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Consumo

Estos son los descuentos de la nueva ‘Targeta Jove’ para los usuarios de Metrovalencia

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Ferrocarrils de la Generalitat Valenciana (FGV) inicia este martes, 24 de abril, la comercialización de su nueva Targeta Jove. La TuiN Jove es una tarjeta personalizada que permite que los jóvenes, hasta 30 años inclusive, disfruten de un 15% de descuento sobre la tarjeta monedero TuiN en Metrovalencia y el bono de 10 viajes en el TRAM d’Alacant.

Para las familias numerosas y monoparentales, el descuento del 15% se acumulará al del 20% (generales) o el 50% (especiales) que disfrutan sus miembros.

El director gerente de FGV, Juan Andrés Sánchez Jordán ha explicado que «esta iniciativa forma parte de las medidas impulsadas por la Conselleria de Vivienda, Obras Públicas y Vertebración de Territorio para mejorar la atención y el servicio que se presta desde FGV a los usuarios de Metrovalencia y TRAM d’Alacant, mediante la promoción y fidelización del uso del transporte público entre los más jóvenes».

Los clientes preferentes de la tarjeta son las personas de hasta 30 años, sin edad mínima para su uso. Estos clientes representan en Valencia un 45% de los usuarios del metro y tranvía, y en Alicante un 12% (el porcentaje es menor por no incluir los usuarios exclusivos de la Zona TAM, que ya disponen de descuentos a través de otros títulos).

«La nueva Tarjeta Jove se carga en una tarjeta sin contacto personalizada, con un diseño específico para cada explotación, que se puede solicitar en los Espais y Punts del Client en Metrovalencia y en las estaciones servidas del TRAM d’Alacant» ha señalado Sánchez Jordán.

CARACTERÍSTICAS
La nueva TuiN Jove de Metrovalencia es una tarjeta personalizada que, con un coste inicial de 4 euros para la adquisición del soporte, permite aplicar una bonificación del 15% sobre la tarjeta monedero TuiN en el momento de carga del saldo.

Esta tarjeta inteligente tiene, además, varias ventajas añadidas, ya que no obliga a realizar un consumo mínimo mensual, sino que su titular disfruta del descuento desde el primer euro de consumo; por el contrario, la tarjeta tiene un tope de consumo máximo mensual, según el número de zonas recorridas, a partir de cuyo momento el titular viaja gratis el resto del mes. De este modo, puede viajar todo el año y disfrutar de sus ventajas sin tener que cambiar de título según el uso que haga del mismo.

El coste por viaje en una zona, que en la TuiN convencional es de 0,72 euros, resulta para un titular de la TuiN Jove a 0,62 euros; el coste de dos zonas se reduce de 1,04 euros a 0,89 euros y así sucesivamente con el resto de número de zonas, aplicando el 15% de descuento en el momento de la carga del saldo.

En Alicante la tarjeta se denomina Bono-10 Jove, con un descuento del 15% sobre el Bono-10, título propio del TRAM d’Alacant, que permite realizar 10 viajes por la combinación zonal elegida (excepto Zona TAM metropolitana). Del precio actual para una zona, 7,60 euros, se pasa a 6,50 euros; del coste de dos zonas, 14 euros, se pasa a 11,90 euros, y así sucesivamente con el resto de zonas, aplicando el 15% de descuento.

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Consumo

Sanidad y Consumo intensifica los controles en las 165 churrerías de Fallas en València

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Churrerías de Fallas 
Churrerías de Fallas -Archivo/EFE/Ángel Medina G.

El Ayuntamiento de València ha reforzado los controles sanitarios diarios en las churrerías instaladas durante las Fallas, con el objetivo de garantizar la seguridad alimentaria y la protección de los consumidores. En total, 165 puestos de churros y buñuelos funcionan en la ciudad entre el 2 y el 19 de marzo, coincidiendo con la celebración de las Fallas de València.

El concejal de Sanidad y Consumo, José Gosálbez, participó junto a inspectores municipales en una demostración práctica de inspección higiénico-sanitaria en una churrería de la ciudad, donde se mostró el procedimiento que se aplica durante la campaña fallera.

Más de 700 inspecciones desde el inicio de las Fallas

Desde el comienzo del dispositivo, el servicio municipal ha realizado más de 700 inspecciones en los puestos de churros y buñuelos instalados en la ciudad.

De los 165 puestos autorizados,

  • 146 corresponden a puestos específicos de Fallas

  • 19 pertenecen a bares que también ofrecen estos productos tradicionales.

Durante estas inspecciones se han llevado a cabo alrededor de 600 análisis del aceite utilizado para la fritura, de los cuales 60 han requerido su sustitución. Además, los técnicos municipales han realizado 40 controles del suministro de agua para verificar su calidad.

Según explicó Gosálbez, los controles se realizan de forma aleatoria y por sorpresa, cualquier día de la semana y a cualquier hora, con el objetivo de comprobar que todos los puestos cumplen las condiciones higiénico-sanitarias exigidas.

Qué revisan los inspectores en las churrerías

Los seis inspectores municipales supervisan distintos aspectos relacionados con la seguridad alimentaria:

  • Manipulación adecuada de alimentos

  • Calidad del aceite mediante medidores de compuestos polares

  • Conexión a la red municipal de agua

  • Presencia de calentador y grifos de accionamiento no manual

  • Uso de toallas de un solo uso

  • Toma de muestras de agua para análisis químico

Según el concejal, “todos los puestos deben cumplir las mismas normas y garantizar las mismas condiciones higiénico-sanitarias. Quien no las cumpla tendrá que desmontar el puesto”.

Control de precios y derechos del consumidor

Además de los controles sanitarios, el área de Consumo también verifica el cumplimiento de la normativa de protección al cliente. Entre las comprobaciones se incluye:

  • Lista de precios visible para el público

  • Disponibilidad de hojas de reclamaciones

  • Entrega de ticket cuando lo solicite el cliente

El objetivo es garantizar transparencia en los precios y seguridad para los consumidores durante las fiestas.

Supervisión de los mercados falleros

A estas inspecciones se suma la supervisión de los 79 mercados falleros instalados en la ciudad desde el 12 de marzo. Cada uno de estos espacios puede albergar hasta diez puestos de alimentación, de los cuales cinco pueden preparar comida en el momento y otros cinco vender alimentos ya elaborados.

Todas estas actuaciones se desarrollan conforme al Bando Fallero, que establece las normas que deben cumplir los puestos de venta durante las fiestas.

“Las Fallas son una celebración abierta al mundo y queremos que también sean un ejemplo de seguridad alimentaria y respeto al consumidor”, concluyó Gosálbez.

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