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TIPS Y BELLEZA

Por qué es bueno comer una onza de chocolate negro al día

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comer una onza de chocolate negro al día

Comer una onza de chocolate negro al día es muy beneficioso, siempre y cuando tenga con un porcentaje de cacao superior al 60-70%. La cantidad de chocolate al día que recomiendan los expertos es de aproximadamente unos 30 g. Dependiendo del tipo de tableta, equivaldría a una o dos onzas de chocolate al día.

Estos beneficios son muy amplios. Algunos son bastante conocidos, como su mejora del estado de ánimo o sus propiedades antioxidantes, mientras que otras todavía son muy desconocidas para mucha gente, como sus efectos positivos en los niveles de colesterol.

A continuación recopilamos más de 10 beneficios que aporta el chocolate negro a tu salud. ¡Seguro que después de esto lo querrás incorporar en tu dieta!

El chocolate negro es bueno para el colesterol

El chocolate negro, con un alto porcentaje de cacao, es beneficioso para el colesterol. Se ha demostrado que el cacao disminuye significativamente el colesterol LDL, llamado comúnmente “colesterol malo”, y aumenta el HDL, conocido como “colesterol bueno”.

La explicación se encuentra en la gran cantidad de antioxidantes (llamados flavonoides y polifenoles) que contiene el cacao, que al llegar al torrente sanguíneo protegen las lipoproteínas contra el daño oxidativo.

El chocolate negro es bueno para la irritación de garganta

El chocolate es bueno para la irritación de garganta, siempre y cuando lo tomes de la forma correcta. Un remedio muy efectivo para la irritación de garganta es dejar derretir una onza de chocolate negro en la boca, con un porcentaje de cacao superior al 60%.

Este tipo de chocolate contiene sustancias con propiedades antiinflamatorias y antioxidantes que ayudan a disminuir la inflamación y un poco de grasa, que también es favorable para lubricar la garganta y aliviar el dolor. Así pues, una onza de chocolate te ayudará a aliviar el dolor de garganta y disminuirá la irritación y la inflamación.

El chocolate negro no es astringente ni laxante

El ingrediente principal del chocolate, el cacao, tiene muchos componentes y algunos se contradicen entre ellos en cuanto a sus efectos astringentes o laxantes. Por un lado, el cacao tiene taninos, que producen en el organismo una acción astringente beneficiosa para frenar episodios de diarrea.

Por otro lado, el cacao también contiene altas dosis de teobromina, un alcaloide que actúa de manera semejante a la cafeína y puede acelerar la función intestinal, ocasionando diarrea. La grasa, especialmente si el chocolate tiene leche, también puede influir en provocar un efecto laxante. Por lo tanto, el chocolate negro no tiene efectos laxantes ni astringentes, así que se puede tomar sin sufrir por si afectará al sistema digestivo.

El chocolate negro estimula el cerebro

Los flavonoides del cacao puro ejercen un papel neuroprotector muy interesante, ya que mejoran las funciones de memoria y la capacidad de aprendizaje, tanto en niños como adultos.

Otros dos componentes, como la epicatequina y la catequina, también han demostrado tener efectos beneficiosos en la prevención del Alzheimer. Por eso también es muy beneficioso tomar leche con chocolate en polvo.

El chocolate negro te hace dormir mejor

Se ha llegado a la conclusión que tomar pequeñas cantidades de chocolate negro por las noches ayuda a dormir mejor. Esto es gracias a que contiene magnesio, un nutriente fundamental para controlar funciones corporales como dormir, despertarse y regular la temperatura corporal, según informan los responsables del estudio.

Así pues, comer una onza de chocolate será beneficioso para dormir mejor y sin interrupciones. Además, actúa en la liberación de la serotonina, conocida popularmente como la “hormona de la felicidad”, que ayuda al cerebro a tranquilizarse durante el sueño.

El chocolate negro es bueno para antes y después de entrenar

El chocolate negro resulta muy beneficioso para aquellas personas que realizan ejercicio físico. Si se toma antes de entrenar, ayuda a tener más energía y resistencia durante el entrenamiento. El cacao contiene un compuesto llamado feniletilamina, que libera endorfinas y serotonina, desencadenando así un estado de euforia y bienestar al comerlo. Además, el hecho de que el cacao contenga cafeína también es muy positivo para excitar el sistema nervioso y, por lo tanto, fomentar una mayor actividad y rendimiento físico.

Comer chocolate para recuperarse después del ejercicio físico también es muy beneficioso. Los flavonoides ayudan a reducir la inflamación y los dolores leves. Su aporte de proteínas, carbohidratos, vitaminas y electrolitos hacen que el cacao puro en polvo sea uno de los mejores ingredientes para recuperar los músculos y tonificarlos.

El chocolate negro es un gran aporte de hierro

El chocolate negro tiene hierro y, de hecho, el cacao es uno de los alimentos que contiene unos niveles más altos de hierro de forma natural. Concretamente, el chocolate con más de un 90% de cacao aporta unos 11 miligramos de hierro por cada 100 gramos.

