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El precio del butano baja este verano a niveles de 2016

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precio de la bombona de butano

El precio oficial de la bombona de butano baja por cuarta vez consecutiva y pasa de los 13,17 euros a los 12,77 euros desde el 15 de julio, lo que supone un descenso del 3,04% desde la última revisión bimensual. Recordamos que las bombonas de tara inferior a 9 kilos tienen el precio liberalizado desde hace años, por lo que pueden costar más de ese precio regulado, según ha informado la Organización de Consumidores (OCU).

A partir del 15 de julio, el precio de la bombona de butano pasaba de los 13,17 euros a los 12,77 euros, un descenso del 3,04%. Por primera vez desde marzo de 2018, la variación de precio no ha apurado el límite máximo de oscilación permitida del 5%.

El precio de la bombona, a niveles de 2016

Después de tres subidas del casi 5% (17 de julio, 18 de septiembre y 20 de noviembre) y tres bajadas, también del casi 5% (15 de enero, el 19 de marzo y el 21 de mayo), el precio oficial de la bombona de butano baja por cuarta vez consecutiva.

Precio butano julio

Este comportamiento se ha vuelto muy inusual en los últimos dos años, pues lo normal es que la variación de precios del butano sea del entorno del 5%, que es la máxima permitida, desde que se estableció el nuevo sistema de fijación de precios de la bombona tradicional. Los consumidores, por tanto, se han tenido que acostumbrar a variaciones fuertes del precio de la bombona. Sin ir más lejos, en noviembre de 2018, el precio de la bombona era de 15,33 euros, lo que es casi un 17% de variación.

Por otro lado, es el cuarto descenso de precios consecutivo que se produce, lo que ha permitido que el precio de la bombona para lo que resta de verano no sólo sea más bajo que el del año pasado (en el 2018 era de 13,92 €, lo que supone una disminución del 8,3%), sino también menor que el del verano de 2017, cuando el precio era un poco más de 2 euros más caro (14,88 €). De hecho, para ver precios tan bajos como los actuales, tenemos que remontarnos hasta finales de 2016.

Precios a la baja, ¿y en la próxima revisión en septiembre?
Los motivos de esta bajada se encuentran principalmente en el considerable descenso del coste de la materia prima (-10,5%). También ayudó un poco la leve apreciación del euro frente al dólar (1%). La bajada podría haber sido algo mayor, pero en este periodo subieron los costes de los fletes (transporte) y se actualizaron los costes de comercialización, impidiendo esa mayor rebaja.

El hecho de que la reducción sea inferior al máximo indica que no se ha quedado acumulado déficit o superávit de tarifa para la siguiente revisión, de modo que será la evolución actual de estos factores (coste materia prima, fletes y tipo de cambio euro-dólar), la que determine el precio que se fije en septiembre.

El calor culminante del verano trae un nuevo alivio a los bolsillos de los consumidores, aunque es una lástima que suceda cuando el consumo de bombonas de butano desciende en aquellos hogares que las usan como fuente de energía todo el año, hogares que, además suelen ser aquellos que tienen menos recursos o viven en zonas donde escasean las alternativas.

A cambio, es una noticia muy buena para los que usan el butano para segundas residencias, generalmente veraniegas o de vacaciones, que disfrutarán de precios muy inferiores a los de 2018 y 2017.

El precio regulado solo se aplica en la bombona de 12,5 kg
Recordamos que este precio máximo sólo se aplica a la bombona tradicional de butano, aquella que tiene 12,5 kilogramos de carga y que en vacío pesa más de 9 kilos. Las que poseen una tara inferior a 9 kilos o no tengan una carga entre 8 y 20 kilos tienen el precio liberalizado desde hace años, por lo que pueden costar más que este precio regulado.

