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Consum cambia sus horarios y limita las compras

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València, 14 de marzo – Consum, la cadena valenciana de supermercados que vive en sus propias tiendas la avalancha y desasosiego de personas en la compra de ciertos productos, ha comunicado este sábado el cambio horario que implantará a partir del próximo lunes así como las restricciones de compra.

Todo ello será efectivo a partir del próximo lunes 16 de marzo cuando los establecimientos abrirán de 10 a 20 horas, reduciendo así el tiempo de apertura en base a las «circunstancias excepcionales» que está viviendo el país con la declaración del Estado de Alarma.

Asimismo, la cooperativa ha implantado cartelería informativa en sus centros para recordar que todos los días reponen productos por lo que piden que se «racionalice el miedo» al desabastecimiento y apuntan que para garantizar la compra habitual de todos, se limitará a seis unidades por producto y compra. Así pues, cada consumidor sólo podrá adquirir hasta seis unidades de un mismo producto en una misma compra.

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1 Comentario

1 Comentario

  1. inmaculada serer galan

    15 marzo, 2020 en 4:56 pm

    SR PRESIDENTE TODOS SOMOS IGUALES NI TORRA MANDA EN USTED NI UZKUDUM TAMPOCO PERDON POR NO SABER ESCRIBIR VASCO, ESPAÑA SOMOS TODOS, LO DE LAS PELUQUERIAS NO HACEN FALTA YO TENGO 64 Y TENGO 27 ENFERMEDADES RARAS EMPEZANDO POR FIBROMIALGIA ESTABAN APUNTO DE OPERARME DEL CEREBRO, TENGO CUATRO TUMORES BUENOS CREO, ESPINA BIFIDA, HIDROCEFALIA Y ARNOLD CHIARI LIQUEN PLANO QUE SE ME LLENA EL CUERPO DE LLAGAS CON DOLORES HORRIBLES PERO LUCHO, NO ME LLEGA PARA COMER, Y ME AGUANTO, YO VIVO SOLA SOLO PIDO AYUDA PARA LOS TRASLADOS PORQUE NO PUEDO ANDAR VOY CON CARRITO, ME HE INVENTADO YO SOLA PARA DUCHARME SOLA, Y LAVARME LA CABEZA TODOS LOS DIAS POR MI ENFERMEDAD, EL DIA 6 FUI A INSPECCION MEDICA, HACIA 15 AÑOS QUE NO HABIA IDO A PEDIR NADA AHORA NECESITO QUE ME DEN LA GRAN INVALIDEZ, Y PODER LLEGAR A COMER Y NO IR A FADO A LA FARMACIA PORQUE CUANDO COBRO ES LO PRIMERO QUE PAGO PORQUE TOMO MUCHO QUE NO ENTRA EN SS, CON ESTO LE QUIERO DECIR QUE SI UNA QUIERE PUEDE, SI LO HAGO YO QUE ME ESTOY LAVANDO LA CABEZA Y SI ME DOBLO LA ESPALDA TENGO BOMITOS, SI SE QUIERE SE PUEDE Y SI SE LUCHA TAMBIEN, PERO DEJO UNA HERENCIA A MIS HIJOS NUNCA HAY QUE DEJARSE VENCER NI PISOTEAR POR UN GALLO DE PELEA GRACIA

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El vestido de Cristina Pedroche y el fin de un ciclo que ya no sorprende

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vestido Pedroche Campanadas 2025
El vestido de Cristina Pedroche para las Campanadas 2025

Cristina Pedroche ha vuelto a hacerlo. Y precisamente ahí está el problema. En sus duodécimas Campanadas, la presentadora ha presentado el que ella misma define como su vestido más simbólico, emotivo y definitivo: un diseño construido a partir de retales de sus once looks anteriores, convertido en una gran capa de upcycling con la que asegura cerrar una etapa.

Sin embargo, más allá del relato, el resultado vuelve a confirmar lo que ya es evidente desde hace varias ediciones: el modelo Pedroche está creativamente agotado. Cambia el envoltorio conceptual, se eleva el discurso y se multiplica la simbología, pero el impacto visual vuelve a ser el mismo de siempre: casi desnudez, cuerpo como eje central y mínima estructura textil.

El vestido que lo resume todo… porque no propone nada nuevo

Pedroche se “lo ha puesto todo encima”, literalmente. Fragmentos de vestidos pasados, piezas icónicas recicladas, plumas, cadenas, cristales, esculturas corporales y referencias constantes a su propio archivo estético. Un ejercicio autorreferencial que funciona como resumen de su trayectoria, pero que no aporta una lectura nueva de la moda ni del cuerpo.

El mensaje es claro: no hay ruptura, hay acumulación. No hay evolución, hay repetición sofisticada. El vestido no avanza, se mira a sí mismo.

Del impacto al automatismo

Durante años, el casi desnudo de Cristina Pedroche fue rompedor. Hoy se ha convertido en automatismo. La fórmula es reconocible hasta el extremo: piel protagonista y el vestido como ornamento y una narrativa emocional que intenta elevar lo que visualmente ya no sorprende.

El upcycling presentado como gran novedad no es más que un nuevo argumento para sostener un resultado idéntico: el cuerpo vuelve a ser el centro absoluto, y el diseño queda relegado a acompañarlo.

La causa social de Pedroche, su mejor elección

La causa social elegida por Cristina Pedroche es, probablemente, el mayor acierto de sus Campanadas. Vincular su vestuario a la labor de la Asociación Española Contra el Cáncer aporta profundidad y sentido a un formato que, a nivel estético, muestra claros signos de desgaste.

El respaldo a la AECC introduce un mensaje útil, necesario y transversal, que conecta con una realidad que afecta a miles de familias. Es ahí donde Pedroche acierta de pleno: cuando el foco se desplaza del cuerpo al acompañamiento, la investigación y el apoyo a los pacientes, la elección deja de ser un recurso narrativo y se convierte en un gesto con verdadero impacto.

Josie y la construcción de un universo cerrado

El estilista Josie vuelve a estar al frente de la dirección creativa, ensamblando una auténtica antología de símbolos reconocibles para el espectador. El resultado es coherente, milimétrico y técnicamente complejo, pero también encorsetado en su propio lenguaje.

El vestido habla de memoria, de ritual, de semiótica textil… pero sigue diciendo lo mismo que hace años. La piel continúa siendo el titular.

Cuando el vestido deja de ser moda y se convierte en gesto repetido

El gran problema del diseño de 2025 no es su osadía, sino su falta de sorpresa real. El espectador ya no se pregunta qué llevará Pedroche, sino cuánto mostrará. Y cuando la conversación se reduce a eso, el vestido deja de ser moda para convertirse en gesto reiterado.

Frente a propuestas donde la confección, la silueta o el diseño adquieren protagonismo, el modelo Pedroche insiste en una idea que ya ha dado todo lo que tenía que dar.

El cierre de ciclo que confirma el agotamiento

Pedroche habla de cerrar una etapa. Y quizá tenga razón. Porque este vestido no marca un nuevo comienzo, sino que certifica el final de una fórmula que ha sido explotada hasta el límite.

Doce años después, el casi desnudo ya no es transgresión, es marca registrada. Y cuando la marca se impone al diseño, lo único que queda es repetirse.

El vestido de estas Campanadas no abre camino: pone punto final a un modelo que ya no evoluciona.

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