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Cambios culturales que podríamos esperar cuando los millennials accedan a puestos de responsabilidad en esta década

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Cambios culturales que podríamos esperar cuando los millennials accedan a puestos de responsabilidad en esta década
Cambios culturales que podríamos esperar cuando los millennials accedan a puestos de responsabilidad en esta década PIXABAY

Con cada nueva generación hay un cambio de creencias, hábitos y preferencias que implican un cambio cultural en los aspectos más cotidianos. Uno de los cambios más radicales lo hemos visto en las últimas décadas con la llegada de los millennials y su evolución hasta convertirse en la porción generacional más abundante, especialmente en los entornos laborales.

 

Desde la incorporación de la generación millennial (nacidos entre los inicios de los 80 y mediados de los 90) a los espacios de trabajo, estos han representado un reto para las empresas por el giro completo que esta generación prefiere. Desde los frecuentes cambios de puesto de trabajo hasta la priorización del desarrollo personal, esta han sido algunas de las características de una generación que ha crecido con la tecnología y vivió, en primera fila, la consolidación de Internet, la adopción de las nuevas tecnologías y todo lo que esto conlleva.

 

El choque que implica esta visión ha sido más evidente en los últimos años por dos puntos clave: los millennials no solo se han convertido en el grupo generacional más grande en los espacios de trabajo, sino que han empezado a alcanzar puestos de responsabilidad que les permiten tener una participación mucho más activa a la hora de definir y redefinir las dinámicas empresariales. Todo esto mientras ya se van incorporando los centennials, una generación que no tuvo que adoptar Internet y la tecnología, sino que nació y creció con estas como un aspecto cotidiano en sus años formativos. Es por esto que saber a qué generación perteneces puede ayudarte a comprender los hábitos, costumbres y preferencias de otros grupos etarios.

La generación X y los millennials

Las creencias y hábitos de los miembros de la generación X y los millennials son polos opuestos, especialmente en lo que se refiere al trabajo. Los baby boomers y la generación X valoran la experiencia y los años de servicio, por lo que suelen preferir trabajar en una empresa durante muchos años; mientras que los millennials se mantienen en búsqueda de nuevas y mejores oportunidades laborales, por lo que cambian de trabajo mucho más frecuentemente que la generación anterior.

 

En cuanto al uso de la tecnología, los millennials suelen sentirse más cómodos con la realización de tareas digitales y la utilización de tecnologías u otros dispositivos que les permitan trabajar de forma rápida y eficiente. Por otro lado, los miembros de la generación X han tenido una adopción de la tecnología más lenta, pero no han desaprovechado los beneficios que esta ofrece en aspectos más cotidianos como la conectividad y las actividades de entretenimiento. No en vano la generación X ha sido un segmento creciente en el mundo de los juegos de casino online como el póker, el blackjack o la ruleta relámpago, especialmente en los últimos años.

Los millennials y el futuro

Los millennials, al igual que sus predecesores, se han tenido que adaptar al mundo dirigido por las generaciones anteriores. Pero ahora, a medida que los los miembros de esta generación alcanzan nuevas posiciones de autoridad, tienen la oportunidad de moldear y redefinir la forma en la que funcionan los diferentes entornos para abrir camino a la generación que ya está en la puerta: los centennials.

 

En 2020, los millennials y centennials ya representaban casi el 60% de la fuerza de trabajo a nivel mundial, y los millennials ya han empezado a alcanzar posiciones de autoridad en ambientes laborales. ¡Y se estima que los millennials tendrán el 47% del dinero en 2025!

 

Con el ascenso de los millennials en las estructuras laborales y la rápida entrada de los centennials en el mundo laboral, los atractivos del empleo han cambiado. Estas generaciones priorizan los valores y la reputación de los sitios en los que trabajan y, además del salario, también buscan un aspecto emocional que les permita mantener el equilibrio entre la vida laboral y personal, como el teletrabajo, los días libres y otros incentivos similares.

 

Las empresas de todo el mundo han tenido que reconocer y adaptarse a los cambios culturales que este segmento creciente representa. A diferencia de las generaciones previas, los millennials dan prioridad a espacios donde sienten que sus competencias y habilidades son valoradas, incluso por encima de la experiencia. Asimismo, esta generación también es más proactiva y multitarea y que prefiere dejar a un lado las estructuras rígidas de los horarios y las oficinas tradicionales para tener un ritmo independiente, incluso dentro de una organización.

 

Aún falta mucho camino por recorrer, evidentemente, y en los últimos años hemos visto cómo empresas y organizaciones de todo tipo han adaptado sus espacios para retener al talento joven, brindando horarios más flexibles y entornos más placenteros para crear un ambiente laboral saludable en el que los empleados más jóvenes puedan sentirse apreciados y con oportunidades de crecimiento dentro y fuera del trabajo.

