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El Gobierno no descarta adelantar el toque de queda pero sin un confinamiento total

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Madrid, 16 ene (EFE).- El Gobierno ha abierto la puerta a la posibilidad de adelantar el toque de queda fijado actualmente en el decreto del estado de alarma con restricciones de movilidad nocturna entre las 22.00 y las 7.00 horas, aunque descarta el confinamiento domiciliario para doblegar la tercera ola de covid-19.

Lo ha dicho el ministro de Sanidad, Salvador Illa, en una rueda de prensa ofrecida este sábado desde Barcelona en la que ha analizado la evolución de la pandemia, que ayer viernes rebasó las 40.000 infecciones en solo un día, una cifra, de nuevo, sin precedentes.

Unos datos «muy preocupantes», según el ministro, que se ha mostrado partidario de adoptar «cualquier medida que sea eficaz» para doblegar la tercera ola de la pandemia, si bien ha abogado por esperar y comprobar si las nuevas restricciones adoptadas en la mayoría de autonomías permiten mitigar los contagios.

Ha sido Castilla y León la primera comunidad que ha aprobado un acuerdo autonómico para adelantar desde hoy el toque de queda de las 10 de la noche -el máximo establecido en el decreto del estado de alarma- a las 8 de la tarde, lo que en opinión del Ministerio contraviene el decreto, mientras que otras autonomías han solicitado al Gobierno poder tomarla.

«Si hay que cambiar esta franja horaria, vamos a hacerlo hablando con todo el mundo», ha señalado el ministro Illa al referirse a las medidas que afectan a limitaciones de derechos fundamentales.

Tras subrayar que está «en comunicación y diálogo permanente con las comunidades autónomas», el titular de Sanidad ha recalcado que «todas las medidas se tienen que adoptar con la adecuada cobertura global».

«Todo lo que concierne a la restricción de derechos fundamentales, como el de la movilidad, se tiene que hacer siempre con las máximas garantías jurídicas. Si hay que articular nuevas medidas, lo vamos a plantear en el Consejo Interterritorial, siempre que se garantice la garantía jurídica», ha resumido.

Obligar a que la gente no salga de casa es una medida que tiene cada vez más partidarios, pero que provoca resistencia en el Gobierno de Pedro Sánchez: «No contemplamos en estos momento ningún confinamiento domiciliario, lo quiero dejar claro; doblegamos la segunda ola sin el confinamiento domiciliario», ha remarcado Illa.

Para el ministro, los instrumentos de los que se disponen actualmente, como el estado de alarma vigente hasta el 9 de mayo, y las diferentes restricciones decretadas por las autonomías son suficientes para doblegar la tercera ola, sin acudir al confinamiento domiciliario.

También lo es la campaña de vacunación, que está funcionando con un «ritmo óptimo» y ha adquirido «velocidad de crucero», según Illa, que ha subrayado que casi el 70 % de las dosis entregadas a las comunidades ya se han administrado.

Después de que Pfizer anunciara ayer viernes el retaso en el suministro de vacunas, el ministro ha lanzado un mensaje de tranquilidad a la población y ha asegurado que todas las personas que recibieron la primera dosis de la vacuna y cuya segunda les corresponde la próxima semana «van a recibirla».

España, al igual que el resto de países europeos, recibirá el 56 % de las dosis de la vacuna de Pfizer previstas para la próxima semana: «205.725 dosis en lugar de las 360.000 comprometidas», ha detallado Illa, quien ha dicho que «no hay prevista ninguna alteración en el calendario de suministro de vacunas».

Tras indicar que han trasladado a las autoridades europeas su preocupación «para que se asegure un suministro regular», el ministro ha explicado que ya han comunicado a las comunidades autónomas las nuevas cantidades de la vacuna que van a ser entregadas para que el reparto siga siendo «equitativo».