Por lo tanto se convierte en un aporte muy importante de hierro, uno de los minerales más importantes para nuestro organismo. Su función más relevante es la de transportar oxígeno por todo el cuerpo para formar hemoglobina y mejorar la calidad de la sangre, además de ayudar a prevenir la fatiga, el estrés y algunas enfermedades.

El chocolate negro ayuda a adelgazar

El chocolate negro, con un porcentaje de cacao mayor al 70%, ayuda a adelgazar. Ayuda al cuerpo a mejorar su sensibilidad a la insulina, la hormona responsable de sacar el azúcar del torrente sanguíneo y llevarlo a las células, donde se puede usar como energía. Disminuyendo los niveles de insulina en sangre también se logra reducir el almacenamiento de grasa.

También se ha demostrado que el chocolate negro promueve la sensación de saciedad y reduce los antojos, algo fundamental para perder peso, y afecta positivamente al estado de ánimo y a la salud mental. Este último punto también resulta muy interesante, ya que en muchos casos las personas suelen aumentar de peso porque comen más al sentirse tristes o deprimidas.

El chocolate negro es bueno para la regla

El chocolate negro ayuda a reducir los dolores y calambres menstruales. El período menstrual ocurre cuando el útero se desprende de su revestimiento. Para hacer esto, se liberan hormonas llamadas prostaglandinas, que hacen que el útero se contraiga. Estas contracciones son la causa de los dolorosos calambres menstruales.

Se sabe que el magnesio, un mineral que se encuentra en grandes proporciones en el chocolate negro, ayuda a relajar los músculos y, por lo tanto, puede aliviar las contracciones y el dolor uterino. También es posible que el magnesio pueda inhibir la producción de prostaglandinas, que estimulan las contracciones.

El chocolate actúa contra el acné

Contrariamente a lo que algunos piensan, el chocolate es beneficioso para combatir los granos, aunque es necesario que sea sin azúcar (ya que tiene menos calorías) y con el mayor porcentaje de cacao posible.

Esto se debe a que el cacao contiene nutrientes desintoxicantes y flavonoides, que hacen que comer chocolate negro no solo reduzca el estrés (un causante habitual de la aparición de granos), sino que además mejore la piel, protegiéndola del envejecimiento, aumentando su elasticidad y otorgándole un aspecto joven y libre de acné.

El chocolate da felicidad

Y finalmente, el chocolate es un alimento que nos hace felices. Y no lo decimos solo por su delicioso sabor. El cacao contiene sustancias como endorfinas, serotonina y dopamina que ayudan a mejorar el estado de ánimo y a proporcionar una mayor sensación de bienestar.

A partir de ahora, ya sabes que el chocolate negro tiene muchísimas propiedades beneficiosas para tu salud. Aun así, recuerda comerlo siempre con moderación (unos 30 o 40 g al día como mucho) y elige siempre chocolate negro de calidad y con un alto porcentaje de cacao.

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Adelgazar no basta contra el lipedema: la ciencia ya sabe qué alivia el dolor

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Alexo Carballeira

El cirujano plástico Alexo Carballeira presentó en el 48.º Congreso de la Sociedad Europea de Linfología, celebrado en el Hospital La Fe de Valencia, un protocolo en tres pasos para el tratamiento del lipedema en mujeres con obesidad o después de una cirugía bariátrica, pocas semanas después de que The Lancet publicara el primer gran ensayo aleatorizado sobre liposucción en lipedema.

El lipedema no tiene cura, pero sí tratamiento. Adelgazar, con dieta, fármacos o cirugía bariátrica, puede mejorar el dolor y el volumen, pero no hace desaparecer esta enfermedad crónica del tejido graso, que afecta casi exclusivamente a mujeres. Hoy, la cirugía es la medida más eficaz por sí sola, aunque no siempre elimina el dolor por completo. Así lo expuso el cirujano plástico Alexo Carballeira Braña, director médico de Lipedema Advanced Care, ante especialistas de toda Europa reunidos en Valencia.

¿Qué es el lipedema?

El lipedema, conocido también como síndrome de la grasa dolorosa, es una enfermedad crónica caracterizada por una acumulación anormal y desproporcionada de tejido adiposo que afecta principalmente a las extremidades inferiores —desde las caderas hasta los tobillos— y que también puede aparecer con frecuencia en los brazos.

Suele presentarse de manera simétrica y puede provocar dolor espontáneo o a la palpación, hipersensibilidad, sensación de pesadez, inflamación y limitaciones en la movilidad.

Una de las características clínicas del lipedema es que la pérdida de peso no siempre produce una reducción proporcional de las zonas afectadas ni hace desaparecer necesariamente sus síntomas. Por este motivo, puede coexistir con la obesidad, pero ambas condiciones son diferentes y requieren un diagnóstico y un abordaje específicos.

Actualmente, el lipedema no tiene cura, aunque existen tratamientos conservadores y quirúrgicos dirigidos a aliviar los síntomas, mejorar la calidad de vida y controlar su evolución.

