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¿Cuánto pan puedes comer al día para no engordar?

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¿Cuánto pan al día puedes comer para no engordar?
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Seguro que muchas veces hemos escuchado que el pan engorda. Pero ¿cuánto pan al día puedes comer para no engordar? Los falsos mitos alrededor de los alimentos, y especialmente del pan, son muy habituales. Muchas personas piensan que unas rebanadas de pan en las comidas o, incluso, un pequeño bocadillo les hacen ganar kilos, pero la verdad es que el pan no engorda.

El catedrático en nutrición Abel Mariné afirma que “todo alimento aporta energía: una lechuga, muy poca y la mantequilla, mucha. En ese sentido lo único que cuenta es la suma. Es decir, no hay alimentos buenos y malos, sino buenas y malas formas de combinarlos” Es necesario concienciarnos de que todos los alimentos nos aportan energía – y, por lo tanto, calorías -, pero esto no significa que nos debamos privar de ellos. Si aumentamos de peso es porque no llevamos una dieta equilibrada y no hacemos suficiente ejercicio físico. No podemos culpar a los alimentos de nuestros hábitos. Comer unas rebanadas de pan artesanal nunca puede ser la razón de que una persona se convierta en obesa.

Tenemos que aprender a combinar los alimentos de forma correcta, en lugar de suprimir algunos de los que supuestamente engordan. Creer que el pan engorda y por ende evitarlo, nunca será una ayuda a la hora de adelgazar y en cambio evitaremos ingerir nutrientes beneficiosos para el organismo. Desde horno Chapela dan todas las claves para salir de dudas.

¿Cuántas calorías tiene un pan?

Por 100 gramos de pan artesanal, estaremos ingiriendo alrededor de 265 calorías. ¡Ojo! que sólo el 3% de estas calorías son grasas y menos del 1% son grasas saturadas. En un dieta de 2000 kilocalorías, 100 gramos de pan no representa ni el 15% de esa dieta. No podemos afirmar que el pan engorda.  Es más, su consumo no aporta casi grasa ya que al ser un alimento de origen vegetal no tiene colesterol.

¿Cuántas calorías tiene un pan integral?

El pan integral aporta una cantidad de calorías similares al pan blanco. No es verdad que comer pan integral engorda menos. Sin embargo, sí es cierto que es mejor porque aporta más vitaminas, ácidos grasos esenciales y fibra ya que en su elaboración no se utilizan harinas refinadas. Si quieres saber más sobre los beneficios del pan integral, te dejamos el enlace a otro artículo que seguro te va a interesar

¿Cuánto pan al día puedes comer para no engordar?

Todo dependerá de tu dieta y actividad física. Sin embargo, la Organización Mundial de la Salud recomienda consumir unos 250 gramos de pan al día. Se pueden dividir en 4 raciones de 50 – 60  gramos.

Consejos para comer pan en el día a día:

  • Par artesanal. Sus propiedades y beneficios no tienen nada que ver con el pan industrial.
  • Si te gusta el sabor del pan integral, dale preferencia sobre el pan blanco.
  • Tomar una tostada en el desayuno. Acompañala con tomate, pavo o queso y aceite de oliva.
  • Incluye una ración de 50 gramos en la comida y en la cena. Recuerda no combinarlo con otros hidratos de carbono como la pasta o el arroz.
  • Si prefieres hacerte un bocadillo, elige un relleno bajo en grasas y no procesado como el queso fresco, atún, tofu, pavo, etc
  • Nos duele decirte esto porque a nosotros nos encanta pero vigila “mojar el pan en las comidas. No abuses. Sabemos que es un manjar pero así no controlamos la cantidad diaria recomendada.

¿El pan me puede ayudar a adelgazar?

Algunos estudios han demostrado que una dieta equilibrada y rica en este alimento ayuda a reducir el peso. Hay que respetar la cantidad recomendada diaria y por supuesto llevar un estilo de vida saludable y no sedentario. Hay mucha gente que cuando esta dieta lo primero que hace es eliminar el pan de su dieta. Lo cual no debe ser así porque como te comentábamos, el pan artesanal aporta una serie de nutrientes imprescindibles. Como por ejemplo los hidratos de carbono que se convierten en glucosa al ser digeridos y son el combustible principal de nuestro cuerpo.

¿Deberían algunas personas eliminar el pan de su dieta?

