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Valencia

El Ayuntamiento de València revienta a multas a las terrazas: 386 en 10 días

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Ayuntamiento de València revienta a multas a las terrazas

El Ayuntamiento de València revienta a multas a las terrazas de la ciudad y mantiene las inspecciones después de que una de cada cuatro acabe en sanción.

En los últimos diez días se han impuesto 386 sanciones, la mayoría de ellas (98) por no señalizar con pintura la superficie ocupada o por exceder la ocupación autorizada (83). “Tenemos la obligación de velar siempre por el cumplimiento de la normativa vigente y promover la mejor convivencia en la ciudad”, ha afirmado el concejal de Protección Ciudadana, Aarón Cano.

Durante estos meses, la Policía Local de València realizó 2130 inspecciones a terrazas de las que una cuarta parte acabó en sanción.

El Ayuntamiento de València revienta a multas a las terrazas

La 5ª Unidad de Distrito, Transits, es la que más inspecciones ha realizado, un total de 475, pero es una de las que menos sanciones ha impuesto (se han levantado 16 actas y se denunció a un total de 19 establecimientos).

El barrio más multado

En cambio, la 7ª Unidad de Distrito, Marítim, realizó menos inspecciones, un total de 274; pero denunció más locales (se levantaron 104 actas y se impusieron 141 denuncias).

Hay que tener en cuenta que este distrito comprende toda la fachada marítima, la Marina y los barrios del Cabanyal, Canyamelar, Nazaret o El Grao, con espacios como la avenida de Blasco Ibáñez y las plazas del Cedro y de Honduras, que concentran gran número de terrazas.

En este caso los conceptos por los que más se ha sancionado han sido no señalizar con pintura la superficie ocupada (41 denuncias), no exponer la autorización (31) y exceder la ocupación autorizada (28).

Exceso de superficie

Cano ha explicado que las terrazas “no pueden exceder la superficie que tienen autorizada, sino que deben señalizar toda la superficie que ocupan en la vía pública y cumplir, entre otras cuestiones, con el horario que tienen autorizado”.

Cano ha añadido que aunque la gran mayoría de los hosteleros “cumple perfectamente con estas cuestiones, hay una parte importante que no lo hace y le hace un flaco favor al sector en la ciudad”.

“No puede ser que haya determinados lugares por los que apenas se puede caminar porque haya una terraza que sobrepasa con creces el espacio que tiene autorizado”, ha lamentado el concejal.

Quejas del vecindario

De hecho, el exceso de ocupación de la vía pública es uno de los incumplimientos que más molestias produce entre el vecindario, pero también entre el sector comercial de la ciudad.

Una cuarta parte de las sanciones que impuso la Policía Local de València entre mayo y junio en sus inspecciones a terrazas, alrededor de un centenar, fue por este concepto que coincide también con una de las cuestiones que más plantean las asociaciones vecinales.

“Tenemos que garantizar el ejercicio de todos los derechos –ha concluido el edil- y, en ocasiones, las terrazas alteran la convivencia con sus incumplimientos. Un exceso de aforo se traduce en más mesas y sillas, y más personas consumiendo en la vía pública; y tenemos que hacer todo lo posible por velar por el derecho al descanso de los vecinos”.

 

 

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Consumo

Sanidad y Consumo intensifica los controles en las 165 churrerías de Fallas en València

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Churrerías de Fallas 
Churrerías de Fallas -Archivo/EFE/Ángel Medina G.

El Ayuntamiento de València ha reforzado los controles sanitarios diarios en las churrerías instaladas durante las Fallas, con el objetivo de garantizar la seguridad alimentaria y la protección de los consumidores. En total, 165 puestos de churros y buñuelos funcionan en la ciudad entre el 2 y el 19 de marzo, coincidiendo con la celebración de las Fallas de València.

El concejal de Sanidad y Consumo, José Gosálbez, participó junto a inspectores municipales en una demostración práctica de inspección higiénico-sanitaria en una churrería de la ciudad, donde se mostró el procedimiento que se aplica durante la campaña fallera.

Más de 700 inspecciones desde el inicio de las Fallas

Desde el comienzo del dispositivo, el servicio municipal ha realizado más de 700 inspecciones en los puestos de churros y buñuelos instalados en la ciudad.

De los 165 puestos autorizados,

  • 146 corresponden a puestos específicos de Fallas

  • 19 pertenecen a bares que también ofrecen estos productos tradicionales.

Durante estas inspecciones se han llevado a cabo alrededor de 600 análisis del aceite utilizado para la fritura, de los cuales 60 han requerido su sustitución. Además, los técnicos municipales han realizado 40 controles del suministro de agua para verificar su calidad.

Según explicó Gosálbez, los controles se realizan de forma aleatoria y por sorpresa, cualquier día de la semana y a cualquier hora, con el objetivo de comprobar que todos los puestos cumplen las condiciones higiénico-sanitarias exigidas.

Qué revisan los inspectores en las churrerías

Los seis inspectores municipales supervisan distintos aspectos relacionados con la seguridad alimentaria:

  • Manipulación adecuada de alimentos

  • Calidad del aceite mediante medidores de compuestos polares

  • Conexión a la red municipal de agua

  • Presencia de calentador y grifos de accionamiento no manual

  • Uso de toallas de un solo uso

  • Toma de muestras de agua para análisis químico

Según el concejal, “todos los puestos deben cumplir las mismas normas y garantizar las mismas condiciones higiénico-sanitarias. Quien no las cumpla tendrá que desmontar el puesto”.

Control de precios y derechos del consumidor

Además de los controles sanitarios, el área de Consumo también verifica el cumplimiento de la normativa de protección al cliente. Entre las comprobaciones se incluye:

  • Lista de precios visible para el público

  • Disponibilidad de hojas de reclamaciones

  • Entrega de ticket cuando lo solicite el cliente

El objetivo es garantizar transparencia en los precios y seguridad para los consumidores durante las fiestas.

Supervisión de los mercados falleros

A estas inspecciones se suma la supervisión de los 79 mercados falleros instalados en la ciudad desde el 12 de marzo. Cada uno de estos espacios puede albergar hasta diez puestos de alimentación, de los cuales cinco pueden preparar comida en el momento y otros cinco vender alimentos ya elaborados.

Todas estas actuaciones se desarrollan conforme al Bando Fallero, que establece las normas que deben cumplir los puestos de venta durante las fiestas.

“Las Fallas son una celebración abierta al mundo y queremos que también sean un ejemplo de seguridad alimentaria y respeto al consumidor”, concluyó Gosálbez.

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