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Valencia

La fachada de la iglesia de los Santos Juanes convertida en un meadero

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La fachada de los Santos Juanes convertida en un meadero- Foto: @VLCshopping

La fachada de la iglesia de los Santos Juanes convertida en un meadero. La Asociación de Comerciantes del centro histórico de Valencia ha denunciado que durante este sábado varias personas han orinado en la fachada de la iglesia de los Santos Juanes y ha reclamado al Ayuntamiento una ordenanza «estricta» que sancione «como corresponde» para acabar «radicalmente» con este problema.

«Nuestra ciudad y nuestros monumentos no se merecen esto», ha lamentado el colectivo de comerciantes del centro histórico de la ciudad, en una publicación en su perfil de la red social ‘X’ (antigua Twitter).

En el mensaje, la asociación adjunta una secuencia de fotografías en las que se observa cómo al menos cuatro personas orinan en la fachada de los Santos Juanes, en el entorno de la Lonja de la Seda, edificio declarado Patrimonio de la Humanidad por la UNESCO. «Sin vergüenza ni respeto al patrimonio, sin educación», añade el colectivo.

La fachada de los Santos Juanes convertida en un meadero- Foto: @VLCshopping

Ante este tipo de situaciones, los comerciantes del centro han insistido en la necesidad de que la ciudad cuente con una ordenanza «estricta» que «sancione como corresponde» este tipo de comportamientos para acabar «radicalmente» con ellos.

Así, estos colectivos, todos de Ciutat Vella, reclaman a la alcaldesa, María José Catalá, que «disponga los medios necesarios para prevenir los recurrentes incumplimientos de las ordenanzas que al final acaban arruinando la fiesta a unos y la salud de todos».

«Pedimos amparo al Ayuntamiento para que controle el ruido por ser un perjuicio importante para la salud de los valencianos y las valencianas porque la contaminación acústica también mata», han expuesto las asociaciones en un comunicado.

Comunicado de la falla Linterna-Na Robella

La falla Linterna-Na Robella ha emitido un comunicado ante las imágenes que se han publicado de personas orinando en la fachada de los Santos Juanes. Este es el comunicado íntegro:

Ante las imágenes que han publicado algunos medios de comunicación y algún colectivo del centro histórico, queremos manifestar que no podemos frenar la falta de civismo de algunas personas que no respetan el patrimonio histórico de nuestra ciudad, pero nuestra comisión sí ha puesto todos los medios a su alcance para evitarlo desde el mismo momento que hemos sido conocedores de estos hechos. 

Queremos que la gente pueda disfrutar de las Fallas en las mejores condiciones posibles y así procederemos cada día y denunciaremos cualquier hecho delictivo que se produzca.

Somos una Falla que siempre ha respetado y cumplido al detalle, con el Bando de Fallas y estamos en contra de actuaciones que dañen la imagen de nuestra comisión y de cada uno de nuestros falleros.

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Consumo

Sanidad y Consumo intensifica los controles en las 165 churrerías de Fallas en València

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Churrerías de Fallas 
Churrerías de Fallas -Archivo/EFE/Ángel Medina G.

El Ayuntamiento de València ha reforzado los controles sanitarios diarios en las churrerías instaladas durante las Fallas, con el objetivo de garantizar la seguridad alimentaria y la protección de los consumidores. En total, 165 puestos de churros y buñuelos funcionan en la ciudad entre el 2 y el 19 de marzo, coincidiendo con la celebración de las Fallas de València.

El concejal de Sanidad y Consumo, José Gosálbez, participó junto a inspectores municipales en una demostración práctica de inspección higiénico-sanitaria en una churrería de la ciudad, donde se mostró el procedimiento que se aplica durante la campaña fallera.

Más de 700 inspecciones desde el inicio de las Fallas

Desde el comienzo del dispositivo, el servicio municipal ha realizado más de 700 inspecciones en los puestos de churros y buñuelos instalados en la ciudad.

De los 165 puestos autorizados,

  • 146 corresponden a puestos específicos de Fallas

  • 19 pertenecen a bares que también ofrecen estos productos tradicionales.

Durante estas inspecciones se han llevado a cabo alrededor de 600 análisis del aceite utilizado para la fritura, de los cuales 60 han requerido su sustitución. Además, los técnicos municipales han realizado 40 controles del suministro de agua para verificar su calidad.

Según explicó Gosálbez, los controles se realizan de forma aleatoria y por sorpresa, cualquier día de la semana y a cualquier hora, con el objetivo de comprobar que todos los puestos cumplen las condiciones higiénico-sanitarias exigidas.

Qué revisan los inspectores en las churrerías

Los seis inspectores municipales supervisan distintos aspectos relacionados con la seguridad alimentaria:

  • Manipulación adecuada de alimentos

  • Calidad del aceite mediante medidores de compuestos polares

  • Conexión a la red municipal de agua

  • Presencia de calentador y grifos de accionamiento no manual

  • Uso de toallas de un solo uso

  • Toma de muestras de agua para análisis químico

Según el concejal, “todos los puestos deben cumplir las mismas normas y garantizar las mismas condiciones higiénico-sanitarias. Quien no las cumpla tendrá que desmontar el puesto”.

Control de precios y derechos del consumidor

Además de los controles sanitarios, el área de Consumo también verifica el cumplimiento de la normativa de protección al cliente. Entre las comprobaciones se incluye:

  • Lista de precios visible para el público

  • Disponibilidad de hojas de reclamaciones

  • Entrega de ticket cuando lo solicite el cliente

El objetivo es garantizar transparencia en los precios y seguridad para los consumidores durante las fiestas.

Supervisión de los mercados falleros

A estas inspecciones se suma la supervisión de los 79 mercados falleros instalados en la ciudad desde el 12 de marzo. Cada uno de estos espacios puede albergar hasta diez puestos de alimentación, de los cuales cinco pueden preparar comida en el momento y otros cinco vender alimentos ya elaborados.

Todas estas actuaciones se desarrollan conforme al Bando Fallero, que establece las normas que deben cumplir los puestos de venta durante las fiestas.

“Las Fallas son una celebración abierta al mundo y queremos que también sean un ejemplo de seguridad alimentaria y respeto al consumidor”, concluyó Gosálbez.

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