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Fallas

GALERÍA| El carnaval veneciano de Convento Jerusalén es la mejor falla de 2021

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EFE/Ana Escobar

València, 2 sep (EFE).- La comisión fallera Convento Jerusalén-Matemático Marzal se ha coronado como la mejor Falla de la Sección Especial de las Fallas de 2021, con el monumento titulado «Desenmascarats», obra del artista Pere Baenas.

La composición fallera, que ha costado 210.000 euros, tiene 30 figuras y una altura de 14 metros, está ambientada en Venecia y recrea su carnaval, con góndola y animales mitológicos incluidos, para desenmascarar a todos aquellos personajes que ocultan sus verdaderas intenciones tras una engañosa máscara, y desde su plantà es una de las más visitadas y fotografiadas.

Según el veredicto hecho público este jueves por el presidente de la Junta Central Fallera y concejal de Cultura Festiva, Carlos Galiana, el segundo premio ha sido para la comisión Plaza El Pilar, con la falla «¡A cazar gamusinos!» y que, por delante de Exposición-Micer Mascó (con «Extravagancia II»), completan el podio en la Sección Especial, la de las fallas más espectaculares y costosas.

Esta falla toma el relevo a la ganadora de 2019, el monumento titulado «Juga, juga… i voràs», del artista Carlos Carsí para la comisión de L’Antiga de Campanar.

Fotos: Toni Cortés

En el apartado de Ingenio y Gracia, los tres primeros premios han sido para Almirante Cadarso-Conde Altea, Regne de València y El Pilar.

En el histórico de esta categoría, la más prestigiosa de las Fallas por su precio y su espectacularidad, el primer lugar con dieciséis premios acumulados lo tiene la Falla de El Pilar. La falla Plaza del Mercado Central es también una de las más premiadas (12), seguida por Convento Jerusalén, la exigua Nou Campanar o Na Jordana.

Este año, las nueve fallas de la sección Especial plantadas en diferido tras año y medio almacenadas por la suspensión a causa de la pandemia presentaban presupuestos desde los 210.000 euros de la comisión Convento Jerusalén-Matemático Marzà y los algo más de 126.000 euros de Reino de Valencia-Duque de Calabria.

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Fallas

Fallece Carmen Bueso, alma de «Flor» y referente histórico de la indumentaria valenciana

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Fallece Carmen Bueso
Carmen Bueso

La indumentarista que marcó una época deja un legado imborrable en el arte de vestir a las falleras mayores y cortes de honor de València

VALÈNCIA, 29 MARZO 2025 – La indumentaria tradicional valenciana está de luto. Carmen Bueso, conocida por todos como Carmen “Flor”, ha fallecido dejando un vacío imposible de llenar en el corazón de las Fallas. Su nombre ha estado unido durante décadas a la elegancia, la excelencia artesanal y el profundo respeto por la tradición. Con su partida, València pierde a una de las figuras más queridas y relevantes del mundo fallero.

Aunque recientemente se había jubilado tras cerrar su tienda de la calle Conde Altea, su legado sigue vivo en cientos de trajes que continúan desfilando por la ciudad cada mes de marzo. Su marca, “Flor. Carmen Bueso”, fue sinónimo de calidad, estilo y cariño por los detalles.

De una paquetería de barrio a vestir a las falleras mayores de València

El germen de su trayectoria profesional nació en la Paquetería Flor, un pequeño comercio junto al Mercado de Colón gestionado por la familia de su esposo, Manuel Flor. En su acogedora esquina de Conde Salvatierra, Carmen comenzó haciendo composturas y arreglos, hasta que un día decidió ir más allá: empezó a confeccionar trajes a medida con un pequeño equipo en Benimàmet, mucho antes de que el concepto de “tienda de indumentaria fallera” estuviese consolidado.

Su trabajo pronto se hizo conocido entre clientas exigentes del Pla del Remei y la Gran Vía, y su habilidad con el hilo y la aguja la catapultó a lo más alto del sector.

El espolín «Soto» y un momento para la historia

Uno de los momentos más emblemáticos de su carrera llegó en 1999, cuando su sobrina, Lola Flor Bustos, fue proclamada fallera mayor de València del año 2000. Fue Carmen quien la vistió de arriba a abajo, confeccionando con su equipo en Benimàmet el histórico espolín “Soto” de color paja, tejido por Garín. Fue, además, el último traje de exaltación no entregado por el Ayuntamiento, en una época en la que las falleras mayores aún vestían trajes confeccionados por familiares o indumentaristas de confianza.

Ese momento marcó el paso de Carmen Bueso de modista a icono.

Lola Flor

El salto a su tienda en Conde Altea y una clientela de élite fallera

Con el nuevo milenio, Carmen decidió dar un paso más y abrir su propia tienda bajo su nombre: “Flor. Carmen Bueso”. Durante más de dos décadas, este espacio fue referente indiscutible en el sector de la indumentaria valenciana, por donde pasaron falleras mayores como Sara Martín, Lucía Gil, Gloria Martínez, Marta Reglero, Nela Ayora o Inmaculada Asensi, así como decenas de componentes de las cortes de honor.

Incluso fue pionera en diseñar los primeros justillos para la “dansà” en el año 2008, cuando esa prenda no era aún habitual.

La tradición familiar también continuó con las nuevas generaciones: su sobrina nieta, Lola López Flor, hija de la fallera mayor del año 2000, fue componentede la corte de honor infantil de 2024. Un legado que se ha transmitido con orgullo y pasión.

Una jubilación que no pudo disfrutar

En 2024, Carmen bajó la persiana de su tienda con la satisfacción del deber cumplido. Se retiraba para disfrutar de una merecida jubilación, traspasando el negocio y cerrando un capítulo brillante de su vida. Lamentablemente, su fallecimiento prematuro ha impedido que disfrute plenamente de esa nueva etapa.

GALERÍA| La espectacular indumentaria de los hijos de Lola Flor

Reconocimiento en vida: premio Joia del Gremio de Sastres y Modistas

En junio de 2023, Carmen Bueso recibió uno de los galardones más emotivos: el premio Joia del Gremio de Sastres y Modistas de la Comunitat Valenciana, en reconocimiento a una vida entera dedicada al arte textil.

“Nunca hubiera imaginado un final así a mi trayectoria profesional, rodeada de tanta gente que quiero, de personas maravillosas que me he encontrado a lo largo de este camino”, escribió entonces, visiblemente emocionada por el homenaje.

Un legado que se viste, no se olvida

A diferencia de otras disciplinas efímeras de la fiesta, como la pirotecnia o la creación de monumentos falleros, el arte de la indumentaria permanece. Los trajes de valenciana confeccionados por Carmen seguirán vivos en cada desfile, cada exaltación y cada “mascletà”, recordándonos que fue ella quien los hizo posibles.

Cada vez que uno de sus espolines salga del armario, alguien recordará: «Esto es un Flor».

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