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¿Cuándo empieza el verano 2025?  

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Cuándo empieza el verano
Cuándo empieza el verano-PIXABAY

Con la llegada de junio, muchos se preguntan cuándo empieza el verano en 2025. Es la estación más esperada del año, ideal para desconectar, disfrutar de las vacaciones y pasar más tiempo al aire libre. Pero, ¿sabías que el verano astronómico comienza en un momento exacto? Te lo explicamos todo.

¿Qué día y a qué hora comienza el verano 2025?

El verano astronómico 2025 comenzará el sábado 21 de junio a las 4:42 horas (hora peninsular española), según datos del Observatorio Astronómico Nacional. En ese instante se produce el solsticio de verano, que marca el inicio oficial de la estación estival en el hemisferio norte.

Este verano tendrá una duración total de 93 días y 16 horas, y terminará el próximo lunes 22 de septiembre de 2025, cuando daremos la bienvenida al otoño.

¿Por qué varía la fecha del solsticio?

El comienzo del verano no tiene una fecha fija, ya que depende de factores astronómicos como los años bisiestos y la duración del año trópico (el tiempo que tarda la Tierra en dar una vuelta completa al Sol). Por eso, el solsticio puede caer entre el 20 y el 22 de junio, aunque en España suele ser el 20 o el 21. De hecho, en el siglo XXI, los inicios más tempranos y tardíos del verano fueron en 2096 y 2003, respectivamente.

¿Qué es el solsticio de verano?

El solsticio de verano es un fenómeno astronómico que ocurre cuando el Sol alcanza su punto más alto sobre el horizonte al mediodía. En ese momento, el eje de la Tierra está inclinado unos 23,4 grados hacia el Sol, lo que provoca que los rayos solares incidan de forma más directa en el hemisferio norte.

La palabra solsticio proviene del latín sol (Sol) y sistere (quedarse quieto), porque en los días previos y posteriores al solsticio, el Sol parece detenerse en su posición más elevada del cielo al mediodía.

El día más largo y la noche más corta del año

El 21 de junio es también el día con más horas de luz solar del año, aunque no necesariamente es el día en que el Sol sale más temprano ni se pone más tarde. Esto se debe a que la órbita de la Tierra no es circular, sino elíptica, y su eje de inclinación también influye.

¿Por qué el verano es la estación más larga del año?

El verano es la estación más larga debido a la Segunda Ley de Kepler, que explica que la Tierra se mueve más despacio cuando está más alejada del Sol (afelio). Esa menor velocidad orbital provoca que el verano dure más que el resto de estaciones: más de 93 días, frente a los 89 o 90 días del invierno, por ejemplo.

¿Y por qué hace más calor si estamos más lejos del Sol?

Una duda muy común es por qué hace más calor en verano si la Tierra está más alejada del Sol durante estos meses. La respuesta está en la inclinación del eje terrestre: en verano, el hemisferio norte se orienta hacia el Sol y los rayos solares inciden de forma más perpendicular, lo que provoca el aumento de las temperaturas. Es un efecto que tiene mucho más peso que la distancia al astro rey.

¿Cuándo empieza el verano meteorológico 2025?

Además del verano astronómico, existe el llamado verano meteorológico, que comienza cada año el 1 de junio y se prolonga hasta el 31 de agosto. Esta división se utiliza en climatología para facilitar el estudio de datos y tendencias.

Según las previsiones de la Agencia Estatal de Meteorología (Aemet), el verano meteorológico de 2025 será más cálido de lo habitual en toda España, especialmente en las zonas del Mediterráneo, Baleares y Canarias. También se esperan menos precipitaciones de lo normal.


Conclusión: el verano 2025 llega el 21 de junio con más calor de lo habitual

Este verano 2025 comienza oficialmente el 21 de junio a las 4:42h, momento en el que se producirá el solsticio de verano en el hemisferio norte. Con una duración de más de 93 días, será la estación más larga del año. Las altas temperaturas previstas y las largas horas de sol invitan a planear escapadas, disfrutar del mar y aprovechar al máximo esta época tan esperada.