 

 

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‘Lookmaxxing’: la conflictiva tendencia de belleza para parecer «más hombre»

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De foros vinculados a la cultura incel a TikTok y X: qué es el lookmaxxing, qué significa ser un “chad” y por qué genera preocupación entre expertos en salud mental.

El término lookmaxxing ha dejado de ser un concepto marginal de internet para convertirse en una tendencia visible en redes sociales como TikTok y X. La palabra combina los términos ingleses look (apariencia) y maximizing (maximizar), y alude a estrategias destinadas a potenciar al máximo el atractivo físico, especialmente masculino.

Medios internacionales como BBC y The Guardian han explicado que el concepto surgió a comienzos de la década de 2010 en foros relacionados con la llamada cultura incel (celibato involuntario). Con el tiempo, el fenómeno se ha extendido a públicos mucho más amplios, especialmente jóvenes interesados en estética, fitness y desarrollo personal.


¿Qué es el lookmaxxing?

En la práctica, el lookmaxxing incluye desde consejos básicos de cuidado personal hasta rutinas mucho más específicas orientadas a proyectar una imagen más masculina.

Entre los contenidos más habituales destacan:

  • Ejercicios faciales como el “mewing”, para marcar la línea de la mandíbula.

  • Corrección de postura para parecer más alto y seguro.

  • Cortes de pelo estratégicos según la forma del rostro.

  • Uso de barba para acentuar rasgos.

  • Rutinas detalladas de cuidado facial (skincare).

  • Elección de gafas y accesorios para equilibrar proporciones.

En estas comunidades también es frecuente el uso del término “chad”, empleado para describir a hombres considerados excepcionalmente atractivos, dominantes o líderes dentro de este ideal estético.


Softmaxxing vs. Hardmaxxing

Dentro del movimiento se distinguen dos corrientes principales:

  • Softmaxxing: cambios reversibles como ejercicio, dieta, estilo, cuidado de la piel o peinado.

  • Hardmaxxing: intervenciones más agresivas, como cirugía estética, tratamientos hormonales o el uso de esteroides.

Esta segunda vertiente es la que más preocupación genera entre profesionales de la salud mental y expertos en imagen corporal.


El debate sobre masculinidad e imagen

El psicólogo Tom Hildebrandt, director de investigación en la Icahn School of Medicine at Mount Sinai, ha advertido que este tipo de corrientes pueden erosionar el sentido del yo y fomentar la insatisfacción corporal al promover ideales de belleza difíciles o imposibles de alcanzar.

Según diversos especialistas, la presión constante por optimizar la apariencia puede derivar en:

  • Ansiedad social.

  • Distorsión de la autoimagen.

  • Dependencia de validación externa.

  • Conductas de riesgo vinculadas a intervenciones estéticas o consumo de sustancias.


El caso viral de “Androgenic”

El fenómeno volvió al centro del debate tras la viralización de un vídeo protagonizado por el influencer conocido como Androgenic, vinculado a esta corriente estética. En el clip, difundido en X, un hombre le retira el sombrero y el peluquín en plena grabación callejera, generando millones de visualizaciones y reabriendo el debate sobre masculinidad frágil y obsesión por la imagen.

Tras la polémica, el creador aseguró que nunca ocultó su calvicie y que el uso de prótesis capilares formaba parte de su estrategia estética. El episodio evidenció hasta qué punto la construcción de la identidad visual en internet puede convertirse en objeto de escrutinio masivo.


¿Está llegando el lookmaxxing a España?

En España, el lookmaxxing no ha alcanzado el nivel de organización de comunidades especializadas que existe en Estados Unidos o Reino Unido. Sin embargo, clínicas estéticas y expertos en imagen observan cómo parte de esta cultura se ha filtrado en lo que algunos denominan “Cultura del bienestar 2.0”.

Muchos jóvenes adoptan hábitos como:

  • Entrenamiento físico orientado a rasgos “masculinizados”.

  • Rutinas avanzadas de cuidado facial.

  • Interés por tratamientos de masculinización facial.

  • Optimización de estilo y lenguaje corporal.

No obstante, la mayoría lo hace sin adherirse a los postulados más extremos del movimiento original.


Más allá de la estética: una cuestión cultural

El auge del lookmaxxing no solo habla de belleza, sino también de cómo las redes sociales están redefiniendo los estándares de masculinidad. En un entorno digital donde la imagen es moneda de cambio, maximizar el atractivo puede convertirse en una forma de capital social.

La pregunta que plantean psicólogos y sociólogos no es si cuidar la apariencia es positivo —algo ampliamente aceptado—, sino hasta qué punto la obsesión por optimizar cada rasgo físico puede afectar a la autoestima y la salud mental.

En la era de la hiperexposición digital, el espejo ya no está solo en casa: está en la pantalla.

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