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Valencia

El Consell preguntará al TSJ para mantener un toque de queda con menos horas

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EFE

Alicante/València, 4 may (EFE).- La Generalitat pedirá permiso al Tribunal Superior de Justicia de la Comunitat Valenciana (TSJCV) para mantener más allá del fin del estado de alarma, el 9 de mayo, el toque de queda, una restricción que en todo caso previsiblemente se reducirá en número de horas (actualmente de 22 a 6).

Así lo ha afirmado en Alicante el president valenciano, el socialista Ximo Puig, quien ha manifestado que hasta el momento el TSJCV ha aceptado todas las peticiones planteadas por el Consell sobre la pandemia, en una actitud del alto tribunal que él ve «muy prudente» y de «sensibilidad» hacia las necesidades de la Comunitat.

El president ha explicado que el toque de queda ha sido hasta ahora un instrumento que ha favorecido la contención de la expansión del virus de la covid-19, y ha continuado que la Generalitat cree que se puede mantener sin estado de alarma «dentro del marco legal de la Ley de Sanidad».

El jefe del Consell ha incidido en la idea de que la pandemia no ha pasado y en que «no es posible pensar que a partir del día 9 ya estamos en la plena normalidad» sino que, por el contrario, hay que seguir con una «desescalada prudente y progresiva» para «llegar al verano con la máxima normalidad que se pueda».

Sin querer adelantar las determinaciones sobre las limitaciones desde el 9 de mayo que alcance la comisión interdepartamental de finales de esta semana, Puig ha repetido la necesidad de continuar con las limitaciones.

«La Comunitat Valenciana lleva siete semanas en mejor situación que cualquier otra comunidad autónoma española y es de las regiones con menor incidencia de Europa» gracias, ha recalcado, a «un esfuerzo enorme» de los ciudadanos.

Por ello, ha proseguido, «ahora hay que continuar sin levantar algunas restricciones que aún son necesarias para, junto a la vacunación, consolidar esta situación de bajo riesgo».

Puig ha recordado que aún hay 259 personas ingresadas con covid-19 en los hospitales valencianos y que «cada día hay nuevos contagios», lo que lleva a concluir «que la pandemia no ha pasado y que no podemos liberarnos de todas las restricciones».

Además, se ha felicitado de que al final de mayo todos los mayores de 60 años de las tres provincias estarán vacunados y que un mes después también lo estarán todos los que superen los 50 años.

 

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Valencia

Las Fallas, el corazón social que proyecta València al mundo

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Fallas marca Valencia
Foto: TONI CORTÉS

Las Fallas no solo son una fiesta declarada Patrimonio Inmaterial de la Humanidad, sino también un potente motor de identidad, cohesión social y dinamismo económico. Así lo sostienen dos expertos de la Universidad Europea de Valencia, que destacan el papel de la celebración en la consolidación de la marca València y en la activación de comportamientos cooperativos dentro de la comunidad.

La fiesta fallera, subrayan, representa uno de los fenómenos culturales y sociales más relevantes del territorio valenciano, tanto por su impacto identitario como por su influencia en las decisiones económicas colectivas.

Las Fallas como símbolo diferencial de la marca València

Daniel Delmás, docente del Grado en Turismo, analiza cómo ha evolucionado la proyección exterior de València en las últimas décadas. Recuerda la polémica escena de la película Misión Imposible 2 (2000), donde se mezclaban Fallas y Semana Santa en Sevilla, como ejemplo de la confusión cultural que existía entonces.

“Si aquella escena se rodara hoy, el resultado sería muy distinto”, apunta. Según el experto, el cambio responde a un trabajo sostenido en la construcción de la marca ciudad, en el que entidades como Visit València han situado la cultura propia como eje central de identidad.

En este contexto, elementos como las Fallas o la paella funcionan como “símbolos intangibles” que permiten que València deje de percibirse como una ciudad mediterránea más y se consolide como un destino reconocible y diferenciado.

El peso social también es clave: más de 200.000 personas integradas en cerca de 800 comisiones falleras en toda la Comunitat Valenciana convierten a la fiesta en el principal tejido asociativo del territorio.

Identidad fallera y cooperación social

Desde la óptica de la economía del comportamiento, Enrique Fatás, catedrático y director del Economic Behavioural Institute, explica que las Fallas activan mecanismos de identidad social y normas compartidas que favorecen la cooperación.

“La identidad fallera y valenciana no se traduce en exclusión, sino que convive con identidades más amplias, como la mediterránea o la europea”, señala.

A diferencia de otros contextos donde la diversidad puede dificultar la colaboración entre grupos, en València ocurre lo contrario. Según Fatás, la diversidad genera expectativas más optimistas y comportamientos más generosos, reforzando la cohesión social.

Impacto económico: consumo como inversión comunitaria

Los expertos destacan que durante las Fallas las decisiones económicas no se perciben únicamente como gasto, sino como inversión en la comunidad. La presión de las normas sociales y la gratificación inmediata asociada a la fiesta impulsan el consumo como forma de reforzar la pertenencia al grupo.

En este sentido, participar en actos como la mascletà, colaborar con la comisión o asistir a eventos falleros deja de ser una decisión estrictamente individual para convertirse en una norma social compartida.

Las conclusiones apuntan a que las Fallas sostienen una parte esencial de la marca València y funcionan como un sistema donde identidad, normas sociales y decisiones económicas se alinean para fortalecer la convivencia y el dinamismo económico.

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