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Salud y Bienestar

Advierten que la automedicación puede hacer crónica la migraña

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¿Qué es el vértigo posicional?

VALÈNCIA, 8 Jul. – Médicos especialistas y enfermos de migraña y otro tipo de cefaleas han manifestado este lunes en València su apuesta por la educación de estos pacientes, en sus hábitos de vida y en el manejo de la medicación y los síntomas, para controlar esta dolencia y reducir sus efectos.

Todos ellos, han destacado que se trata de una patología, especialmente la crónica, que afecta a la calidad de vida e «impacta» en todos los ámbitos de la vida: «personal, familiar, social y laboral». Asimismo, los expertos aseguran que la automedicación y la falta de diagnóstico pueden hacer crónica la migraña.

Facultativos y pacientes desarrollan este lunes y este martes en València diversas actividades divulgativas y científicas para «visibilizar» esta enfermedad, una dolencia considerada «invisible e infradiagnosticada» que tiene una «prevalencia alta» en la Comunitat Valenciana, donde la sufren 500.000 personas.

Así lo ha indicado el director médico del Hospital Clínico de València, Jorge Navarro, en la rueda de prensa de presentación de las citadas actividades, en la que ha participado junto al jefe del servicio de Neurología de este centro, José Miguel Láinez; el jefe de la Unidad de Cefáleas del Hospital La Fe de València, Samuel Díaz, y la presidenta de la Asociación Española de Migraña y Cefalea (Aemice), Isabel Colomina.

El Hospital Clínico de València es el espacio elegido para desarrollar estas iniciativas, tanto dirigidas a pacientes como a personal sanitario, coincidiendo con la celebración este año del vigésimo aniversario de su unidad de cefalea y migraña, que cuenta con más de 5.000 consultas cada ejercicio. En el conjunto de España padecen esta enfermedad más de 4,5 millones de personas de forma ocasional y casi un millón de forma crónica.

Los actos previstos en València se completan con la exposición ‘Dale voz a tu migraña’ en el hall de consultas externas. Más que un simple dolor de cabeza, la migraña es un trastorno neurológico que se manifiesta con ataques recurrentes de cefalea moderada o severa y se asocia a dolor, discapacidad, peor calidad de vida y costes socioeconómicos, como apunta la Aemice.

Navarro ha resaltado la necesidad de «visibilizar» este dolor de cabeza «severo y frecuente», teniendo en cuenta la «importancia» de su prevalencia en el conjunto de la población, «muy similar a la de la diabetes», con un 12 por ciento de afectados de edades medias, desde la adolescencia hasta los 50 años aproximadamente. Igualmente, ha resaltado, «al igual que sucede con la diabetes, que un 40 por ciento de las personas que la sufren aún no ha sido diagnosticado».

En este sentido, José Miguel Láinez, ha insistido en la conveniencia de acudir al médico para lograr un correcto diagnóstico y un tratamiento adecuado, al tiempo que ha señalado que «aproximadamente el 25 por ciento de pacientes con cefaleas no ha consultado nunca con profesionales médicos» y ha subrayado que «sin un diagnóstico se corre el peligro de que el paciente se automedique y la migraña se haga crónica».

La presidenta de Aemice ha añadido que el 50 por ciento de los pacientes abandona el seguimiento en las primeras consultas. Con todo, tanto el jefe del servicio de Neurología del Hospital Clínico como Colomina han reiterado la necesidad de concienciar y «sensibilizar» sobre esta dolencia, que según Láinez, «como todas las patologías dolorosas está mal reconocida a pesar de ser una enfermedad con la que el paciente sufre enormemente».

«CALIDAD DE VIDA»
«No es tan importante el número –de pacientes– sino cómo influye en la calidad de vida», ha expuesto José Miguel Láinez, que ha comentado que la Organización Mundial de la Salud (OMS) ha situado la migraña entre las seis enfermedades más incapacitantes a nivel general. Del mismo modo, ha manifestado que se considera «la segunda de las enfermedades neurológicas en discapacidad», especialmente, en la edad media.

El dolor puede ir acompañado de nauseas, molestias a la luz y el ruido e, incluso, alteraciones visuales. «No tenemos todavía una solución mágica. La migraña es una enfermedad condicionada esencialmente genéticamente en la que influyen algunos factores ambientales que el paciente tiene que intentar manejar», ha indicado el doctor.

El jefe del servicio de Neurología del Hospital Clínico ha valorado así la celebración de actividades como las que se desarrollan esta semana en València para proporcionar a los pacientes «el máximo de información» e intercambiar en el ámbito médico información y experiencias sobre tratamientos.

«No tenemos magia pero podemos ayudar enormemente a reducir la discapacidad de las personas. Tenemos tratamientos para cuando el paciente tiene crisis y también preventivos cuando el número de crisis es elevado», ha declarado, al tiempo que ha destacado el objetivo de «reducir el número de pacientes con migraña crónica» en España.

Estos casos se dan «cuando el paciente tiene quince o más días de dolor de cabeza al mes» o, incluso, «todos los días», ha precisado José Miguel Láinez, que ha agregado que en esa situación está «un 3 por ciento de la población, al menos 100.000 personas en la Comunitat Valenciana».

