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Ford ofrece prejubilaciones con el 80% del sueldo a la plantilla de Almasuffes, Valencia

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Vista general de los coches Ford nuevos estacionados en la factoría de la marca en Almusssafes. EFE/Kai Försterling/Archivos

València, 31 mar (OFICIAL PRESS, EFE).- Ford ha planteado a la plantilla de la factoría de Almussafes (Valencia) el programa de prejubilaciones. El programa contempla abonos del 80 % del salario neto a los empleados de 55 y 56 años y del 85 % a los mayores de 57. También incluye, según casos, cotizaciones a la Seguridad Social hasta los 63 o 65 años.

Ford ofrece en Almasuffes prejubilaciones con el 80% del sueldo

A esta propuesta de acuerdo, presentada por la empresa a los trabajadores este viernes, y a la que ha tenido acceso EFE, se podrán adherir hasta el 30 de junio. Es decir, las salidas se producirán hasta el 31 de diciembre.

El programa de indemnizaciones por despido se aplicará a todos los empleados de Ford nacidos desde el 1 de enero de 1960. No podrán acogerse al programa los trabajadores vinculados con un contrato temporal, de relevo o de acceso a la jubilación parcial.

También a los empleados que tengan hasta 54 años en el momento de la baja, a quienes se ofrece una indemnización de 45 días por año con un máximo de 42 mensualidades de salario bruto anual, más el complemento de antigüedad y una gratificación especial que no se detalla.

Para todas las inscripciones anteriores al 30 de junio se establece una mejora de 20.000 euros brutos de indemnización adicional a la cantidad correspondiente.

Los empleados que tengan entre 55 y 63 años en el momento de la baja percibirán la indemnización según las tablas específicas contempladas en el convenio.

Ford propone programa de prejubilaciones a los nacidos entre 1960 y 1968

Al margen de los despidos, la empresa propone un programa de prejubilaciones a todos los empleados nacidos entre 1960 y 1968 (55 a 63 años cumplidos a 31 de diciembre) excepto para aquellos vinculados por un contrato de acceso a la jubilación parcial.

A los empleados de 55 y 56 años les ofrece el 80 % del salario neto y a los de más de 57 el 85 %, en todos los casos con cotizaciones a la Seguridad Social que se mantendrán hasta los 63 o 65 años, según edades.

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El vestido de Cristina Pedroche y el fin de un ciclo que ya no sorprende

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El vestido de Cristina Pedroche para las Campanadas 2025

Cristina Pedroche ha vuelto a hacerlo. Y precisamente ahí está el problema. En sus duodécimas Campanadas, la presentadora ha presentado el que ella misma define como su vestido más simbólico, emotivo y definitivo: un diseño construido a partir de retales de sus once looks anteriores, convertido en una gran capa de upcycling con la que asegura cerrar una etapa.

Sin embargo, más allá del relato, el resultado vuelve a confirmar lo que ya es evidente desde hace varias ediciones: el modelo Pedroche está creativamente agotado. Cambia el envoltorio conceptual, se eleva el discurso y se multiplica la simbología, pero el impacto visual vuelve a ser el mismo de siempre: casi desnudez, cuerpo como eje central y mínima estructura textil.

El vestido que lo resume todo… porque no propone nada nuevo

Pedroche se “lo ha puesto todo encima”, literalmente. Fragmentos de vestidos pasados, piezas icónicas recicladas, plumas, cadenas, cristales, esculturas corporales y referencias constantes a su propio archivo estético. Un ejercicio autorreferencial que funciona como resumen de su trayectoria, pero que no aporta una lectura nueva de la moda ni del cuerpo.

El mensaje es claro: no hay ruptura, hay acumulación. No hay evolución, hay repetición sofisticada. El vestido no avanza, se mira a sí mismo.

Del impacto al automatismo

Durante años, el casi desnudo de Cristina Pedroche fue rompedor. Hoy se ha convertido en automatismo. La fórmula es reconocible hasta el extremo: piel protagonista y el vestido como ornamento y una narrativa emocional que intenta elevar lo que visualmente ya no sorprende.

El upcycling presentado como gran novedad no es más que un nuevo argumento para sostener un resultado idéntico: el cuerpo vuelve a ser el centro absoluto, y el diseño queda relegado a acompañarlo.

La causa social de Pedroche, su mejor elección

La causa social elegida por Cristina Pedroche es, probablemente, el mayor acierto de sus Campanadas. Vincular su vestuario a la labor de la Asociación Española Contra el Cáncer aporta profundidad y sentido a un formato que, a nivel estético, muestra claros signos de desgaste.

El respaldo a la AECC introduce un mensaje útil, necesario y transversal, que conecta con una realidad que afecta a miles de familias. Es ahí donde Pedroche acierta de pleno: cuando el foco se desplaza del cuerpo al acompañamiento, la investigación y el apoyo a los pacientes, la elección deja de ser un recurso narrativo y se convierte en un gesto con verdadero impacto.

Josie y la construcción de un universo cerrado

El estilista Josie vuelve a estar al frente de la dirección creativa, ensamblando una auténtica antología de símbolos reconocibles para el espectador. El resultado es coherente, milimétrico y técnicamente complejo, pero también encorsetado en su propio lenguaje.

El vestido habla de memoria, de ritual, de semiótica textil… pero sigue diciendo lo mismo que hace años. La piel continúa siendo el titular.

Cuando el vestido deja de ser moda y se convierte en gesto repetido

El gran problema del diseño de 2025 no es su osadía, sino su falta de sorpresa real. El espectador ya no se pregunta qué llevará Pedroche, sino cuánto mostrará. Y cuando la conversación se reduce a eso, el vestido deja de ser moda para convertirse en gesto reiterado.

Frente a propuestas donde la confección, la silueta o el diseño adquieren protagonismo, el modelo Pedroche insiste en una idea que ya ha dado todo lo que tenía que dar.

El cierre de ciclo que confirma el agotamiento

Pedroche habla de cerrar una etapa. Y quizá tenga razón. Porque este vestido no marca un nuevo comienzo, sino que certifica el final de una fórmula que ha sido explotada hasta el límite.

Doce años después, el casi desnudo ya no es transgresión, es marca registrada. Y cuando la marca se impone al diseño, lo único que queda es repetirse.

El vestido de estas Campanadas no abre camino: pone punto final a un modelo que ya no evoluciona.

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