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Luis Antonio Tagle, Pietro Parolin y Matteo Zuppi, los tres favoritos para ser el nuevo Papa

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Luis Antonio Tagle

El cónclave que elegirá al sucesor del Papa Francisco ya ha comenzado, y todas las miradas se centran en tres figuras clave del Vaticano: Luis Antonio Tagle, Pietro Parolin y Matteo Zuppi. Cada uno de ellos representa un perfil diferente, pero todos comparten una sólida trayectoria dentro de la Iglesia católica. El mundo aguarda con expectación la elección del nuevo Papa.

Luis Antonio Tagle: el «Francisco asiático» que enamora por su cercanía

Luis Antonio Tagle

A sus 67 años, el cardenal Luis Antonio Tagle es considerado uno de los grandes favoritos. Apodado por la prensa como «el Francisco asiático», Tagle es descrito por el Corriere della Sera como un pastor «humilde, cercano al pueblo y profundamente comprometido con los marginados». Su perfil empático y evangelizador está en perfecta sintonía con el legado de Francisco.

Exarzobispo de Manila y expresidente de Caritas Internationalis, Tagle dejó este último cargo tras una reforma del propio Francisco, aunque mantuvo su confianza papal, según Avvenire. Muy querido en Filipinas y otras regiones del hemisferio sur, destaca por su capacidad para conectar con los jóvenes y las comunidades migrantes.

No obstante, La Repubblica señala que algunos cardenales ven su edad como un posible factor de rechazo, ya que un pontificado largo podría revivir debates abiertos tras el de Juan Pablo II.

Pietro Parolin: el diplomático silencioso que ya gobierna desde la sombra

Pietro Parolin

Otro de los grandes candidatos es Pietro Parolin, actual Secretario de Estado del Vaticano desde hace más de una década. Nacido en 1955 en el pequeño pueblo italiano de Schiavon, es considerado por muchos como el hombre más influyente del Vaticano tras el Papa.

Con un perfil discreto y una mente estratégica, Parolin ha liderado algunas de las negociaciones diplomáticas más complejas de los últimos años, como el acuerdo con China sobre el nombramiento de obispos y el restablecimiento de relaciones con Vietnam.

Según Il Messaggero, Parolin es “un hombre de nervios de acero”, y Avvenire lo considera “una figura de continuidad institucional con tacto diplomático”, algo que gusta a muchos cardenales que buscan estabilidad tras años de reformas.

Matteo Zuppi: el cardenal de la calle con vocación de paz

Matteo Zuppi

El tercero en discordia es Matteo Zuppi, nacido también en 1955, arzobispo de Bolonia y presidente de la Conferencia Episcopal Italiana. Conocido como “el cardenal de la calle”, Zuppi se ha hecho famoso por su implicación directa con los más vulnerables, su trabajo pastoral en barrios desfavorecidos y su constante presencia en cárceles y hospitales.

Su cercanía a la comunidad de Sant’Egidio lo llevó a participar en procesos de paz como el de Mozambique, y en 2023 fue enviado especial del Papa para mediar en el conflicto de Ucrania. Aunque su perfil progresista podría generar resistencias internas, Il Corriere della Sera lo define como “un hombre que combina la misericordia con el realismo político”.

Un cónclave decisivo para el futuro de la Iglesia

Con estos tres nombres sobre la mesa, el cónclave de 2025 se perfila como uno de los más trascendentales de las últimas décadas. Luis Antonio Tagle, Pietro Parolin y Matteo Zuppi representan visiones diferentes, pero cada uno encarna los valores y desafíos del catolicismo del siglo XXI.

 

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El vestido de Cristina Pedroche y el fin de un ciclo que ya no sorprende

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vestido Pedroche Campanadas 2025
El vestido de Cristina Pedroche para las Campanadas 2025

Cristina Pedroche ha vuelto a hacerlo. Y precisamente ahí está el problema. En sus duodécimas Campanadas, la presentadora ha presentado el que ella misma define como su vestido más simbólico, emotivo y definitivo: un diseño construido a partir de retales de sus once looks anteriores, convertido en una gran capa de upcycling con la que asegura cerrar una etapa.

