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Así son las nuevas placas que dan nombre a las calles de València

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La Junta de Gobierno Local ha aprobado este viernes la actualización del diseño de las placas de calle encargado recientemente por la Concejalía de Movilidad Sostenible a la sección de Normalización Documental e Imagen Corporativa, creada este mismo mandato por el Área de Gobierno Interior para poner en valor la imagen de la institución.

Según ha explicado el concejal Giuseppe Grezzi, “en el servicio de Movilidad Sostenible, que es el encargado de la impresión de las placas, se detectó que el diseño empleado hasta ahora no era eficaz para rotular determinados nombres, que no resultaban lo legibles que es preceptivo en estas placas. Por eso, aprovechando que se había actualizado la imagen corporativa municipal, solicitamos que se estudiara actualizar las placas”.

Del mismo modo, y con la finalidad de que tuvieran una utilidad adicional para la ciudadanía, Movilidad sugirió que las mismas añadieran también el barrio en el que se emplazan las calles, así como una fórmula para añadir una leyenda explicativa del nombre de la calle si este lo precisara.

Imagen: Ayuntamiento de València

Así, el personal técnico de la sección de Normalización Documental e Imagen Corporativa ha realizado un diseño basado en tres pilares:
a) Necesidad de normalizar la forma de rotular las placas e incluir la marca del Ayuntamiento;
b) Necesidad de dar solución a la colocación de elementos nuevos (barrio, explicación…);
c) Normalizar los colores utilizados;

En vista de estas necesidades se ha optado por la tipografía corporativa de la marca del Ayuntamiento, “una de las tipografías de palo más versátil y con mayor legibilidad para señalética”, según la descripción del personal técnico. Su utilización “permite, escalándola de manera adecuada, la rotulación de nombres de calle largos o cortos”. Por otra parte, los colores elegidos también son corporativos y su elección se basa, principalmente, en lo bien que funcionan por contraste en negativo: amarillo corporativo de toda la señalética municipal, azul noche para fondos y blanco; existiendo también una versión con el fondo verde para las placas de bandera.

El servicio de Movilidad Sostenible empezará a utilizar el nuevo diseño a partir de la próxima semana, cuando se instalen las nuevas placas de las calles dedicadas al subinspector de la Policía Nacional Blas Gámez Ortiz, el cartelista Rafael Contreras Juesas y el municipio valenciano de Cases Baixes. En adelante, las nuevas placas se realizarán ya con este diseño, pero no está previsto sustituir las ya existentes si no están en mal estado, por lo que esta actualización del diseño de placas —que tienen el mismo coste de producción que las anteriores—, realizado íntegramente por los servicios municipales, no comporta desembolso adicional alguno para las arcas municipales.

“Con esta iniciativa coordinada por Movilidad Sostenible y Servicios Centrales Técnicos ponemos al día las señales que indican el nombre de las calles, mejorando su legibilidad y añadiendo información sobre el barrio en que se ubican”, ha concluido Grezzi.

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El vestido de Cristina Pedroche y el fin de un ciclo que ya no sorprende

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vestido Pedroche Campanadas 2025
El vestido de Cristina Pedroche para las Campanadas 2025

Cristina Pedroche ha vuelto a hacerlo. Y precisamente ahí está el problema. En sus duodécimas Campanadas, la presentadora ha presentado el que ella misma define como su vestido más simbólico, emotivo y definitivo: un diseño construido a partir de retales de sus once looks anteriores, convertido en una gran capa de upcycling con la que asegura cerrar una etapa.

Sin embargo, más allá del relato, el resultado vuelve a confirmar lo que ya es evidente desde hace varias ediciones: el modelo Pedroche está creativamente agotado. Cambia el envoltorio conceptual, se eleva el discurso y se multiplica la simbología, pero el impacto visual vuelve a ser el mismo de siempre: casi desnudez, cuerpo como eje central y mínima estructura textil.

El vestido que lo resume todo… porque no propone nada nuevo

Pedroche se “lo ha puesto todo encima”, literalmente. Fragmentos de vestidos pasados, piezas icónicas recicladas, plumas, cadenas, cristales, esculturas corporales y referencias constantes a su propio archivo estético. Un ejercicio autorreferencial que funciona como resumen de su trayectoria, pero que no aporta una lectura nueva de la moda ni del cuerpo.

El mensaje es claro: no hay ruptura, hay acumulación. No hay evolución, hay repetición sofisticada. El vestido no avanza, se mira a sí mismo.

Del impacto al automatismo

Durante años, el casi desnudo de Cristina Pedroche fue rompedor. Hoy se ha convertido en automatismo. La fórmula es reconocible hasta el extremo: piel protagonista y el vestido como ornamento y una narrativa emocional que intenta elevar lo que visualmente ya no sorprende.

El upcycling presentado como gran novedad no es más que un nuevo argumento para sostener un resultado idéntico: el cuerpo vuelve a ser el centro absoluto, y el diseño queda relegado a acompañarlo.

La causa social de Pedroche, su mejor elección

La causa social elegida por Cristina Pedroche es, probablemente, el mayor acierto de sus Campanadas. Vincular su vestuario a la labor de la Asociación Española Contra el Cáncer aporta profundidad y sentido a un formato que, a nivel estético, muestra claros signos de desgaste.

El respaldo a la AECC introduce un mensaje útil, necesario y transversal, que conecta con una realidad que afecta a miles de familias. Es ahí donde Pedroche acierta de pleno: cuando el foco se desplaza del cuerpo al acompañamiento, la investigación y el apoyo a los pacientes, la elección deja de ser un recurso narrativo y se convierte en un gesto con verdadero impacto.

Josie y la construcción de un universo cerrado

El estilista Josie vuelve a estar al frente de la dirección creativa, ensamblando una auténtica antología de símbolos reconocibles para el espectador. El resultado es coherente, milimétrico y técnicamente complejo, pero también encorsetado en su propio lenguaje.

El vestido habla de memoria, de ritual, de semiótica textil… pero sigue diciendo lo mismo que hace años. La piel continúa siendo el titular.

Cuando el vestido deja de ser moda y se convierte en gesto repetido

El gran problema del diseño de 2025 no es su osadía, sino su falta de sorpresa real. El espectador ya no se pregunta qué llevará Pedroche, sino cuánto mostrará. Y cuando la conversación se reduce a eso, el vestido deja de ser moda para convertirse en gesto reiterado.

Frente a propuestas donde la confección, la silueta o el diseño adquieren protagonismo, el modelo Pedroche insiste en una idea que ya ha dado todo lo que tenía que dar.

El cierre de ciclo que confirma el agotamiento

Pedroche habla de cerrar una etapa. Y quizá tenga razón. Porque este vestido no marca un nuevo comienzo, sino que certifica el final de una fórmula que ha sido explotada hasta el límite.

Doce años después, el casi desnudo ya no es transgresión, es marca registrada. Y cuando la marca se impone al diseño, lo único que queda es repetirse.

El vestido de estas Campanadas no abre camino: pone punto final a un modelo que ya no evoluciona.

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