Fuente: OCU.org

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Los propietarios de vivienda podrán beneficiarse de una deducción fiscal de hasta 3.000 euros en 2026

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placas solares apagón eléctrico

El año fiscal 2026 comienza con buenas noticias para los propietarios de vivienda en España. Un Real Decreto-ley aprobado a finales de 2025 prorroga una serie de medidas económicas y sociales que incluyen importantes incentivos fiscales para quienes realicen obras de mejora de la eficiencia energética en sus inmuebles, permitiendo acceder a una deducción de hasta 3.000 euros en la declaración de la Renta.

La medida, respaldada por la Agencia Tributaria, busca impulsar la rehabilitación del parque inmobiliario y reducir el consumo energético de los hogares, en línea con los objetivos de sostenibilidad marcados a nivel europeo.

¿En qué consiste la deducción de 3.000 euros?

La deducción más relevante para los propietarios particulares es la que permite desgravar el 40% del importe invertido en obras de eficiencia energética, con una base máxima anual de 7.500 euros, lo que se traduce en un ahorro fiscal directo de hasta 3.000 euros por vivienda.

Esta deducción se aplica tanto a viviendas habituales como a inmuebles destinados al alquiler, siempre que cumplan los requisitos establecidos por la normativa.

Requisitos para acceder a la deducción fiscal en 2026

Para beneficiarse de este incentivo, las obras realizadas deben cumplir criterios técnicos muy concretos, entre ellos:

  • Reducir al menos un 30% el consumo de energía primaria no renovable, o

  • Mejorar la calificación energética del inmueble hasta las letras A o B

El cumplimiento de estos objetivos debe estar debidamente acreditado, ya que la Agencia Tributaria exige documentación técnica para validar la deducción.

El papel clave del certificado energético

Uno de los requisitos imprescindibles es disponer de dos Certificados de Eficiencia Energética:

  1. Un certificado previo al inicio de las obras

  2. Un certificado posterior que acredite la mejora obtenida

Este segundo documento deberá haberse emitido antes del 1 de enero de 2027 para que la inversión pueda imputarse correctamente al ejercicio fiscal de 2026. Sin estos certificados, no se reconoce el derecho a la deducción, independientemente del importe invertido.

Atención a la forma de pago: el efectivo no vale

Desde la Agencia Tributaria recuerdan un aspecto que suele generar problemas en muchas declaraciones: los pagos en efectivo no dan derecho a deducción.

Para que la inversión sea válida, los trabajos deben abonarse mediante:

  • Transferencia bancaria

  • Tarjeta de crédito o débito

  • Cheque nominativo

  • Ingreso en cuenta

Esta exigencia busca combatir la economía sumergida y garantizar la trazabilidad de las operaciones en el sector de las reformas.

Deducción del 60% para edificios residenciales

Además de la deducción individual del 40%, la normativa contempla otra deducción del 60% para actuaciones de rehabilitación energética en edificios residenciales completos, también con un límite máximo anual de 3.000 euros por contribuyente.

Esta modalidad está especialmente pensada para comunidades de propietarios que acometan mejoras integrales en fachadas, cubiertas o sistemas comunes de climatización.

Reformas más habituales para alcanzar el ahorro máximo

Las actuaciones que suelen permitir acceder a la deducción máxima incluyen:

  • Sustitución de ventanas por cerramientos de alta eficiencia

  • Mejora del aislamiento térmico en fachadas y cubiertas

  • Instalación de sistemas de aerotermia

  • Renovación de sistemas de calefacción y refrigeración

Además del ahorro fiscal, estas reformas reducen de forma notable el consumo energético y la factura de luz y gas.

Una medida fiscal con impacto social y ambiental

El Gobierno enmarca esta deducción dentro de una estrategia más amplia para reducir la dependencia energética de los hogares, mejorar el confort de las viviendas y avanzar hacia un modelo residencial más sostenible, apoyado en fondos europeos.

Para muchos propietarios, la deducción de hasta 3.000 euros en 2026 supone un incentivo clave para acometer reformas que, de otro modo, se aplazarían.

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