TIPS Y BELLEZA
Cambiar el color de los ojos ya es posible: ¿cómo se hace y cuánto cuesta?
Publicado
hace 10 mesesen
¿Qué determina el color de los ojos?
Que tengamos los ojos de un determinado color depende fundamentalmente del iris, que es el tejido coloreado que se encuentra en la parte frontal del ojo cuya apertura central es la pupila. Más concretamente, lo que va a determinar que nuestros ojos sean más oscuros o más claros es la cantidad de pigmento (melanina) que tengamos en el iris.
- Las personas con mayor cantidad de melanina en las capas frontales del iris, que es lo más frecuente, tienen los ojos entre marrón y negro.
- Por el contrario, cuanta menos cantidad de dicho pigmento se tiene, más claro es el color de los ojos: azules, verdes o color miel.
Sin embargo, investigaciones recientes han demostrado que este se trata de un tema más complejo.
Si bien el número de personas en el mundo con los ojos oscuros es mayor que el de las personas que tienen los ojos claros, existen otros factores que también hay que tener en cuenta.
En este sentido, el color de nuestros ojos también depende de la acción de los genes que intervienen en el proceso de coloración del iris. Aunque no se sabe con exactitud cuál es el nivel de incidencia de cada uno, los científicos sí que han logrado identificar al menos dos de los más influyentes: el gen OCA2, que produce una proteína llamada P, y el gen HER2, que se localiza en el cromosoma 15.
¿En qué consiste la operación de cambio de color de ojos?
A lo largo de los años, han aparecido tres técnicas quirúrgicas para cambiar el color de los ojos de los pacientes: la colocación de implantes iridianos de color, la despigmentación del iris con láser y la queratopigmentación anular.
Colocación de implantes de color
La cirugía de implante de iris se desarrolló originalmente como un tratamiento para mejorar la calidad de vida de pacientes con lesiones oculares graves y problemas médicos como:
- Aniridia, una enfermedad que se manifiesta con la ausencia de iris.
- Coloboma, que implica la falta de desarrollo de alguna parte del ojo, normalmente del iris.
La técnica consiste en la colocación de implantes cosméticos de silicona de diferentes colores que son insertados sobre el iris para modificar de forma permanente el color de sus ojos.
Las investigaciones han demostrado que las personas que tienen iris sanos y funcionales y se realizan esta cirugía tienen un mayor riesgo de complicaciones severas que pueden dañar gravemente los ojos y la visión, llegando a provocar ceguera. Por esta razón, este procedimiento ya no se practica.
¿Cuánto vale cambiarse el color delos ojos?
Despigmentación del iris con láser
Esta técnica consiste en aplicar un láser de baja energía que va despigmentando el iris para aclarar su color. Teóricamente, esta cirugía permite aclarar el color de los ojos, ya que destruye precisamente la sustancia que les da color. No obstante, no se puede utilizar, por ejemplo, para obtener una tonalidad concreta de color.
Este procedimiento tampoco es recomendable, ya que también puede conllevar serias complicaciones. El pigmento que se retira no desaparece ni se desintegra, sino que se amula en la malla a través de la cual se filtra el fluido transparente y acuoso que ocupa la cámara anterior del ojo, lo que puede provocar un aumento de la presión intraocular y un glaucoma secundario que puede llegar a daño irreversible en el nervio óptico y conducir a la ceguera.
Queratopigmentación anular
Es un método quirúrgico que consiste en realizar un microtúnel circular (bolsillo) en la córnea con un láser y, a continuación, aplicar un pigmento para cubrir el color natural de los ojos.
Aplicación en ojos patológicos
Hasta ahora, este procedimiento ha sido utilizado en ojos patológicos para mejorar la apariencia cosmética de los pacientes que padecen alguna opacidad corneal (leucomas) o tienen la córnea totalmente blanca debido a alguna enfermedad o accidente.
Aplicación en ojos sanos
El uso generalizado de la queratopigmentación en ojos sanos, únicamente con el propósito estético del cambio de color de ojos, no está, por el momento, aconsejado, ya que no se conocen con exactitud los posibles problemas que pueden surgir a largo plazo.
