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Así es la nueva aplicación que te avisa en tiempo real de la presencia de medusas

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Jun. (EUROPA PRESS) -Dos investigadores de la de la Universidad de Alicante, el CIBER de Enfermedades Respiratorias (CIBERES) y el Laboratorio de Inmunoalergia del Instituto de Investigación Sanitaria Fundación Jiménez Díaz (IIS-FJD) han desarrollado una nueva app que permite alertar «en tiempo real» de la presencia de mesudas y hacer un seguimiento de las picaduras más graves.

Medusapp es el nombre de la nueva app gratuita desarrollada por los dos investigadores, antiguos alumnos de la Universitat Politècncia de València, que permite a cualquier persona advertir del avistamiento de una medusa y ofrecer en tiempo real un mapa de los lugares donde se detecta su presencia. Además, ofrece información sobre la peligrosidad de las diferentes especies y cómo actuar en caso de picadura.

Cualquier persona advertir del avistamiento de medusas, para lo que envía a la aplicación tanto la foto de la especie como la abundancia y tamaño estimado. Estos datos se publican a través del mapa en la web www.medusapp.net o bien desde una opción en la app para acceder al mismo mapa. También se puede informar de otros avistamientos como manchas de aceite, espumas o grupos de plásticos.

Además, en el caso de que haya sufrido una picadura, el usuario puede enviar una foto de ella junto con otros datos, como el tiempo transcurrido desde la misma, si ha sufrido picaduras anteriores y el tipo de especie que le ha picado. No obstante, estas imágenes no se publicarán, como sí se hace con los avistamientos.

«El objetivo principal es que el usuario envíe información, que otros podrán utilizar para saber si hay medusas, claro. Hay otras aplicaciones que advierten específicamente de los riesgos de encontrarte medusas playa por playa, pero en nuestro caso lo que promovemos es que sean los propios usuarios los que aporten la información en tiempo real, pudiendo elaborarse al mismo tiempo un mapa de los lugares donde detectan la presencia del animal», ha apuntado Eduardo Blasco, uno de los desarrolladores de la app e informático por la UPV.

«Su funcionamiento es sencillo: si se divisa una medusa -estando en la orilla o en un barco- basta con hacer la foto a la medusa y enviarla. Al hacerlo se mandan también las coordenadas GPS para elaborar un mapa en tiempo real de los lugares donde se avistan estos animales marinos», ha añadido Blasco.

GUÍA DIDÁCTICA E IMÁGENES
Medusapp se completa con una guía didáctica y con imágenes de las principales medusas existentes en el Mediterráneo -y algunas de fuera- y una guía interactiva de primeros auxilios, con recomendaciones en caso de picadura dependiendo de la especie.

Toda esta información proviene del proyecto LIFE Cubomed (www.cubomed.eu) en el que participa el investigador de la Universidad de Alicante, César Bordehore, junto a personal del Instituto de Ciencias del Mar del CSIC en Barcelona. «Ante una picadura de medusa lo principal es eliminar los restos de tentáculos con unas pinzas o una tarjeta plástica, sin frotar, e inactivar las células urticantes que pudieran quedar sobre la piel con una mezcla de bicarbonato y agua de mar», advierte el experto en ecología marina de la UA.

Medusapp está disponible tanto para Android como para iPhone y funciona tanto online como offline por si no hay cobertura o se prefiere enviar desde cobertura WiFi una vez captada la información.

«Esta app se enmarca dentro de lo que conocemos como ciencia ciudadana. Nuestro primer objetivo es que la gente aporte datos a la ciencia. Nosotros hemos puesto nuestro granito de arena como informáticos para que luego los usuarios de Medussap pongan el suyo, informando de los avistamientos. Pretendemos que los usuarios sean los ojos de los científicos donde ellos no pueden llegar», apunta Ramón Palacios, otro de los desarrolladores de Medusapp.

Los datos científico-médicos sobre las picaduras obtenidos son gestionados y analizados por el equipo del proyecto LIFE Cubomed, en el que por parte de la UA están los investigadores del Instituto Multidisciplinar para el Estudio del Medio (IMEM) César Bordehore y Eva S. Fonfría; y las doctoras Victoria del Pozo y Mar Fernández Nieto del CIBER de Enfermedades Respiratorias (CIBERES) y Laboratorio de Inmunoalergia- Instituto de Investigación Sanitaria Fundación Jiménez Díaz (IIS-FJD).

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‘Lookmaxxing’: la conflictiva tendencia de belleza para parecer «más hombre»

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De foros vinculados a la cultura incel a TikTok y X: qué es el lookmaxxing, qué significa ser un “chad” y por qué genera preocupación entre expertos en salud mental.

