Valencia, 25 sep (OFFICIAL PRESS-EFE) – Alfonso Grau, ex vicealcalde de Valencia y mano derecha de la fallecida Rita Barberá, ha sido identificado en al menos ocho tramas de corrupción urbanística que favorecieron al empresario Jaime María Febrer y a su grupo empresarial Axis entre 2003 y 2013. La jueza del caso Azud detalla en un auto cómo Grau presuntamente facilitó adjudicaciones urbanísticas a cambio de comisiones millonarias, ocultando las transacciones a través de complejas operaciones financieras en el extranjero.
Comisiones y adjudicaciones amañadas
En el marco de la investigación del caso Azud, el Juzgado de Instrucción número 13 de Valencia señala que Grau habría amañado licitaciones públicas para favorecer a Febrer, actuando de manera arbitraria y discrecional en los procesos de adjudicación de obras y servicios públicos. Según el auto judicial, Grau habría recibido grandes sumas de dinero en efectivo como comisiones, enmascaradas a través de sociedades pantalla y cuentas en el extranjero.
Blanqueo de capitales: la implicación familiar
El delito de blanqueo de capitales imputado a Alfonso Grau también involucra a su familia, incluidas sus dos hijas, María Ángeles y Sofía, y sus yernos. La jueza detalla que Grau utilizó cuentas bancarias de sus familiares, realizando pequeños ingresos en efectivo, por un total de 412.725 euros entre 2002 y 2014. Además, alquiló cajas de seguridad en BBVA y Bancaja para ocultar el dinero.
Sociedades offshore y eventos internacionales
Parte del dinero de los sobornos se transfirió a cuentas vinculadas a la sociedad panameña Edimboro, que gestionaba fondos depositados en Suiza. La jueza subraya que durante los eventos internacionales de la Fórmula 1 y la Copa América, entre 2006 y 2009, se intensificó la actividad corrupta en la ciudad de Valencia, lo que facilitó el entramado financiero ilegal que involucraba a Alfonso Grau y su entorno.
Investigación de sobornos millonarios
Los investigadores del caso Azud descubrieron que una cuenta en Estados Unidos a nombre de la hija de Grau y su esposo, residentes en Wisconsin, fue utilizada para recibir sobornos por valor de un millón de euros. Este dinero, que provenía de adjudicaciones urbanísticas amañadas, fue transferido a la cuenta estadounidense desde una sociedad offshore panameña, dificultando el rastreo de los fondos.
Este caso continúa revelando la complejidad de las operaciones ilícitas que Alfonso Grau y su entorno llevaron a cabo para enriquecerse, aprovechando su posición en el Ayuntamiento de Valencia y en la entidad pública Aumsa.
Alfonso Grau recibió una comisión de un millón a través de cuentas en EE.UU. vinculadas a su hija, según la jueza
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