Al inyectar pigmentos en la córnea, se podría dificultar una futura cirugía de cataratas o de retina que, con el paso de los años, pudiera necesitar el paciente. Habrá que esperar a disponer de estudios clínicos concluyentes que confirmen la eficacia y seguridad de esta técnica en ojos sanos.
¿Cuáles son los riesgos de la operación de cambio de color de ojos?
La mayoría de los profesionales de la oftalmología se muestran muy reticentes respecto a realizar técnicas de cambio de color en ojos sanos. Además, algunos de estos procedimientos no están autorizados en todos los países.
Entre las complicaciones que podrían provocar las dos primeras técnicas descritas (sobre la tercera todavía no hay estudios) destacan, entre otras:
- Ojo seco.
- Fotofobia o sensibilidad a la luz.
- Reacciones alérgicas.
- Cataratas.
- Obstrucción del drenaje del humor acuoso.
- Glaucoma.
- Uveítis.
- Pérdida de transparencia de la córnea.
- Pérdida de visión.
- Ceguera.
¿Estas operaciones tienen las suficientes garantías de seguridad?
En la actualidad, y de acuerdo con las indicaciones de la Sociedad Española de Oftalmología (SEO), no existen suficientes evidencias científicas para recomendar la queratopigmentación para cambiar el color de ojos de forma definitiva, en el caso de pacientes con ojos sanos. “No hay suficiente evidencia científica que avale la seguridad y eficacia de esta intervención”, señala la sociedad médica en un comunicado.
En cualquier caso, si queremos un cambio de color de ojos, siempre podemos recurrir a las lentillas de colores, que son una técnica segura y por la que podemos optar, por ejemplo, en un día especial.
¿Cuándo se aconsejan este tipo de operaciones?
En el caso de la última técnica en salir al mercado, la queratopigmentación anular con láser, su empleo está aceptado únicamente para mejorar la apariencia estética de los pacientes con ojos patológicos (cicatrices, opacidades).
Fuente: CLINICA BAVIERA
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Empresas
Viajar hacia adentro, la tendencia que redefine el descanso
Publicado
hace 2 díasen
23 febrero, 2026
Viajar hacia adentro ya no es una idea etérea asociada únicamente a prácticas espirituales. Es una respuesta concreta a una realidad evidente: estamos cansados de un cansancio que no se soluciona durmiendo más horas.
En este contexto, propuestas como un retiro wellness estructurado y con base profesional han dejado de ser algo alternativo para convertirse en una herramienta real de salud preventiva. El descanso está cambiando de significado, y con él, nuestra manera de viajar.
Durante años entendimos las vacaciones como una vía de escape. Cambiar de entorno era suficiente. Hoy sabemos que no siempre lo es. Podemos pasar una semana en un destino paradisíaco y volver con la sensación de no haber descansado de verdad. El cuerpo regresa a casa, pero la mente nunca se fue.
El agotamiento silencioso de la vida moderna
El problema no es solo la carga de trabajo. Es el ritmo constante de estímulos, la hiperconectividad, la dificultad para sostener la atención en una sola cosa. Nuestro sistema nervioso vive en un estado de activación permanente que termina afectando al sueño, a la digestión, al estado de ánimo y a la capacidad de concentración.
Muchos pacientes y lectores con los que trabajo describen la misma sensación: “no paro, pero tampoco avanzo”. Se sienten funcionales, pero no vitales. Cumplen con sus responsabilidades, pero han perdido energía y claridad.
Viajar hacia adentro surge precisamente como antídoto frente a esta inercia. No propone hacer más cosas, sino hacer una pausa consciente. Y esa pausa, cuando está bien guiada, tiene efectos medibles en la salud.
De la evasión a la regulación del sistema nervioso
El verdadero descanso no depende solo del entorno, sino del estado fisiológico en el que nos encontramos. Si el sistema nervioso está en modo alerta, el cuerpo no activa sus mecanismos de reparación.
Por eso, las experiencias de bienestar bien diseñadas incorporan técnicas que favorecen la regulación: respiración consciente, actividad física adaptada, hidroterapia, contacto con la naturaleza y asesoramiento nutricional. No son elementos decorativos, son intervenciones que influyen directamente en procesos hormonales y metabólicos.
Cuando reducimos el estrés sostenido, mejora la calidad del sueño, se estabiliza el apetito y disminuyen los niveles de inflamación asociados al estilo de vida moderno. No es una percepción subjetiva, es fisiología.