El pan artesanal es un alimento que siempre debe estar presente. Su consumo nos conviene a todos.  Si por ejemplo padeces de diabetes, te recomendamos el pan integral por su alto contenido en fibra.  La fibra ayuda a hacer más lenta la absorción de la glucosa y en el caso de que sufras de hipertensión puedes optar por el pan sin sal. En definitiva, siempre habrá un tipo de pan artesano idóneo para ti.

¿Qué engorda más? ¿La miga o la corteza?

Todos sabemos que la miga es la parte interna del pan. Mucha gente cree que engorda menos que la corteza. Probablemente por su textura ligera y liviana. Pero no tiene nada que ver. Ambas llevan la misma composición por lo que su aporte calórico es el mismo. Aunque si es cierto que a igualdad de peso, la miga contiene más agua que la corteza. El agua de la corteza en los panes artesanales se evapora durante la cocción. Al contener más agua tiene algunas calorías menos, pero sin especial importancia.

¿Engordan los nuevos panes de sabores?

Podemos comprobar que ahora está de moda incorporar nuevos ingredientes a los panes, como por ejemplo nueces, pipas, pasas, u otro tipo de semillas. Sólo decirte que al aportar más ingredientes, se aumentan las calorías.

Los beneficios del pan son indiscutibles

El pan artesanal debería ser un alimento imprescindible en nuestra dieta por la multitud de beneficios que nos aporta: fibra, vitaminas del grupo b, minerales,  hidratos de carbono y apenas aporta grasa. Tenemos un artículo donde explicamos todos las propiedades y beneficios del pan. Si quieres echarle un ojo:

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Adelgazar no basta contra el lipedema: la ciencia ya sabe qué alivia el dolor

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Alexo Carballeira

El cirujano plástico Alexo Carballeira presentó en el 48.º Congreso de la Sociedad Europea de Linfología, celebrado en el Hospital La Fe de Valencia, un protocolo en tres pasos para el tratamiento del lipedema en mujeres con obesidad o después de una cirugía bariátrica, pocas semanas después de que The Lancet publicara el primer gran ensayo aleatorizado sobre liposucción en lipedema.

El lipedema no tiene cura, pero sí tratamiento. Adelgazar, con dieta, fármacos o cirugía bariátrica, puede mejorar el dolor y el volumen, pero no hace desaparecer esta enfermedad crónica del tejido graso, que afecta casi exclusivamente a mujeres. Hoy, la cirugía es la medida más eficaz por sí sola, aunque no siempre elimina el dolor por completo. Así lo expuso el cirujano plástico Alexo Carballeira Braña, director médico de Lipedema Advanced Care, ante especialistas de toda Europa reunidos en Valencia.

¿Qué es el lipedema?

El lipedema, conocido también como síndrome de la grasa dolorosa, es una enfermedad crónica caracterizada por una acumulación anormal y desproporcionada de tejido adiposo que afecta principalmente a las extremidades inferiores —desde las caderas hasta los tobillos— y que también puede aparecer con frecuencia en los brazos.

Suele presentarse de manera simétrica y puede provocar dolor espontáneo o a la palpación, hipersensibilidad, sensación de pesadez, inflamación y limitaciones en la movilidad.

Una de las características clínicas del lipedema es que la pérdida de peso no siempre produce una reducción proporcional de las zonas afectadas ni hace desaparecer necesariamente sus síntomas. Por este motivo, puede coexistir con la obesidad, pero ambas condiciones son diferentes y requieren un diagnóstico y un abordaje específicos.

Actualmente, el lipedema no tiene cura, aunque existen tratamientos conservadores y quirúrgicos dirigidos a aliviar los síntomas, mejorar la calidad de vida y controlar su evolución.

La liposucción para el lipedema, respaldada por The Lancet

La presentación se produce pocas semanas después de que The Lancet publicara el ensayo alemán LIPLEG, realizado con 410 mujeres y considerado el mayor ensayo multicéntrico aleatorizado llevado a cabo hasta ahora para comparar directamente la liposucción con el tratamiento conservador del lipedema.

A los doce meses, aproximadamente el 68 % de las pacientes sometidas a liposucción alcanzó una reducción clínicamente relevante del dolor, frente a aproximadamente el 8 % de las pacientes que recibieron únicamente tratamiento conservador.

El estudio también mostró una mayor mejoría de la calidad de vida en el grupo sometido a cirugía.

