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El 66% de los valencianos envía mensajes a personas que saben que están conduciendo

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VALÈNCIA, 14 Ago.- Un 66% de los valencianos admite enviar mensajes a personas que saben que están conduciendo y un 61% las llaman por teléfono, aunque el 90% se plantea que esa actitud puede provocar un accidente y más de la mitad (58%) entiende que usar el móvil al volante puede suponer un riesgo alto de accidente, según el sexto ‘Informe de distracciones’ desarrollado por BP, Castrol y RACE.

El objetivo del estudio es ofrecer nuevos datos respecto a la problemática de usar el teléfono móvil en el tráfico, por lo que ha preguntado a los ciudadanos valencianos sobre sus hábitos concretos de uso de los ‘smartphones’ en situaciones relacionadas con la circulación, tanto como conductores como siendo peatones, ya que uno de los datos que más se ha disparado en los últimos años es el de atropello de viandantes en las ciudades, detalla BP en un comunicado.

El informe se ha publicado dentro de la campaña ‘Stop Distracciones’, que desde hace seis años conciencia a los españoles acerca del peligro de las distracciones al volante. En esta ocasión, pretende concienciar sobre el mal uso de los teléfonos móviles por parte de conductores y peatones, con resultados «muy preocupantes» sobre los nuevos usos de la telefonía móvil y su relación con la seguridad vial.

Según el informe, ocho de cada diez valencianos confiesa haber visto a alguien hablando por el móvil mientras conduce (40% de forma habitual) y el 70% (el 34% muchas y bastantes veces) usando el móvil sin hablar (manipulándolo o mirándolo).

Dentro de las conductas que aceptan haber realizado, en primer lugar se situarían las llamadas con manos libres (39%), escuchar música a través del ‘smartphone’ (32%), la manipulación del móvil como GPS (25%), las llamadas sin manos libres (17%), la mensajería instantánea (16%), la lectura de correos electrónicos (15%) o hacerse fotos y vídeos (12%).

A esto se suma que el 61% de los valencianos reconoce llamar a personas sabiendo que ellas van conduciendo. Un 66% les hace llegar algún mensaje, un dato que es «todavía más preocupante», ya que el 90% de las personas se plantea que esa actitud puede provocar un accidente.

El mal uso del teléfono móvil es un peligro al volante, pero también lo es para los peatones en situaciones de tráfico. Un 77% de los valencianos lo utilizan. En algunos casos, los peatones van completamente aislados de su entorno, especialmente cuando usan auriculares, algo que realiza el 48% de los valencianos, por lo que está por debajo de la media del resto de comunidades.

En este contexto, un 89% de los valencianos reconoce el riesgo en sus conductas con el teléfono móvil y solo la mitad (50%) admite ser conscientes de que implica un riesgo «muy alto».

Fuente: EUROPA PRESS

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El vestido de Cristina Pedroche y el fin de un ciclo que ya no sorprende

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vestido Pedroche Campanadas 2025
El vestido de Cristina Pedroche para las Campanadas 2025

Cristina Pedroche ha vuelto a hacerlo. Y precisamente ahí está el problema. En sus duodécimas Campanadas, la presentadora ha presentado el que ella misma define como su vestido más simbólico, emotivo y definitivo: un diseño construido a partir de retales de sus once looks anteriores, convertido en una gran capa de upcycling con la que asegura cerrar una etapa.

Sin embargo, más allá del relato, el resultado vuelve a confirmar lo que ya es evidente desde hace varias ediciones: el modelo Pedroche está creativamente agotado. Cambia el envoltorio conceptual, se eleva el discurso y se multiplica la simbología, pero el impacto visual vuelve a ser el mismo de siempre: casi desnudez, cuerpo como eje central y mínima estructura textil.

El vestido que lo resume todo… porque no propone nada nuevo

Pedroche se “lo ha puesto todo encima”, literalmente. Fragmentos de vestidos pasados, piezas icónicas recicladas, plumas, cadenas, cristales, esculturas corporales y referencias constantes a su propio archivo estético. Un ejercicio autorreferencial que funciona como resumen de su trayectoria, pero que no aporta una lectura nueva de la moda ni del cuerpo.

El mensaje es claro: no hay ruptura, hay acumulación. No hay evolución, hay repetición sofisticada. El vestido no avanza, se mira a sí mismo.

Del impacto al automatismo

Durante años, el casi desnudo de Cristina Pedroche fue rompedor. Hoy se ha convertido en automatismo. La fórmula es reconocible hasta el extremo: piel protagonista y el vestido como ornamento y una narrativa emocional que intenta elevar lo que visualmente ya no sorprende.

El upcycling presentado como gran novedad no es más que un nuevo argumento para sostener un resultado idéntico: el cuerpo vuelve a ser el centro absoluto, y el diseño queda relegado a acompañarlo.

La causa social de Pedroche, su mejor elección

La causa social elegida por Cristina Pedroche es, probablemente, el mayor acierto de sus Campanadas. Vincular su vestuario a la labor de la Asociación Española Contra el Cáncer aporta profundidad y sentido a un formato que, a nivel estético, muestra claros signos de desgaste.

El respaldo a la AECC introduce un mensaje útil, necesario y transversal, que conecta con una realidad que afecta a miles de familias. Es ahí donde Pedroche acierta de pleno: cuando el foco se desplaza del cuerpo al acompañamiento, la investigación y el apoyo a los pacientes, la elección deja de ser un recurso narrativo y se convierte en un gesto con verdadero impacto.

Josie y la construcción de un universo cerrado

El estilista Josie vuelve a estar al frente de la dirección creativa, ensamblando una auténtica antología de símbolos reconocibles para el espectador. El resultado es coherente, milimétrico y técnicamente complejo, pero también encorsetado en su propio lenguaje.

El vestido habla de memoria, de ritual, de semiótica textil… pero sigue diciendo lo mismo que hace años. La piel continúa siendo el titular.

Cuando el vestido deja de ser moda y se convierte en gesto repetido

El gran problema del diseño de 2025 no es su osadía, sino su falta de sorpresa real. El espectador ya no se pregunta qué llevará Pedroche, sino cuánto mostrará. Y cuando la conversación se reduce a eso, el vestido deja de ser moda para convertirse en gesto reiterado.

Frente a propuestas donde la confección, la silueta o el diseño adquieren protagonismo, el modelo Pedroche insiste en una idea que ya ha dado todo lo que tenía que dar.

El cierre de ciclo que confirma el agotamiento

Pedroche habla de cerrar una etapa. Y quizá tenga razón. Porque este vestido no marca un nuevo comienzo, sino que certifica el final de una fórmula que ha sido explotada hasta el límite.

Doce años después, el casi desnudo ya no es transgresión, es marca registrada. Y cuando la marca se impone al diseño, lo único que queda es repetirse.

El vestido de estas Campanadas no abre camino: pone punto final a un modelo que ya no evoluciona.

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