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Así suena cada día el toque de queda en València

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Los campaneros de la Catedral de Valencia realizan cada tarde, desde la torre campanario del Micalet, el denominado toque de queda o de “tancament de muralles” (cierre de murallas), una tradición medieval que fue recuperada en 1988 con la restauración de las campanas de la Seo y del toque manual.

Este toque “no es manual ya, sin embargo, porque se realiza mediante mecanismos de aire comprimido que imitan la acción de los campaneros y se hace con la campana llamada ´El Manuel` entre el toque de oración o ángelus de la tarde y el de ánimas, es decir, desde las 20 hasta las 20:30 horas en invierno, y una hora más tarde en verano”, ha explicado Francesc Llop, presidente de la asociación Campaners de la Catedral de València.

En la Edad Media, el toque de queda con las campanas “se conocía como ´El seny del lladre` ya que las cinco campanas grandes -´El Manuel` entre ellas- se llamaban, en esa época, ´els senys`, y también porque el toque era una señal, un aviso”, ha precisado.

Este aviso “consta de toques primero lentos y luego acelerados y en la actualidad apenas se puede escuchar en el centro histórico de la ciudad”, según Llop, que ha añadido que “el cierre de las murallas se hacía de forma coordinada por este toque y los que no llegaban a tiempo se quedaban ´a la luna de Valencia`, pues solamente una de las doce puertas de la ciudad quedaba abierta, y sólo se podía pasar mediante el pago de peaje”.

Además, en la sociedad tradicional “el toque de queda nocturno no tenía una connotación negativa sino más bien práctica: las campanas recalcaban que había venido la noche y en una ciudad sin luz en las calles era prácticamente imposible ir de un sitio a otro ya que la ciudad estaba completamente oscura”.

CAMPANA MANUEL
Foto: Francesc Llop

Limitación de toques de campanas

Durante la pandemia, los Campaners de la Catedral siguen acompañando con campanas las celebraciones litúrgicas de la Seo “aunque de una manera más sobria ya que se ha limitado la interpretación de toques a seis campaneros por las nuevas restricciones por la Covid-19”, ha explicado Llop.

Por este motivo, los toques de la fiesta anual del Santo Cáliz, este próximo jueves 29 de octubre, se interpretarán únicamente por cuatro de las campanas mayores, pulsadas por seis personas, tal como se hizo ayer, domingo, en la apertura del Año Jubilar Eucarístico del Santo Cáliz y tal como se hará en las siguientes festividades hasta que cese la pandemia.

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Mariano Barbacid, el científico que merece todas las portadas por acercarnos a la cura del cáncer

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Mariano Barbacid
Mariano Barbacid-CNIO

En un panorama mediático dominado con frecuencia por lo superficial, el nombre de Mariano Barbacid ha irrumpido con la fuerza de los logros que cambian el rumbo de la ciencia. El investigador español ha conseguido, junto a su equipo, eliminar el tipo de cáncer de páncreas más frecuente en modelos animales, un avance sin precedentes que abre una vía real de esperanza frente a uno de los tumores más agresivos y letales.

Figuras como la suya son las que merecen ocupar portadas, titulares y espacios de reconocimiento. No por el impacto fugaz de la actualidad, sino por una trayectoria científica que lleva décadas ampliando los límites del conocimiento y acercando soluciones reales a millones de personas.

Un hito científico frente al cáncer de páncreas

El equipo liderado por Mariano Barbacid ha desarrollado una estrategia de triple terapia basada en la combinación de tres fármacos que ha logrado erradicar por completo los tumores de páncreas en animales de experimentación. Los resultados son especialmente relevantes porque no solo eliminan el tumor, sino que evitan su reaparición durante largos periodos y sin efectos secundarios significativos.

Este avance supone un paso decisivo en la investigación oncológica y refuerza la importancia de apostar por la ciencia básica y traslacional como única vía para transformar el pronóstico de enfermedades hasta ahora casi incurables.

Director del Grupo de Oncología Experimental del CNIO

Mariano Barbacid es director del Grupo de Oncología Experimental del Centro Nacional de Investigaciones Oncológicas, una de las instituciones de referencia en investigación contra el cáncer a nivel internacional. Desde allí, lidera proyectos centrados en entender cómo se inicia, progresa y se mantiene el cáncer a nivel molecular.

Su nombre está ligado a algunos de los descubrimientos más importantes de la oncología moderna. Fue uno de los pioneros mundiales en identificar genes relacionados con el cáncer y en establecer las bases moleculares de la enfermedad.

De la Universidad Complutense a la élite científica mundial

Nacido en Madrid en 1949, Mariano Barbacid inició su formación en Bioquímica en la Universidad Complutense de Madrid, donde se doctoró en 1974 en el Instituto de Biología Celular del CSIC. Su tesis doctoral, dirigida por David Vázquez, marcó el inicio de una carrera científica excepcional.

Entre 1974 y 1978 realizó una estancia postdoctoral en el Instituto Nacional del Cáncer de los NIH, en Bethesda (Estados Unidos). Allí creó su propio grupo de investigación y comenzó a centrarse en la biología molecular de los virus causantes de sarcomas. En 1982 aisló y clonó el primer oncogén humano, identificado posteriormente como una mutación del proto-oncogén H-ras, un hallazgo que revolucionó la oncología molecular.

Más de 170 publicaciones y un reconocimiento internacional

A lo largo de su carrera, Barbacid ha firmado más de 170 publicaciones científicas en revistas de máximo impacto y ha recibido numerosos premios y distinciones. Es Doctor Honoris Causa por la Universidad Internacional Menéndez Pelayo y miembro de la EMBO desde 1996.

En 1998 regresó a España para crear y dirigir el CNIO, un proyecto que consolidó la investigación oncológica española en el mapa científico internacional.

Padre de dos hijas y comprometido con el futuro

Aunque siempre ha mantenido su vida privada en un discreto segundo plano, se sabe que Mariano Barbacid es padre de dos hijas y que su familia es una de sus principales motivaciones. En diversas entrevistas ha insistido en que invertir en investigación es la única manera de garantizar que las próximas generaciones puedan vivir en un mundo donde el cáncer tenga tratamiento y, algún día, cura.

En 2024 hizo público su compromiso de destinar parte de su legado económico a la investigación contra el cáncer, convencido de que solo la ciencia puede ofrecer soluciones reales y duraderas.

El origen humilde de una vocación extraordinaria

Hijo único de un zapatero del barrio madrileño de Chamberí, Mariano Barbacid ha recordado en más de una ocasión cómo el apoyo de sus padres fue clave para que pudiera centrarse en sus estudios. Una profesora, madre de un amigo, despertó en él desde niño la curiosidad por descubrir lo desconocido y sembró la semilla de su vocación científica.

Esa combinación de origen humilde, esfuerzo constante y pasión por el conocimiento ha definido una carrera ejemplar.

Un referente que debería marcar la agenda pública

La historia de Mariano Barbacid es la prueba de que la investigación salva vidas, aunque sus resultados no siempre sean inmediatos. Científicos como él representan el verdadero progreso de una sociedad y merecen reconocimiento, inversión y visibilidad.

Porque si hay nombres que deberían ocupar todas las portadas, son los de quienes dedican su vida a combatir enfermedades, ampliar el conocimiento y ofrecer esperanza real a millones de personas. Y en esa lista, Mariano Barbacid ocupa un lugar indiscutible.

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