En la práctica esto se traduciría en que las comunidades que más vacunas administraron en la primera semana de la campaña recibirán más dosis para garantizar que se completa el ciclo de vacunación, lo que para el lehendakari, Iñigo Urkullu, sería una decisión «injusta para Euskadi», según ha escrito en sus redes sociales.

El ministro ha incidido en que el objetivo es que de aquí al verano se consiga que el 70 % de los ciudadanos españoles hayan sido vacunados y que en los próximos meses «haya más vacunados que contagiados en nuestro país».

En los próximos días se dará a conocer «los grupos diana de población», que, una vez cubierta la primera etapa de vacunación en residencias y personal sanitario, serán los siguientes en recibir la vacuna.

Sobre los casos de la variante británica de la covid-19, el titular de Sanidad ha explicado que hasta ayer había confirmado 88 casos en España y esta mañana se ha confirmado alguno más, con lo que habrá, según sus palabras, poco más de un centenar de casos en España y varios centenares de casos sospechosos.

Hay otras variantes que también se están siguiendo, la sudafricana y otra detectada en Japón, de ciudadanos provenientes de Brasil, que se conoce como la variante sudamericana.

El ministro ha vuelto a pedir a los ciudadanos que sigan las recomendaciones de las autoridades sanitarias «al pie de la letra», por «drásticas que parezcan» porque son las necesarias.

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Médico del Marañón: «Vacúnense y tengan paciencia, hay luz al final del túnel»

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Madrid, 27 feb (EFE).- El doctor Pablo Demelo, especialista en Medicina Interna que ha vivido en primera línea las tres olas de la pandemia del coronavirus en el Hospital Gregorio Marañón de Madrid, anima a vacunarse, a mantener la guardia y a tener un poco más de paciencia porque «el final está cerca».

«El final parece que está ahí, ya se ve. Hay que aguantar un poquito, tener un poquito de paciencia y esperar a que llegue la vacuna. No bajemos la guardia ahora porque ya, por primera vez, podemos decir que se ve la luz al final del túnel», afirma en una entrevista con EFE.

Tras infectarse de covid «muy pronto, el 9 de marzo» y estar dos semanas de baja, Demelo lleva «viendo enfermos sin pausa «en las tres olas.

La primera fue la más «caótica» a nivel hospitalario, aunque tuvo un importante trabajo de colaboración entre los compañeros: todos los servicios médicos y quirúrgicos se implicaron, el 99 % del hospital estaba dedicado a la atención covid.

Recuerda esa etapa con «caos, mucho compañerismo y mucho estrés», ya que había que «organizar de cero y reinventar» el hospital para dar cabida a tantos enfermos, con «la ansiedad de no saber ni a qué nos enfrentábamos, ni cuánto iba a durar, ni qué consecuencias tendría sobre nosotros, nuestras familias y la población en general».

La segunda ola fue «diferente, más de desgaste, no tan intensa pero duró mucho más».

«Era un goteo constante de pacientes, no sabíamos cuando íbamos a alcanzar el pico y de ahí caímos muy despacio. Eso nos desgastó mucho», reconoce.

La tercera ola «ha sido más breve» pero señala que los profesionales sanitarios la han vivido «ya muy cansados, tanto física como anímicamente».

LA SOLEDAD DE LOS PACIENTES Y LA ANGUSTIA DE LAS FAMILIAS

Pese a que ha pasado un año desde el inicio de la primera ola, dice que sigue siendo «muy complicado» enfrentarse «a la soledad de los pacientes, a las familias angustiadas y a la muerte».

«No te puedes ir a casa sin la covid, encendemos la tele y seguimos bombardeados. Si se muere un paciente te lo llevas a casa, es desagradable», asegura.

En su caso, ha tenido la «mala suerte» de tener a varios compañeros y familiares de compañeros ingresados a su cargo, lo que supone «un doble miedo» porque conoces al paciente y a la gente de su entorno.

«También los familiares (de pacientes con covid) han sufrido mucho. Es una angustia tener que llamar a diez familiares al día y dar malas noticias», continúa.

