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Estos son los acentos diacríticos en valenciano

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Acentos diacríticos en valenciano
Estos son los acentos diacríticos en valenciano

La Unidad de Normalización Lingüística de la Diputación de València ha difundido a través de las redes sociales la infografía sobre la nueva normativa de los acentos diacríticos de la Acadèmia Valenciana de la Llengua (AVL).

Esta infografía, titulada ’15 accents diacrítics’, muestra mediante dibujos y definiciones quince monosílabos que varían de significado según lleven acento o no.

Algunas de estas palabras son: «bé/be», «món/mon», «sé/se», «vós/vos» y «què/que», entre otros.

El acento diacrítico

En algunas ocasiones tendemos a acentuar algunas palabras con la intención de distinguirlas de otras porque se escriben de la misma manera pero tienen diferente significado. En estos casos no aplicamos las reglas de acentuación.

Lista de palabras que hemos de diferenciar
Sin acento Con acento
Be: nombre de letra. Cria de la oveja Bé: adverbio de manera / riqueza.
Bota, botes: presente del verbo botar. Calzado. Bóta, bótes: recipiente para el vino.
Deu, deus: número 10. Presente del verbo dar. Déu, déus: divinidad o ser supremo.
Dona, dones: persona del sexo femenino. Dóna, dónes: presente del verbo donar.
Es: pronombre feble. És: present del verbo ser.
Feu: presente o imperativo del verbo ser. Territorio feudal. Féu: pretérito perfeto simple del verbo ser.
Fora: adverbio de lugar. Fóra: imperfeto del subjuntivo del verbo ser.
Ma: posesivo Mà: parte del cuerpo.
Mes: parte del año. Més: adverbio de cantidad
Molt, molta: cantidad. Mòlt, mòlta: del verbo moldre.
Mon: posesivo. Món: universo.
Mora, mores: mujer musulmana. Móra, móres: fruta.
Net, neta: que no es bruta. Nét, neta: hijo o hija del hijo o hija.
Os, ossos: parte del esqueleto. Ós, óssos: animal.
Pel, pels: contracción per + el o els. Pèl, pèls: del cuerpo.
Se: pronombre. Sé: presente del verbo saber.
Si: condicional. Sí: afirmación.
Soc: tronco del arbol / calzado. Sóc: presente del verbo ser.
Sol, sols: astro. Sin compañía. Presente del verbo soler. Sòl, sòls: superficie o tierra.
Son: posesivo / ganas o acto de dormir. Són: presente del verbo ser.
Te: beguda / pronombre / nombre de letra. Té: presente del verbo tener.
Us: pronombre. Ús: acción de usar.
Vens / venen: del verbo vendre. Véns / vénen: presente del verbo vindre.
Ves: reducción de veges. Vés: imperativo del verbo anar.

Cal dir que les paraules que porten accent diacrític el mantenen amb els seus derivats i amb els seus compostos.

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¿A qué edad descubren los niños el secreto de la Navidad?

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A qué edad descubren los niños el secreto de la Navidad

La magia de la Navidad se mantiene principalmente a la ilusión que millones de niños depositan en Papá Noel y /o los Reyes Magos de Oriente. Sin embargo, aproximadamente a partir de los siete años, los niños empiezan a pensar de manera abstracta y son capaces de sacar conclusiones lógicas acerca de quién deja los regalos debajo del árbol de Navidad o junto al Belén. Ya sea que sus padres les hayan contado la historia de Papá Noel o de los Reyes Magos, o ambas, llega un momento en la infancia en el que la propia madurez hace que se cuestionen la veracidad sobre ellas. Pero, ¿a qué edad descubren los niños el secreto de la Navidad? Os lo explicamos.

¿Cómo es posible que un gordinflón en trineo o que tres ancianos repartan juguetes en una sola noche a todos los niños del mundo? Empieza a resultarles ilógico, y por más que los padres deseen mantener la ilusión de sus hijos unos años más, hay muchos niños que conocen la verdad sobre los regalos de Navidad, pero siguen el juego.

A qué edad descubren los niños el secreto de la Navidad

Se enteran porque a otro niño se le ha escapado en el colegio, porque oyen una conversación, porque tienen hermanos mayores, porque han descubierto a sus padres envolviendo regalos, porque les picaba la curiosidad y lo buscaron en Internet.

Puede que no sea de repente, pero sí que empiecen a descubrir que hay piezas que no acaban de encajarles. Se van enterando de algunas cosas que no tienen sentido, pero prefieren no profundizar, por si acaso este año no caen regalos o la Navidad tiene menos magia.

Según el informe «Infancia y Maternidad» realizado por Chicco, a los siete años casi un 40 por ciento de niños españoles han descubierto ‘la verdad’ sobre la Navidad, aunque tan sólo un 25 por ciento lo hace público.

La media de edad en la que los niños conocen ‘la verdad’ es a los ocho años, etapa en la que ya un 70 por ciento de los niños son conscientes de ello y lo dicen abiertamente. En general, en algún momento entre los 7 y los 12 años, todos los niños acaban descubriendo la verdad, o la mentira, como más os guste.

Si se hace el distraído, ¿cómo actuar?

Hay niños que empiezan a sospechar pero en realidad prefieren no reconocerlo todavía, eligen mantenerse un tiempo más en la creencia aunque no lo tengan tan claro. También hay niños que tienen confirmada la historia pero se siguen haciendo los distraídos, muchas veces por no desilusionar a sus propios padres, creándose un engaño inverso.

Sin embargo, esta disposición a «seguir el juego» que tienen algunos niños no debe ser visto como algo negativo. Hay investigaciones que demuestran que estos niños tienen habilidades mejor desarrolladas en la lógica y el razonamiento.

Cuando el niño comience a cuestionarse la existencia de Papá Noel o los Reyes Magos, pregúntale qué sabe, déjale que se exprese y podrás saber hasta dónde conoce sobre la historia. Si crees que ha llegado el momento de decir la verdad es conveniente tener una conversación honesta con ellos, explicándoles por qué se mantuvo vivo el mito y que en realidad no había una intención deliberada de engaño. Aquí te dejamos una opción para contarles la verdad sin romper esa ‘magia’ que envuelve a la Navidad y que les traiciona la ilusión.

¿Mis padres me mintieron?

Una preocupación común es si descubrir la verdad, erosionará de alguna manera la confianza de los niños en sus padres. ¿Pueden vivirlo como un engaño? Hay niños que tienen tan internalizada la historia que no pueden creer que no sea verdad y se enfadan muchísimo.

Pero aunque es una posibilidad, no es algo irreversible. No hay evidencia científica de daños psicológicos en adultos porque se les haya mentido sobre los regalos cuando eran pequeños.

La magia de la Navidad no son los regalos

Es importante transmitirles que hemos querido mantener en ellos la ilusión de la Navidad mientras eran pequeños, una ilusión que ahora no ha desaparecido. Ha cambiado, pero seguimos manteniéndola porque la verdadera magia de la Navidad va más allá de quién traiga los regalos, y de los regalos en sí mismos.

Pueden seguir escribiendo la carta a Papá Noel y a los Reyes Magos si les apetece, y continuar con las tradiciones navideñas propias de estas fechas o como se haya elegido celebrar la Navidad en la familia.

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