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El CSIC alerta de una amenaza real de tsunamis en España

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amenaza real de tsunamis en España

Gran parte de la costa de Andalucía y del norte de Marruecos se verían afectados. De producirse un tsunami, las olas llegarían a la costa entre 21 y 35 minutos

Después de un episodio de terremotos como los vividos esta semana en Granada y que sintieron con claridad en Málaga, suele surgir la misma duda: ¿Podría ocurrir un maremoto en la costa malagueña? Aunque la probabilidad de que ocurra es pequeña, ya que se trata de fenómenos raros, la realidad es que el peligro existe. De hecho, existe un Plan Estatal de Protección Civil ante el Riesgo de Maremotos en el que Málaga y Melilla están marcadas en rojo por su elevado riesgo.

Ahora, un estudio liderado por investigadores del Consejo Superior de Investigaciones Científicas (CSIC) ha descubierto que las fallas de salto en dirección, como la de Averroes (en el Mar de Alborán, muy cercana a la costa de Málaga) tienen más potencial para generar tsunamis costeros de lo que se creía hasta ahora.

 

El trabajo, publicado en la revista ‘Scientific Reports’, analiza esta falla activa y desvela las zonas costeras próximas que podrían verse afectadas por la llegada de olas de tsunami (las costas de Málaga, Granada y Almería), así como la magnitud que podría alcanzar la inundación.

 

El experto del Instituto de Ciencias del Mar (ICM-CSIC) Ferran Estrada, ha indicado que «la falla de Averroes presenta, en su extremo noroeste, un salto vertical de hasta 5,4 metros», lo que «habría generado un terremoto de magnitud 7». Esto se conoce tras analizar, en este estudio, la actividad de la falla de los últimos 124.000 años. Según registros históricos, el último terremoto generado por esta fractura pudo haber sido en el año 365.

Gracias a un modelo matemático de la deformación del suelo marino, el equipo de investigadores ha calculado el comportamiento de las masas de agua del Mar de Alborán en caso de un nuevo episodio sísmico en la falla.

Cuestión de minutos

Según esta simulación de escenarios posibles, las olas de tsunami se propagarían en dos ramales principales y alcanzarían e inundarían sectores densamente poblados de la costa sur de España y del norte de Marruecos. Estas olas podrían alcanzar los seis metros de altura y tardarían en llegar a la costa entre 21 y 35 minutos.

«Son episodios demasiado rápidos para que los sistemas de alerta temprana actuales funcionen con éxito», ha advertido el científico. A su juicio, estos hallazgos muestran el potencial para generar tsunamis de las fallas de salto en dirección que «debe tenerse en cuenta» para la reevaluación de los sistemas de alerta temprana de tsunamis«.

Y es que, tal y como señala el CSIC, hasta ahora se creía que los tsunamis se originan por la actividad sísmica de las fallas normales e inversas; mientras que las de salto en dirección, que separan bloques que se desplazan lateralmente, se descartaban como agentes desencadenantes.

Estrada advierte, al respecto, que «las olas gigantes pueden representar una amenaza para las poblaciones costeras, dañar infraestructuras marinas y terrestres, y provocar una crisis económica y medioambiental». Es por eso que, a juicio del científico, estos resultados serán «vitales para mejorar las medidas de planificación encaminadas a la mitigación del impacto de un posible tsunami».

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El vestido de Cristina Pedroche y el fin de un ciclo que ya no sorprende

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vestido Pedroche Campanadas 2025
El vestido de Cristina Pedroche para las Campanadas 2025

Cristina Pedroche ha vuelto a hacerlo. Y precisamente ahí está el problema. En sus duodécimas Campanadas, la presentadora ha presentado el que ella misma define como su vestido más simbólico, emotivo y definitivo: un diseño construido a partir de retales de sus once looks anteriores, convertido en una gran capa de upcycling con la que asegura cerrar una etapa.

Sin embargo, más allá del relato, el resultado vuelve a confirmar lo que ya es evidente desde hace varias ediciones: el modelo Pedroche está creativamente agotado. Cambia el envoltorio conceptual, se eleva el discurso y se multiplica la simbología, pero el impacto visual vuelve a ser el mismo de siempre: casi desnudez, cuerpo como eje central y mínima estructura textil.

El vestido que lo resume todo… porque no propone nada nuevo

Pedroche se “lo ha puesto todo encima”, literalmente. Fragmentos de vestidos pasados, piezas icónicas recicladas, plumas, cadenas, cristales, esculturas corporales y referencias constantes a su propio archivo estético. Un ejercicio autorreferencial que funciona como resumen de su trayectoria, pero que no aporta una lectura nueva de la moda ni del cuerpo.

El mensaje es claro: no hay ruptura, hay acumulación. No hay evolución, hay repetición sofisticada. El vestido no avanza, se mira a sí mismo.

Del impacto al automatismo

Durante años, el casi desnudo de Cristina Pedroche fue rompedor. Hoy se ha convertido en automatismo. La fórmula es reconocible hasta el extremo: piel protagonista y el vestido como ornamento y una narrativa emocional que intenta elevar lo que visualmente ya no sorprende.

El upcycling presentado como gran novedad no es más que un nuevo argumento para sostener un resultado idéntico: el cuerpo vuelve a ser el centro absoluto, y el diseño queda relegado a acompañarlo.

La causa social de Pedroche, su mejor elección

La causa social elegida por Cristina Pedroche es, probablemente, el mayor acierto de sus Campanadas. Vincular su vestuario a la labor de la Asociación Española Contra el Cáncer aporta profundidad y sentido a un formato que, a nivel estético, muestra claros signos de desgaste.

El respaldo a la AECC introduce un mensaje útil, necesario y transversal, que conecta con una realidad que afecta a miles de familias. Es ahí donde Pedroche acierta de pleno: cuando el foco se desplaza del cuerpo al acompañamiento, la investigación y el apoyo a los pacientes, la elección deja de ser un recurso narrativo y se convierte en un gesto con verdadero impacto.

Josie y la construcción de un universo cerrado

El estilista Josie vuelve a estar al frente de la dirección creativa, ensamblando una auténtica antología de símbolos reconocibles para el espectador. El resultado es coherente, milimétrico y técnicamente complejo, pero también encorsetado en su propio lenguaje.

El vestido habla de memoria, de ritual, de semiótica textil… pero sigue diciendo lo mismo que hace años. La piel continúa siendo el titular.

Cuando el vestido deja de ser moda y se convierte en gesto repetido

El gran problema del diseño de 2025 no es su osadía, sino su falta de sorpresa real. El espectador ya no se pregunta qué llevará Pedroche, sino cuánto mostrará. Y cuando la conversación se reduce a eso, el vestido deja de ser moda para convertirse en gesto reiterado.

Frente a propuestas donde la confección, la silueta o el diseño adquieren protagonismo, el modelo Pedroche insiste en una idea que ya ha dado todo lo que tenía que dar.

El cierre de ciclo que confirma el agotamiento

Pedroche habla de cerrar una etapa. Y quizá tenga razón. Porque este vestido no marca un nuevo comienzo, sino que certifica el final de una fórmula que ha sido explotada hasta el límite.

Doce años después, el casi desnudo ya no es transgresión, es marca registrada. Y cuando la marca se impone al diseño, lo único que queda es repetirse.

El vestido de estas Campanadas no abre camino: pone punto final a un modelo que ya no evoluciona.

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