Sin embargo, más allá del relato, el resultado vuelve a confirmar lo que ya es evidente desde hace varias ediciones: el modelo Pedroche está creativamente agotado. Cambia el envoltorio conceptual, se eleva el discurso y se multiplica la simbología, pero el impacto visual vuelve a ser el mismo de siempre: casi desnudez, cuerpo como eje central y mínima estructura textil.

El vestido que lo resume todo… porque no propone nada nuevo

Pedroche se “lo ha puesto todo encima”, literalmente. Fragmentos de vestidos pasados, piezas icónicas recicladas, plumas, cadenas, cristales, esculturas corporales y referencias constantes a su propio archivo estético. Un ejercicio autorreferencial que funciona como resumen de su trayectoria, pero que no aporta una lectura nueva de la moda ni del cuerpo.

El mensaje es claro: no hay ruptura, hay acumulación. No hay evolución, hay repetición sofisticada. El vestido no avanza, se mira a sí mismo.

Del impacto al automatismo

Durante años, el casi desnudo de Cristina Pedroche fue rompedor. Hoy se ha convertido en automatismo. La fórmula es reconocible hasta el extremo: piel protagonista y el vestido como ornamento y una narrativa emocional que intenta elevar lo que visualmente ya no sorprende.

El upcycling presentado como gran novedad no es más que un nuevo argumento para sostener un resultado idéntico: el cuerpo vuelve a ser el centro absoluto, y el diseño queda relegado a acompañarlo.

La causa social de Pedroche, su mejor elección

La causa social elegida por Cristina Pedroche es, probablemente, el mayor acierto de sus Campanadas. Vincular su vestuario a la labor de la Asociación Española Contra el Cáncer aporta profundidad y sentido a un formato que, a nivel estético, muestra claros signos de desgaste.

El respaldo a la AECC introduce un mensaje útil, necesario y transversal, que conecta con una realidad que afecta a miles de familias. Es ahí donde Pedroche acierta de pleno: cuando el foco se desplaza del cuerpo al acompañamiento, la investigación y el apoyo a los pacientes, la elección deja de ser un recurso narrativo y se convierte en un gesto con verdadero impacto.

Josie y la construcción de un universo cerrado

El estilista Josie vuelve a estar al frente de la dirección creativa, ensamblando una auténtica antología de símbolos reconocibles para el espectador. El resultado es coherente, milimétrico y técnicamente complejo, pero también encorsetado en su propio lenguaje.

El vestido habla de memoria, de ritual, de semiótica textil… pero sigue diciendo lo mismo que hace años. La piel continúa siendo el titular.

Cuando el vestido deja de ser moda y se convierte en gesto repetido

El gran problema del diseño de 2025 no es su osadía, sino su falta de sorpresa real. El espectador ya no se pregunta qué llevará Pedroche, sino cuánto mostrará. Y cuando la conversación se reduce a eso, el vestido deja de ser moda para convertirse en gesto reiterado.

Frente a propuestas donde la confección, la silueta o el diseño adquieren protagonismo, el modelo Pedroche insiste en una idea que ya ha dado todo lo que tenía que dar.

El cierre de ciclo que confirma el agotamiento

Pedroche habla de cerrar una etapa. Y quizá tenga razón. Porque este vestido no marca un nuevo comienzo, sino que certifica el final de una fórmula que ha sido explotada hasta el límite.

Doce años después, el casi desnudo ya no es transgresión, es marca registrada. Y cuando la marca se impone al diseño, lo único que queda es repetirse.

El vestido de estas Campanadas no abre camino: pone punto final a un modelo que ya no evoluciona.

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