Sin embargo, «afortunadamente la mayoría de pacientes que pasa la covid tienen un pronóstico bueno» y «con el tiempo muchos síntomas mejoran».

«La mortalidad en la segunda y tercera ola ha caído. Ahora tenemos un rayo de esperanza; pacientes que no saldrían adelante en la primera ola ahora salen, tenemos recursos para tratarlos mejor, si no tuviéramos fármacos eficaces estaríamos más desmotivados», cuenta.

La principal revolución «han sido los corticoides, que mejoran el pronóstico» utilizados en los pacientes adecuados, así como algunos antivirales y terapias respiratorias.

El Gregorio Marañón ha participado en más de veinte ensayos clínicos de neumología, inmunología, medicina interna, microbiología, con diferentes fármacos, y hay una consulta especializada que sigue a quienes estuvieron más graves.

UNA MONTAÑA RUSA DE EMOCIONES

Pese a todos estos avances y a la mejora de los datos de coronavirus, advierte de que «una gran parte» de los sanitarios recibe aún ayuda psicológica.

«Nuestro ánimo ha sido como las olas de la covid, han subido y bajado, como una montaña rusa de emociones y eso ha hecho mucha mella en todos, en unos más que en otros», dice.

Cuando se habla de una nueva ola, cunde el «desánimo» y el «malhumor» entre algunos compañeros, según Demelo, que cree aún no son «conscientes» de lo que ha pasado y tardarán un tiempo en «normalizar» y recuperarse de esta experiencia.

En el Gregorio Marañón sufrieron la muerte por coronavirus de un compañero en mayo, el doctor Alberto Tejedor.

«Ese palo llegó cuando los ánimos eran muy bajos, en lo peor de la primera ola, era una persona que radiaba alegría. Era catedrático y nefrólogo, fue muy doloroso, un mazazo para todo el hospital. Ese día fue un punto de inflexión para nosotros», relata.

EL «EFECTO TRANQUILIZADOR» DE LAS VACUNAS

Ahora, en esta tercera ola, la vacunación «tiene un efecto tranquilizador» para Demelo y sus compañeros.

«Hay que vacunar a cuánta más gente mejor, en el menor tiempo posible. Las reacciones a la vacuna son pocas y leves, suelen durar 24 horas», apunta.

Además, el virus genera «una inmunidad que es duradera», por lo que vacunar a quienes lo hayan pasado «es una forma de dar una inmunidad añadida».

«Llevamos un año de pandemia y quienes se infectaron al principio ya no se infectan. Hay algunos casos puntuales y muy concretos de reinfecciones, pero en general no. Es una muy buena noticia, la única buena que nos ha dado el virus en el último año», ironiza.

Respecto a las nuevas variantes de coronavirus, reconoce su preocupación por que surja una contra la que no valga la inmunidad previa.

«Por eso es tan importante vacunarnos todos, frenar la expansión del virus y la aparición de nuevas cepas», recalca.

LA ESPERANZA DEL FIN

Demelo agradece «a todos los que han cumplido» y «respetan las medidas», como los que «usan mascarilla, están en su casa y salen lo justo».

«No echo en falta aplausos, me gustaría que todo el mundo se tomara esto en serio y la gran mayoría ya lo hace», asegura este doctor, que espera que con esta pandemia los dirigentes «sean capaces de ver la importancia de la sanidad y de la investigación».

Augura que los casos de coronavirus van a seguir bajando y confía en que «no vuelva a haber un repunte después de Semana Santa», como ocurrió tras la Navidad.

«Todos tenemos la esperanza de que el final ya está aquí. No sé si habrá nuevas olas, nuevas cepas, pero sé que el final está cerca», dice el especialista, que pide «aguantar» un poco más tras un año difícil porque «la vacuna está ya aquí».

