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Valencia

El drama de la hostelería: Piden ayudas «ya» porque el 88,9% de los locales «no llegará a marzo»

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EFE/Manuel Bruque

València, 13 ene (EFE).- La nueva Coordinadora Empresarial del Ocio y la Hostelería de la Comunidad Valenciana se ha concentrado este miércoles ante el Palau de la Generalitat para reclamar ayudas directas «urgentes» porque, según han asegurado, el 88,9 % de los establecimientos «no llegará al 31 de marzo» debido a las pérdidas económicas.

En la concentración, el presidente de esta nueva plataforma, Lalo Díez, ha asegurado que la facturación de la hostelería y el ocio tras la entrada en vigor del cierre de sus establecimientos a las 17 horas se ha desplomado un 80,3 % en comparación a los números de las mismas fechas del año pasado, según una encuesta realizada por la organización a más de 400 establecimientos.

Díez también ha anunciado que la próxima semana se reunirán con el secretario autonómico de Turismo, Francesc Colomer, al que ya han reclamado las bases de las nuevas ayudas anunciadas este martes por el president de la Generalitat, Ximo Puig.

Ha destacado que, pese a valorar el plan de ayudas covid por el que se dedicarán 120 millones de euros a empresas y autónomos, esta cifra «no es suficiente», ya que «falta por ver a qué sectores se destinan esas ayudas», y ha pedido que esta actuación «sea compatible» con los diferentes auxilios que se puedan implementar desde los ayuntamientos y diputaciones provinciales.

Desde la nueva organización empresarial se pretende «priorizar la negociación política» para reclamar un plan de ayudas económicas directas que «garantice la supervivencia de miles de bares, restaurantes, cafeterías, locales de ocio y, con ello, miles de puestos de trabajo».

«La hostelería y el ocio se mueren», ha asegurado Díez, quien afirma que los locales «ya no tienen capacidad de endeudarse más».

Por ello, ha urgido a que estas ayudas estén «cobradas» en febrero «porque, de lo contrario, no vamos a llegar», y ha recriminado el hecho de que los locales sigan pagando impuestos aunque no estén abiertos.

Así, ha reclamado «coherencia» por parte de las instituciones y ha lamentado que una persona con un establecimiento como un bar «debe cerrar a las 17 horas, pero puede ir a un casino y un bingo y, allí sí, cenar o tomar algo. No podemos entender ciertas medidas», ha criticado.

El presidente de la asociación ha manifestado que los establecimientos de hostelería y de ocio «dependen mucho del fin de semana» y ha lamentado que ahora mismo «son un solar» porque los comensales «no van a comer, sino a vivir una experiencia, pero tienen que salir antes de las 17 de la tarde».

Asimismo, ha recriminado el hecho de que sólo el 14,9 por ciento de los locales de ocio de la Comunitat están abiertos, puesto que «abrir para sólo cuatro horas es inviable». «No podemos más», ha concluido Díez.

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Consumo

Sanidad y Consumo intensifica los controles en las 165 churrerías de Fallas en València

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Churrerías de Fallas 
Churrerías de Fallas -Archivo/EFE/Ángel Medina G.

El Ayuntamiento de València ha reforzado los controles sanitarios diarios en las churrerías instaladas durante las Fallas, con el objetivo de garantizar la seguridad alimentaria y la protección de los consumidores. En total, 165 puestos de churros y buñuelos funcionan en la ciudad entre el 2 y el 19 de marzo, coincidiendo con la celebración de las Fallas de València.

El concejal de Sanidad y Consumo, José Gosálbez, participó junto a inspectores municipales en una demostración práctica de inspección higiénico-sanitaria en una churrería de la ciudad, donde se mostró el procedimiento que se aplica durante la campaña fallera.

Más de 700 inspecciones desde el inicio de las Fallas

Desde el comienzo del dispositivo, el servicio municipal ha realizado más de 700 inspecciones en los puestos de churros y buñuelos instalados en la ciudad.

De los 165 puestos autorizados,

  • 146 corresponden a puestos específicos de Fallas

  • 19 pertenecen a bares que también ofrecen estos productos tradicionales.

Durante estas inspecciones se han llevado a cabo alrededor de 600 análisis del aceite utilizado para la fritura, de los cuales 60 han requerido su sustitución. Además, los técnicos municipales han realizado 40 controles del suministro de agua para verificar su calidad.

Según explicó Gosálbez, los controles se realizan de forma aleatoria y por sorpresa, cualquier día de la semana y a cualquier hora, con el objetivo de comprobar que todos los puestos cumplen las condiciones higiénico-sanitarias exigidas.

Qué revisan los inspectores en las churrerías

Los seis inspectores municipales supervisan distintos aspectos relacionados con la seguridad alimentaria:

  • Manipulación adecuada de alimentos

  • Calidad del aceite mediante medidores de compuestos polares

  • Conexión a la red municipal de agua

  • Presencia de calentador y grifos de accionamiento no manual

  • Uso de toallas de un solo uso

  • Toma de muestras de agua para análisis químico

Según el concejal, “todos los puestos deben cumplir las mismas normas y garantizar las mismas condiciones higiénico-sanitarias. Quien no las cumpla tendrá que desmontar el puesto”.

Control de precios y derechos del consumidor

Además de los controles sanitarios, el área de Consumo también verifica el cumplimiento de la normativa de protección al cliente. Entre las comprobaciones se incluye:

  • Lista de precios visible para el público

  • Disponibilidad de hojas de reclamaciones

  • Entrega de ticket cuando lo solicite el cliente

El objetivo es garantizar transparencia en los precios y seguridad para los consumidores durante las fiestas.

Supervisión de los mercados falleros

A estas inspecciones se suma la supervisión de los 79 mercados falleros instalados en la ciudad desde el 12 de marzo. Cada uno de estos espacios puede albergar hasta diez puestos de alimentación, de los cuales cinco pueden preparar comida en el momento y otros cinco vender alimentos ya elaborados.

Todas estas actuaciones se desarrollan conforme al Bando Fallero, que establece las normas que deben cumplir los puestos de venta durante las fiestas.

“Las Fallas son una celebración abierta al mundo y queremos que también sean un ejemplo de seguridad alimentaria y respeto al consumidor”, concluyó Gosálbez.

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