La intervención quirúrgica, sin embargo, presentó una mayor frecuencia de efectos adversos, por lo que su indicación debe individualizarse y realizarse después de una adecuada valoración médica.

Lipedema y obesidad: el orden del tratamiento importa

Carballeira defiende un abordaje secuencial cuando el lipedema aparece asociado a obesidad.

Primero, tratar la obesidad mediante alimentación, ejercicio y, cuando esté indicado, tratamiento farmacológico o cirugía bariátrica. Después, abordar específicamente el tejido afectado por el lipedema. Y, finalmente, tratar el exceso de piel que pueda persistir después de una pérdida importante de peso.

«Tratar la obesidad no es tratar el lipedema. Si se invierte el orden, una intervención puede comprometer o dificultar la siguiente», explica Carballeira.

Este enfoque pretende no solo mejorar el resultado de cada procedimiento, sino planificar desde el principio todo el proceso reconstructivo y de contorno corporal de la paciente.

¿Qué es la cirugía bariátrica?

La cirugía bariátrica engloba diferentes procedimientos quirúrgicos destinados al tratamiento de la obesidad y cuyo objetivo es conseguir una pérdida de peso significativa y mantenida en pacientes seleccionados.

Estas intervenciones modifican distintos aspectos del aparato digestivo y del metabolismo con el objetivo de facilitar la pérdida de peso y mejorar las enfermedades asociadas a la obesidad.

Tras una cirugía bariátrica y una pérdida importante de peso pueden aparecer excesos de piel y flacidez en diferentes zonas del cuerpo que posteriormente pueden requerir cirugía plástica reparadora o de contorno corporal.

En las mujeres que además presentan lipedema es especialmente importante diferenciar la grasa relacionada con la obesidad del tejido afectado por la enfermedad. La pérdida de peso puede reducir de manera importante la grasa corporal y el volumen de las extremidades, pero no supone por sí sola un tratamiento específico del lipedema y algunos síntomas pueden persistir.

Carballeira considera por este motivo recomendable descartar la presencia de lipedema antes de realizar cirugía por exceso cutáneo en mujeres que han sufrido grandes pérdidas de peso.

El cirujano recuerda además que la cirugía no debe entenderse como un tratamiento aislado.

«La fisioterapia, la compresión, el ejercicio y, sobre todo, mantener una alimentación saludable siguen formando parte del abordaje global. La cirugía puede reducir de forma muy importante los síntomas, pero el tratamiento del lipedema debe entenderse de manera integral», señala.

Lipedema en los brazos, el gran olvidado

En su comunicación sobre el tratamiento del lipedema de los brazos, Carballeira recordó que esta localización continúa infradiagnosticada.

En una encuesta estadounidense realizada a 707 mujeres con lipedema, aproximadamente siete de cada diez comunicaron afectación de los brazos, lo que demuestra que no se trata de una localización excepcional.

Carballeira es autor de The Advanced Care Study (IJERPH, 2023), realizado sobre 969 pacientes españolas con lipedema. El estudio mostró que la cirugía era el tratamiento individual que obtenía una mayor mejoría percibida, mientras que la combinación de tratamiento quirúrgico y medidas conservadoras alcanzaba los mejores resultados globales en calidad de vida.

Sobre el Dr. Alexo Carballeira

Alexo Carballeira Braña es especialista en Cirugía Plástica, Estética y Reparadora, formado vía MIR en el Complejo Hospitalario Universitario de Santiago de Compostela y máster internacional en Microcirugía Reconstructiva.

Ha ampliado su formación en centros internacionales de referencia, entre ellos el Instituto Ivo Pitanguy, en Brasil; centros especializados en microcirugía reconstructiva en Taiwán; y el Hospital Universitario de Tokio, en Japón, donde realizó formación específica en supramicrocirugía linfática aplicada al tratamiento del linfedema.

Es fundador y director médico de Lipedema Advanced Care y AC Cirugía Plástica, en Valencia.

Es autor de The Advanced Care Study, estudio sobre la situación del lipedema en España publicado en 2023 e indexado en PubMed, y dirige el Fellowship Lipedema AC, un programa de formación especializada para cirujanos que incluye formación teórica y cirugía en directo.

Es miembro de la Sociedad Española de Cirugía Plástica, Reparadora y Estética (SECPRE), de la Asociación Española de Cirugía Estética Plástica (AECEP) y del Grupo Español de Linfología.

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