Juliana Leao-Coelho

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Cuándo y qué vacuna me toca: Sanidad actualiza el plan de vacunación

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Madrid, 26 feb (EFE).- El Ministerio de Sanidad ha publicado este viernes una nueva actualización de la estrategia de vacunación con los siguientes grupos prioritarios que seguirán a los actuales y las recomendaciones de inmunización de las personas que han pasado la enfermedad.

El documento mantiene la edad como principal factor de riesgo y en base a ello ha añadido nuevos grupos a los acordados la semana pasada, como es el de 56 a 59 años, mientras que deja para más adelante la definición de las personas con patologías crónicas menores de 60 años que serán inmunizadas en primer lugar.

Quienes de momento no estarán sometidos a la edad son los reclusos: la población penitenciaria «se vacunará más adelante en función de disponibilidad de vacunas y con independencia de criterios etarios».

«Por razones de factibilidad y de acceso a los centros en los que se encuentran y, atendiendo al mayor riesgo de exposición y al principio de necesidad y de protección frente a la vulnerabilidad, se recomienda agrupar y simplificar las actividades de vacunación en esta población, atendiendo a las circunstancias de cada centro. Se utilizará la vacuna indicada para cada interno dependiendo de sus circunstancias individuales (edad)», señala.

La campaña seguirá discurriendo por una doble vía hasta que lleguen nuevas vacunas: la marcada por los fármacos de ARN mensajero -Pfizer y Moderna-, que reserva a los mayores, y la de AstraZeneca, basada en un adenovirus-, y que por el momento dedica a la población de entre 45 y 55 años y trabajadores esenciales por debajo de esa edad.

En cualquier caso, la pauta debe administrarse con el mismo preparado porque «de momento no hay disponibles datos de intercambiabilidad entre vacunas, aunque hay estudios en marcha».

PFIZER Y MODERNA

Son las que se han venido utilizando en la primera fase que comenzó el pasado 27 de diciembre con los primeros grupos diana de los 15 que recoge la estrategia.

La pauta de Comirnaty (Pfizer) es de dos dosis de 0,3 ml con una separación de 21 días entre ambas, y la de Moderna es de dos dosis de 0,5 ml con una separación de 28 días. Ambas se seguirán utilizando para inmunizar a las personas más vulnerables por razón de edad elevada o factores de riesgo relacionados con un peor pronóstico por covid en este orden:

– GRUPO 1: Usuarios de residencias y sus trabajadores.

– GRUPO 2: Sanitarios y sociosanitarios de primera línea.

– GRUPO 3A: Trabajadores que, aun no siendo de primera línea, tienen un nivel de exposición alto: trabajadores de ámbito hospitalario y de atención primaria y del ámbito de la odontología, higiene dental y otro personal sanitario que atiende a pacientes sin mascarilla más de 15 minutos.

– GRUPO 5: Mayores.

5A: Mayores de 80 años.

5B: Personas de 70 a 79 años.

5C: Personas de 60 a 69 años

– Grupo 7: Personas con menos de 60 años con condiciones de riesgo alto de covid-19 grave.

– GRUPO 3B mayor de 55 años: Personal servicios SP gestión y respuesta a la pandemia; personal sanitario y sociosanitario no vacunado anteriormente; fisioterapeutas, terapeutas ocupacionales, oficinas de farmacia, protésicos dentales; personal IIPP.

– GRUPO 3C MAYOR DE 55 años: Resto de personal sanitario y sociosanitario no vacunado con anterioridad.

– GRUPO 6 MAYOR DE 55 AÑOS: Colectivos con función esencial para la sociedad

6A: Fuerzas y Cuerpos de Seguridad, Emergencias y Fuerzas Armadas

6B: Docentes y personal de educación infantil y educación especial

6C: Docentes y personal de educación primaria y secundaria

– GRUPO 8: Personas de 56-59 años

En los grupos 3A, 4, 5A, 7, 3B, 3C, 6A, 6B y 6C la vacunación «podrá solaparse por cuestiones organizativas y de factibilidad».

ASTRAZENECA

En este caso, la pauta es de dos dosis de 0,5 ml separadas entre 10 y 12 semanas (preferiblemente 12), pues se ha apreciado una eficacia más elevada.