El auge del turismo de bienestar con base científica
El crecimiento del turismo de bienestar responde a una demanda cada vez más informada. El viajero actual no busca promesas vacías, busca credibilidad. Quiere saber quién está detrás del programa, qué formación tiene el equipo y cuál es el enfoque terapéutico.
Aquí es donde se produce la diferencia entre una escapada relajante y una experiencia transformadora. Un programa serio parte de una evaluación individualizada y establece objetivos realistas. Puede centrarse en pérdida de peso, detoxificación, mejora metabólica, gestión del estrés o prevención del envejecimiento prematuro, pero siempre desde un enfoque integrativo.
En España contamos con referentes consolidados en este ámbito. Palasiet Wellness Clinic & Thalasso, en Benicasim, es uno de los espacios que mejor representa esta evolución del sector. Con una larga trayectoria en el campo del bienestar, combina la experiencia clínica con la hospitalidad de un hotel especializado. Su propuesta no gira en torno a modas, sino a programas estructurados que integran medicina preventiva, nutrición clínica, actividad física personalizada y terapias basadas en el medio marino.
La talasoterapia, uno de sus pilares, no es solo una experiencia sensorial. El uso terapéutico del agua de mar y del entorno marítimo tiene efectos contrastados sobre la circulación, la relajación muscular y la regulación del estrés. A ello se suman tratamientos estéticos y servicios de medicina integrativa que completan un abordaje verdaderamente multidisciplinar.
Viajar hacia adentro es aprender a escucharse
Uno de los cambios más profundos que se producen en este tipo de experiencias es la recuperación de la escucha corporal. Muchas personas llegan desconectadas de señales básicas como el hambre real, la saciedad o el cansancio auténtico.
Cuando se crea un entorno protegido, sin prisas ni estímulos constantes, esas señales vuelven a aparecer. El descanso se vuelve más profundo. La digestión mejora. La mente deja de saltar de un pensamiento a otro con tanta intensidad.
No se trata de aislarse del mundo, sino de generar un espacio temporal donde priorizar la salud. Esa es la diferencia esencial. El viaje deja de ser un paréntesis y se convierte en un punto de inflexión.
Beneficios que trascienden la estancia
Los efectos de viajar hacia adentro no se limitan a los días de estancia. Cuando el proceso está bien acompañado, la persona regresa con herramientas concretas.
Aprende a estructurar mejor sus comidas.
Comprende la importancia del descanso nocturno.
Integra rutinas de movimiento realistas.
Identifica con mayor claridad las fuentes de estrés.
Este aprendizaje es clave para cumplir con los principios de la salud preventiva. No hablamos de soluciones mágicas, sino de educación y coherencia. Esa es la base de cualquier mejora sostenible.
El nuevo lujo es la energía
En el pasado, el lujo estaba asociado a la exclusividad material. Hoy, el verdadero lujo es tener energía al final del día. Es dormir profundamente. Es levantarse con claridad mental.
Viajar hacia adentro redefine el descanso porque lo vincula con resultados tangibles: equilibrio emocional, mejora metabólica, regulación del estrés. Es una inversión en calidad de vida.
El perfil del viajero también está cambiando. Ya no busca solo experiencias para contar, sino estados internos que sostener. Quiere volver distinto, no solo con recuerdos, sino con mayor estabilidad y bienestar.
Una tendencia que ha llegado para quedarse
No estamos ante una moda pasajera. El aumento de problemas relacionados con el estrés, el insomnio y los desequilibrios metabólicos hace que la prevención cobre cada vez más relevancia. En este escenario, el turismo de bienestar se posiciona como una herramienta complementaria a la atención sanitaria tradicional.
Viajar hacia adentro es, en esencia, un acto de responsabilidad personal. Implica reconocer que el descanso no es un premio ocasional, sino una necesidad biológica. Y que dedicar tiempo a regular el cuerpo y la mente no es un lujo superficial, sino una decisión estratégica.
El viaje más transformador no siempre exige recorrer grandes distancias. A veces basta con elegir un entorno adecuado, un equipo profesional cualificado y la disposición sincera de parar. Cuando eso ocurre, el descanso deja de ser una pausa y se convierte en un nuevo punto de partida.
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