La liposucción para el lipedema, respaldada por The Lancet

La presentación se produce pocas semanas después de que The Lancet publicara el ensayo alemán LIPLEG, realizado con 410 mujeres y considerado el mayor ensayo multicéntrico aleatorizado llevado a cabo hasta ahora para comparar directamente la liposucción con el tratamiento conservador del lipedema.

A los doce meses, aproximadamente el 68 % de las pacientes sometidas a liposucción alcanzó una reducción clínicamente relevante del dolor, frente a aproximadamente el 8 % de las pacientes que recibieron únicamente tratamiento conservador.

El estudio también mostró una mayor mejoría de la calidad de vida en el grupo sometido a cirugía.

La intervención quirúrgica, sin embargo, presentó una mayor frecuencia de efectos adversos, por lo que su indicación debe individualizarse y realizarse después de una adecuada valoración médica.

Lipedema y obesidad: el orden del tratamiento importa

Carballeira defiende un abordaje secuencial cuando el lipedema aparece asociado a obesidad.

Primero, tratar la obesidad mediante alimentación, ejercicio y, cuando esté indicado, tratamiento farmacológico o cirugía bariátrica. Después, abordar específicamente el tejido afectado por el lipedema. Y, finalmente, tratar el exceso de piel que pueda persistir después de una pérdida importante de peso.

«Tratar la obesidad no es tratar el lipedema. Si se invierte el orden, una intervención puede comprometer o dificultar la siguiente», explica Carballeira.

Este enfoque pretende no solo mejorar el resultado de cada procedimiento, sino planificar desde el principio todo el proceso reconstructivo y de contorno corporal de la paciente.

¿Qué es la cirugía bariátrica?

La cirugía bariátrica engloba diferentes procedimientos quirúrgicos destinados al tratamiento de la obesidad y cuyo objetivo es conseguir una pérdida de peso significativa y mantenida en pacientes seleccionados.

Estas intervenciones modifican distintos aspectos del aparato digestivo y del metabolismo con el objetivo de facilitar la pérdida de peso y mejorar las enfermedades asociadas a la obesidad.

Tras una cirugía bariátrica y una pérdida importante de peso pueden aparecer excesos de piel y flacidez en diferentes zonas del cuerpo que posteriormente pueden requerir cirugía plástica reparadora o de contorno corporal.

En las mujeres que además presentan lipedema es especialmente importante diferenciar la grasa relacionada con la obesidad del tejido afectado por la enfermedad. La pérdida de peso puede reducir de manera importante la grasa corporal y el volumen de las extremidades, pero no supone por sí sola un tratamiento específico del lipedema y algunos síntomas pueden persistir.

Carballeira considera por este motivo recomendable descartar la presencia de lipedema antes de realizar cirugía por exceso cutáneo en mujeres que han sufrido grandes pérdidas de peso.

El cirujano recuerda además que la cirugía no debe entenderse como un tratamiento aislado.

«La fisioterapia, la compresión, el ejercicio y, sobre todo, mantener una alimentación saludable siguen formando parte del abordaje global. La cirugía puede reducir de forma muy importante los síntomas, pero el tratamiento del lipedema debe entenderse de manera integral», señala.

Lipedema en los brazos, el gran olvidado

En su comunicación sobre el tratamiento del lipedema de los brazos, Carballeira recordó que esta localización continúa infradiagnosticada.

En una encuesta estadounidense realizada a 707 mujeres con lipedema, aproximadamente siete de cada diez comunicaron afectación de los brazos, lo que demuestra que no se trata de una localización excepcional.

Carballeira es autor de The Advanced Care Study (IJERPH, 2023), realizado sobre 969 pacientes españolas con lipedema. El estudio mostró que la cirugía era el tratamiento individual que obtenía una mayor mejoría percibida, mientras que la combinación de tratamiento quirúrgico y medidas conservadoras alcanzaba los mejores resultados globales en calidad de vida.

Sobre el Dr. Alexo Carballeira

Alexo Carballeira Braña es especialista en Cirugía Plástica, Estética y Reparadora, formado vía MIR en el Complejo Hospitalario Universitario de Santiago de Compostela y máster internacional en Microcirugía Reconstructiva.

Ha ampliado su formación en centros internacionales de referencia, entre ellos el Instituto Ivo Pitanguy, en Brasil; centros especializados en microcirugía reconstructiva en Taiwán; y el Hospital Universitario de Tokio, en Japón, donde realizó formación específica en supramicrocirugía linfática aplicada al tratamiento del linfedema.

Es fundador y director médico de Lipedema Advanced Care y AC Cirugía Plástica, en Valencia.

Es autor de The Advanced Care Study, estudio sobre la situación del lipedema en España publicado en 2023 e indexado en PubMed, y dirige el Fellowship Lipedema AC, un programa de formación especializada para cirujanos que incluye formación teórica y cirugía en directo.

Es miembro de la Sociedad Española de Cirugía Plástica, Reparadora y Estética (SECPRE), de la Asociación Española de Cirugía Estética Plástica (AECEP) y del Grupo Español de Linfología.

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