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Valencia

Archivada la causa contra Francisco Camps por la visita del Papa a Valencia

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Valencia, 19 abr (EFE).- La sección cuarta de la Audiencia de Valencia ha archivado la causa abierta contra el expresidente de la Generalitat Francisco Camps y otros procesados por los contratos efectuados para preparar la visita del papa Benedicto XVI a Valencia en julio de 2006.

Según el auto judicial, al que ha tenido acceso EFE, el tribunal desestima el recurso de apelación interpuesto por el ministerio fiscal y la representación de la Generalitat Valenciana contra el sobreseimiento provisional dictado por el juzgado de instrucción número 5 de Valencia.

En esta causa estaban imputados, además de Camps, el exconseller Víctor Campos, el obispo Esteban Escudero y Enrique Pérez Boada, secretario de la Fundación V Encuentro Mundial de las Familias, entre otros.

En los fundamentos jurídicos, el auto indica que de las diligencias practicadas durante la instrucción no se desprende «elemento alguno que permita sostener» que en los acuerdos adoptados por el Gobierno valenciano en los años 2005, 2009, 2010 y 2014 «no se hubieran respetado las formas, o que los mismos se hubieran adoptado de forma arbitraria o que se hubieran realizado al margen de la normativa reguladora».

Tras asegurar que la Fundación era privada, el auto afirma que no existe ningún indicio de que los investigados se hubieran concertado en el momento de la constitución de la entidad para eludir deliberadamente la normativa de contratación pública.

«Dado que los sujetos encargados de las contrataciones han reconocido que obraron libremente y de acuerdo con su leal saber y entender, no es posible atribuir a los creadores de la Fundación la responsabilidad por las modalidades jurídicas empleadas e irregularidades que se les quiera adosar», detalla el auto.

Y «máxime cuando buena parte de los trabajos a realizar y financiar eran inciertos y dependían de elementos impredecibles como el grado de participación de otras instituciones públicas y privadas, la intervención de donantes particulares y demás circunstancias sobrevenidas concitables con los fines altruistas de la Fundación y la casuística que iba surgiendo», añade.

Además, «no se ha demostrado tras cinco años de pesquisas, que a través de los contratos se hubiera favorecido a determinados contratistas o a la Fundación».

Por tanto, resume el auto de la Audiencia de Valencia, «no se adivina ningún propósito delictivo en el acuerdo de creación de la Fundación, ni actuación posterior dirigida a señalar el camino ilícito a los contratistas de la Fundación, respecto de los que no existe ningún indicio de conexión en ese sentido, pues el alegado por el Ministerio Fiscal, referido al ‘protagonismo jactancioso’ del presidente Camps en el ejercicio de sus funciones públicas, o la manifestación de que ‘en aquella época se hacía lo que mandaba el Presidente”, no son más que comentarios personales extraños al debate jurídico».

Sobre los dos millones de euros aportados por la Generalitat en 2010 a la Fundación, la resolución judicial indica que la entrega de ese dinero «no fue una decisión personal y privada de ningún investigado revestido de autoridad, ni su destino fue enriquecer injustamente un patrimonio privado sino que se empleó en el abono de los trabajos y servicios realizados para la celebración del evento, por lo que no se puede hablar de malversación de caudales públicos.

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Valencia

Sueca despide a Álex entre rabia e indignación: el adiós más doloroso de todo un pueblo

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Centenares de vecinos arropan a la familia del menor de 13 años asesinado en una despedida marcada por el silencio, las lágrimas y un largo aplauso final

Sueca se ha detenido este martes para despedir a Álex, el niño de 13 años cuyo asesinato ha sacudido a la localidad y ha dejado una herida difícil de cerrar. Rabia, indignación y una tristeza profunda han marcado un funeral en el que el pueblo entero ha querido estar cerca de una familia rota por el dolor.

La parroquia de Nuestra Señora de Fátima se quedó pequeña apenas unos minutos después de abrir sus puertas. Mucho antes del inicio de la ceremonia, decenas de vecinos ya esperaban en la calle, en silencio, con los ojos enrojecidos y gestos de incredulidad. Solo 250 personas pudieron acceder al interior del templo. El resto permaneció fuera, llorando, abrazándose y acompañando como pudo a unos padres destrozados.

La Policía Local tuvo que cortar la calle ante la gran afluencia de personas que querían rendir homenaje al menor. Psicólogos de Cruz Roja, personal sanitario y una ambulancia del SAMU permanecieron en el lugar ante la dureza emocional de una despedida imposible de asumir.


Un pueblo unido en torno a la familia de Álex

Familiares, amigos, compañeros de clase, profesores y vecinos llenaron los alrededores de la parroquia. También estuvieron presentes miembros del club de fútbol Promeses de Sueca, donde Álex jugaba. Muchos acudieron con el chándal del equipo, el mismo con el que ya le rindieron homenaje en el estadio Antoni Puchades.

A ellos se sumaron representantes del CF Cullera, club en el que el menor militó años atrás, que le dedicó un emotivo mensaje de despedida recordándolo como un gran compañero, amigo y jugador. Las coronas de flores llenaron de color un interior marcado por el llanto, en un día gris que quedará grabado para siempre en la memoria colectiva de Sueca.


“Es algo terrible, conocía a la familia de toda la vida”

A las puertas del templo, las palabras salían entrecortadas. “Es algo terrible”, decía una vecina que conocía a la familia desde siempre. Otros, como Ahmed, amigo cercano del padre de Álex, confesaban no poder asimilar lo ocurrido: “Lo conozco desde que nació. Han sido días muy duros. Solo hay que ver a los padres para entender el dolor”.

Algunos allegados repartieron pegatinas con la silueta de Álex y su camiseta de fútbol con el número 40, un símbolo que muchos llevaron hasta el cementerio como muestra de cariño y recuerdo.


Un aplauso que llegó hasta el cielo

Pese al viento y al frío, nadie se movió cuando el féretro salió de la parroquia. El silencio se rompió con un aplauso largo, unánime y desgarrador, un gesto que Sueca quiso regalar a Álex y a su familia en el momento más duro.

Un aplauso que no borrará el dolor, pero que quiso decir, sin palabras, que Álex no se va solo y que todo un pueblo lo recordará para siempre.

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