«BUENA FORMACIÓN»
El responsable de Neurología del Hospital Clínico ha considerado que aunque se trata de una enfermedad que resulta difícil de manejar, «con una buena educación, con un buen conocimiento por parte de los pacientes, una buena formación y un buen manejo médico» se puede «reducir o mejorar la repercusión de la migraña en el paciente habitual y evitar el número tan importante de pacientes que en la actualidad tienen migraña crónica, muchas veces de un mal manejo».

Láinez ha apuntado la trascendencia de trabajar en este ámbito tanto desde la medicina familiar como desde la especializada. «Nadie sabe lo que se sufre», ha planteado por su parte la presidenta de Aemice, que ha coincidido con Láinez en resaltar la importancia de que estos enfermos lleven «una vida ordenada», aprendan a «gestionar el estrés», cuiden su alimentación y reciban información sobre su dolencia y sus tratamientos.

Fuente: (EUROPA PRESS)

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Salud y Bienestar

Los expertos alertan: dejar los fármacos como el Ozempic hace que el peso vuelva en menos de dos años

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dejar Ozempic
Detener el uso de semaglutida revierte los efectos beneficiosos que tiene sobre el corazón. / Freepik

Los fármacos contra la obesidad basados en semaglutida se han popularizado en los últimos años por su eficacia para perder peso. Muchos los conocen por sus nombres comerciales, como Ozempic, Wegovy o Rybelsus. Estos medicamentos actúan ralentizando la digestión, aumentando la sensación de saciedad y estimulando la producción de insulina, lo que facilita la pérdida de peso en personas con obesidad.

Sin embargo, interrumpir el tratamiento sin un cambio sostenido en la dieta y el estilo de vida puede tener efectos contraproducentes, según revela un amplio estudio publicado en The British Medical Journal.

Recuperación del peso y empeoramiento de los marcadores cardiacos

El análisis concluye que abandonar estos fármacos revierte gran parte de los beneficios obtenidos, tanto en el control del peso como en los principales marcadores de riesgo cardiovascular, como el colesterol y la presión arterial.

Los investigadores observaron que, tras suspender la medicación, los pacientes recuperaban el peso perdido a un ritmo medio de 0,4 kilos al mes, lo que equivale a casi medio kilo mensual. Además, tanto el peso corporal como los marcadores cardiacos volvían a los niveles previos al tratamiento en menos de dos años.

Uno de los datos más relevantes es que la recuperación del peso era cuatro veces más rápida, independientemente de la cantidad de kilos perdidos durante el uso del fármaco.

Los medicamentos no bastan para el control del peso a largo plazo

“A pesar de su éxito inicial, estos fármacos por sí solos no son suficientes para controlar el peso a largo plazo”, advierten los autores del estudio. El trabajo subraya que el tratamiento farmacológico debe ir acompañado de intervenciones conductuales, como cambios en la alimentación, aumento de la actividad física y apoyo psicológico.

El estudio también compara la evolución de los pacientes que abandonan la medicación con aquellos que siguen programas de control de peso basados en el comportamiento, constatando que estos últimos mantienen mejor los resultados a largo plazo.

La mitad de los pacientes abandona el tratamiento en un año

Para llegar a estas conclusiones, un equipo de investigadores de la Universidad de Oxford analizó registros clínicos, estudios científicos y bases de datos que comparaban medicamentos autorizados para la pérdida de peso con intervenciones no farmacológicas.

En total, se incluyeron 37 estudios publicados hasta febrero de 2025, con la participación de 9.341 personas. La duración media de los tratamientos fue de 39 semanas, mientras que el seguimiento posterior alcanzó una media de 32 semanas.

Uno de los hallazgos más preocupantes es que aproximadamente la mitad de las personas con obesidad abandona este tipo de tratamientos farmacológicos en el plazo de un año, lo que hace fundamental comprender qué ocurre tras su suspensión.

Advertencia sobre el uso a corto plazo de los fármacos adelgazantes

Los autores del estudio lanzan un mensaje claro: utilizar estos medicamentos solo a corto plazo no es una solución eficaz ni sostenible. En sus conclusiones, destacan la necesidad de:

  • Investigar estrategias rentables para el control del peso a largo plazo

  • Reforzar la prevención primaria de la obesidad

  • Integrar los fármacos dentro de programas completos de salud y hábitos

No obstante, también reconocen ciertas limitaciones en su investigación. Solo ocho de los estudios analizados evaluaron específicamente los nuevos fármacos agonistas del receptor GLP-1, el periodo máximo de seguimiento tras suspender el tratamiento fue de 12 meses y pocos trabajos presentaban un bajo riesgo de sesgo.

Un reto sanitario más allá del medicamento

Este estudio refuerza la idea de que la obesidad es una enfermedad crónica y compleja, que requiere un abordaje integral. Aunque los fármacos como la semaglutida suponen un avance importante, los expertos coinciden en que sin cambios estructurales en el estilo de vida, la recuperación del peso es muy probable.

La investigación, publicada en The British Medical Journal en 2025 por Sam West y colaboradores, aporta evidencia sólida para replantear el uso de estos tratamientos y para recordar que la salud cardiovascular y el control del peso dependen de estrategias mantenidas en el tiempo, no solo de soluciones rápidas.

Referencia:

West, Sam et al. Weight regain after cessation of medication for weight management: systematic review and meta-analysis. The British Medical Journal. 2025

Fuente: SINC
Derechos: Creative Commons.

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