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La historia de fe y humildad de Bernadette: la niña que vio a la Virgen 18 veces y convirtió Lourdes en santuario mundial

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Cada 11 de febrero, millones de fieles celebran el día de Nuestra Señora de Lourdes, una de las devociones marianas más extendidas del mundo. Detrás de este fenómeno religioso se encuentra la historia sencilla y conmovedora de Bernadette Soubirous, la adolescente francesa que aseguró haber visto a la Virgen María en 18 ocasiones en 1858.

Entre el 11 de febrero y el 16 de julio de 1858, en la pequeña localidad de Lourdes, al suroeste de Francia, comenzaron unas apariciones que transformarían para siempre la vida de una niña humilde… y el destino de una ciudad entera.


Bernadette Soubirous: pobreza, enfermedad y una fe inquebrantable

Bernadette tenía 14 años, era hija de un molinero arruinado, analfabeta y de salud frágil. Vivía con su familia en el “cachot”, un antiguo calabozo municipal convertido en vivienda precaria. Nada en su contexto hacía pensar que pudiera convertirse en protagonista de uno de los acontecimientos religiosos más influyentes del siglo XIX.

La primera aparición ocurrió en la gruta de Massabielle, a orillas del río Gave. Bernadette relató haber visto a “una Señora vestida de blanco”, con una banda azul y rosas amarillas en los pies. No hubo discursos grandilocuentes ni mensajes apocalípticos. Solo oración, silencio y una invitación a la penitencia.

Las apariciones se repitieron hasta sumar 18 encuentros.


El manantial de Lourdes: el agua que dio la vuelta al mundo

En una de las visiones, la joven afirmó que la Virgen le pidió cavar en la tierra. Ante la incredulidad de los presentes, Bernadette escarbó en el barro hasta que comenzó a brotar un hilo de agua. Con el paso de las horas, aquel pequeño manantial se volvió constante y claro.

Ese manantial de Lourdes se convirtió en el símbolo central del santuario. Con el tiempo, miles de peregrinos comenzaron a atribuir curaciones a su agua.

La Iglesia Católica estableció uno de los procesos médicos y científicos más rigurosos del mundo para reconocer milagros. Hasta hoy, solo un número reducido de curaciones ha sido oficialmente aprobado, pese a los millones de visitantes.


“Yo soy la Inmaculada Concepción”

La culminación de las apariciones llegó cuando la Señora reveló su nombre:
“Yo soy la Inmaculada Concepción”.

El dogma había sido proclamado apenas cuatro años antes por la Iglesia. Bernadette, que no comprendía el significado teológico de la frase, la repitió tal cual, lo que resultó decisivo para el reconocimiento oficial de las apariciones en 1862.


De una gruta marginal a un santuario universal

Tras el reconocimiento eclesial, Lourdes comenzó a transformarse arquitectónicamente:

  • Basílica de la Inmaculada Concepción (1876): de estilo neogótico, se eleva sobre la gruta.

  • Basílica del Rosario (1901): inspiración bizantina, con mosaicos monumentales.

  • Santuario de San Pío X (1958): templo subterráneo con capacidad para 25.000 personas, ejemplo de arquitectura moderna funcional.

  • Iglesia de Santa Bernadette (2018): líneas contemporáneas y sobrias, integrada en el paisaje.

Hoy, Lourdes recibe millones de peregrinos cada año, convirtiéndose en uno de los centros de peregrinación más importantes del mundo cristiano.


Una vida lejos del protagonismo

Bernadette nunca buscó fama ni beneficios. Ingresó en un convento en Nevers, donde vivió con discreción hasta su muerte en 1879, con solo 35 años.

Jamás regresó a Lourdes como figura pública. Su vida estuvo marcada por la humildad y el silencio, lejos del fenómeno multitudinario que surgió tras su testimonio.


Lourdes hoy: fe, arquitectura y esperanza

Lourdes no es solo un destino religioso. Es un espacio donde conviven:

  • Fe popular

  • Ciencia y evaluación médica rigurosa

  • Arquitectura histórica y moderna

  • Esperanza de enfermos y familias

Más de siglo y medio después, el agua sigue brotando en la gruta de Massabielle. Y millones de personas continúan llegando buscando consuelo, respuestas o simplemente silencio.

La historia de Bernadette demuestra cómo el testimonio de una adolescente pobre y enferma pudo transformar un rincón olvidado de Francia en un santuario universal de esperanza.


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