Según la estrategia, y tras revisar en detalle la información de seguridad de este medicamento en personas con una o más comorbilidades, como enfermedades cardiovasculares, respiratorias o diabetes, que representaban el 39,3% del total de participantes en los ensayos clínicos, concluye que el perfil de seguridad es similar al del resto de intervinientes.

«Por lo tanto, no existen problemas de seguridad ni contraindicaciones para el uso de esta vacuna en personas con enfermedades o tratamientos concomitantes. Además, los datos de eficacia de la vacuna son similares en los participantes sin y con comorbilidades», afirma el documento, que reserva AstraZeneca para estos colectivos:

– GRUPO 3B ≤55 AÑOS

– GRUPO 3C ≤55 AÑOS

– GRUPO 4: Grandes dependientes de hasta 55 años.

– GRUPO 6 (6B, 6B Y 6C) ≤55 AÑOS

– GRUPO 9: Personas de 45 a 55 años

La vacunación de los grupos 6B, 6C y 9 podrá solaparse por cuestiones organizativas y de factibilidad.

CON CUALQUIERA

– GRUPO 4: Grandes dependientes no institucionalizados. Este grupo será inmunizado con vacunas de ARN mensajero o con AstraZeneca «en función de la edad de la persona y de la factibilidad».

Este colectivo incluye a los que han solicitado el reconocimiento y a los que no lo hayan hecho aún pero esté «médicamente acreditado por tener enfermedades que requieran intensas medidas de apoyo para desarrollar su vida», estén o no institucionalizados.

Las personas que son remuneradas por atenderles en sus hogares «se vacunarán en la misma visita» si no lo han hecho antes.

¿Y QUIENES HAN PASADO LA COVID?

La gran mayoría de las personas infectadas por SARS-CoV-2 producen anticuerpos neutralizantes, además de estimular la inducción de respuesta de células T; el número de casos con reinfección documentada es muy bajo en los 6 meses posteriores al diagnóstico, pero aún no está claro en qué porcentaje están protegidos los que han pasado la enfermedad y por cuánto tiempo.

Atendiendo a estas premisas, el documento divide en cuatro grupos las personas que han sido contagiadas:

1. Mayores de 55 años que ya han recibido una dosis: vacunación con pauta de dos.

2. Mayores de 55 años con diagnóstico de infección tras recibir la primera dosis recibirán la segunda cuando estén completamente recuperadas y haya finalizado el período de aislamiento.

3. Menores de 55 años. Vacunación con una sola dosis a los seis meses tras el padecimiento o el diagnóstico de infección.

4. Menores de 55 años con diagnóstico de infección por SARS-CoV-2 tras recibir la primera dosis completarán la pauta a los seis meses.

Estas son algunas de las preguntas más frecuentes sobre la campaña de vacunación

 

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La incidencia de la covid en España cae a niveles de mediados de diciembre: 193 casos

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EFE/Brais Lorenzo

Madrid, 26 feb (EFE).- La incidencia acumulada en 14 días ha bajado de los 200 casos por cada 100.000 habitantes hasta los 193 (los mismos niveles de mediados de diciembre), un descenso que sin embargo es mucho más lento en la presión en las ucis (28,7 %) y en la cifra de fallecidos (329 más).

Según los datos facilitados al Ministerio de Sanidad la cifra total de muertes asciende a 69.142, de las que 862 se han registrado en los últimos siete días.

También desciende el número de enfermos de coronavirus hospitalizados (12.207, 624 menos que ayer), lo que supone una ocupación del 9,6 %.

Desde el inicio de la pandemia la cifra total de contagiados se eleva a 3.188.553, de los que 8.341 fueron diagnosticados ayer.

Madrid, El País Vasco, Ceuta y Melilla siguen por encima de los 250 casos de covid por cada 100.000 habitantes en 14 días, el umbral de riesgo extremo de transmisión.

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