difundido en X, un hombre le retira el sombrero y el peluquín en plena grabación callejera, generando millones de visualizaciones y reabriendo el debate sobre masculinidad frágil y obsesión por la imagen.

Tras la polémica, el creador aseguró que nunca ocultó su calvicie y que el uso de prótesis capilares formaba parte de su estrategia estética. El episodio evidenció hasta qué punto la construcción de la identidad visual en internet puede convertirse en objeto de escrutinio masivo.


¿Está llegando el lookmaxxing a España?

En España, el lookmaxxing no ha alcanzado el nivel de organización de comunidades especializadas que existe en Estados Unidos o Reino Unido. Sin embargo, clínicas estéticas y expertos en imagen observan cómo parte de esta cultura se ha filtrado en lo que algunos denominan “Cultura del bienestar 2.0”.

Muchos jóvenes adoptan hábitos como:

  • Entrenamiento físico orientado a rasgos “masculinizados”.

  • Rutinas avanzadas de cuidado facial.

  • Interés por tratamientos de masculinización facial.

  • Optimización de estilo y lenguaje corporal.

No obstante, la mayoría lo hace sin adherirse a los postulados más extremos del movimiento original.


Más allá de la estética: una cuestión cultural

El auge del lookmaxxing no solo habla de belleza, sino también de cómo las redes sociales están redefiniendo los estándares de masculinidad. En un entorno digital donde la imagen es moneda de cambio, maximizar el atractivo puede convertirse en una forma de capital social.

La pregunta que plantean psicólogos y sociólogos no es si cuidar la apariencia es positivo —algo ampliamente aceptado—, sino hasta qué punto la obsesión por optimizar cada rasgo físico puede afectar a la autoestima y la salud mental.

En la era de la hiperexposición digital, el espejo ya no está solo en casa: está en la pantalla.

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