El término lookmaxxing ha dejado de ser un concepto marginal de internet para convertirse en una tendencia visible en redes sociales como TikTok y X. La palabra combina los términos ingleses look (apariencia) y maximizing (maximizar), y alude a estrategias destinadas a potenciar al máximo el atractivo físico, especialmente masculino.

Medios internacionales como BBC y The Guardian han explicado que el concepto surgió a comienzos de la década de 2010 en foros relacionados con la llamada cultura incel (celibato involuntario). Con el tiempo, el fenómeno se ha extendido a públicos mucho más amplios, especialmente jóvenes interesados en estética, fitness y desarrollo personal.


¿Qué es el lookmaxxing?

En la práctica, el lookmaxxing incluye desde consejos básicos de cuidado personal hasta rutinas mucho más específicas orientadas a proyectar una imagen más masculina.

Entre los contenidos más habituales destacan:

  • Ejercicios faciales como el “mewing”, para marcar la línea de la mandíbula.

  • Corrección de postura para parecer más alto y seguro.

  • Cortes de pelo estratégicos según la forma del rostro.

  • Uso de barba para acentuar rasgos.

  • Rutinas detalladas de cuidado facial (skincare).

  • Elección de gafas y accesorios para equilibrar proporciones.

En estas comunidades también es frecuente el uso del término “chad”, empleado para describir a hombres considerados excepcionalmente atractivos, dominantes o líderes dentro de este ideal estético.


Softmaxxing vs. Hardmaxxing

Dentro del movimiento se distinguen dos corrientes principales:

  • Softmaxxing: cambios reversibles como ejercicio, dieta, estilo, cuidado de la piel o peinado.

  • Hardmaxxing: intervenciones más agresivas, como cirugía estética, tratamientos hormonales o el uso de esteroides.

Esta segunda vertiente es la que más preocupación genera entre profesionales de la salud mental y expertos en imagen corporal.


El debate sobre masculinidad e imagen

El psicólogo Tom Hildebrandt, director de investigación en la Icahn School of Medicine at Mount Sinai, ha advertido que este tipo de corrientes pueden erosionar el sentido del yo y fomentar la insatisfacción corporal al promover ideales de belleza difíciles o imposibles de alcanzar.

Según diversos especialistas, la presión constante por optimizar la apariencia puede derivar en:

  • Ansiedad social.

  • Distorsión de la autoimagen.

  • Dependencia de validación externa.

  • Conductas de riesgo vinculadas a intervenciones estéticas o consumo de sustancias.


El caso viral de “Androgenic”

El fenómeno volvió al centro del debate tras la viralización de un vídeo protagonizado por el influencer conocido como Androgenic, vinculado a esta corriente estética. En el clip, difundido en X, un hombre le retira el sombrero y el peluquín en plena grabación callejera, generando millones de visualizaciones y reabriendo el debate sobre masculinidad frágil y obsesión por la imagen.

Tras la polémica, el creador aseguró que nunca ocultó su calvicie y que el uso de prótesis capilares formaba parte de su estrategia estética. El episodio evidenció hasta qué punto la construcción de la identidad visual en internet puede convertirse en objeto de escrutinio masivo.


¿Está llegando el lookmaxxing a España?

En España, el lookmaxxing no ha alcanzado el nivel de organización de comunidades especializadas que existe en Estados Unidos o Reino Unido. Sin embargo, clínicas estéticas y expertos en imagen observan cómo parte de esta cultura se ha filtrado en lo que algunos denominan “Cultura del bienestar 2.0”.

Muchos jóvenes adoptan hábitos como:

  • Entrenamiento físico orientado a rasgos “masculinizados”.

  • Rutinas avanzadas de cuidado facial.

  • Interés por tratamientos de masculinización facial.

  • Optimización de estilo y lenguaje corporal.

No obstante, la mayoría lo hace sin adherirse a los postulados más extremos del movimiento original.


Más allá de la estética: una cuestión cultural

El auge del lookmaxxing no solo habla de belleza, sino también de cómo las redes sociales están redefiniendo los estándares de masculinidad. En un entorno digital donde la imagen es moneda de cambio, maximizar el atractivo puede convertirse en una forma de capital social.

La pregunta que plantean psicólogos y sociólogos no es si cuidar la apariencia es positivo —algo ampliamente aceptado—, sino hasta qué punto la obsesión por optimizar cada rasgo físico puede afectar a la autoestima y la salud mental.

En la era de la hiperexposición digital, el espejo ya no está solo en casa: está en la pantalla.

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