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Isabel II padecía cáncer de huesos y sabía que iba a morir, según Boris Johnson

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Isabel II cáncer
La reina Isabel II, en 2019, en una foto publicada en su perfil oficial de Instagram.

El próximo 10 de octubre se publicarán las memorias de Boris Johnson, tituladas Unleashed, en las que el ex primer ministro británico revela detalles sobre los últimos días de la reina Isabel II. Según Johnson, la soberana sabía que padecía cáncer de huesos y que esta enfermedad la llevaría a la muerte. Estas afirmaciones contrastan con la versión oficial de su fallecimiento, que fue atribuida a «causas naturales».

La última vez que Boris Johnson vio a Isabel II

Isabel II falleció el 8 de septiembre de 2022 en el castillo de Balmoral, a los 96 años, cerrando uno de los reinados más largos de la historia europea, con 70 años en el trono. Aunque en su momento se informó que su muerte se debió a causas naturales, Boris Johnson señala en su libro que la monarca sufría una enfermedad grave que habría mantenido en privado durante sus últimos años de vida.

En un extracto publicado por el Daily Mail, Johnson describe cómo Edward Young, el secretario privado de la reina, trató de prepararle para su último encuentro con la soberana: «Sabía desde hacía un año o más que tenía una patología de cáncer de huesos, y sus médicos temían que en cualquier momento pudiera experimentar un declive brusco». El ex primer ministro relata cómo, durante el verano de 2022, el estado de salud de la monarca había empeorado considerablemente.

Un encuentro marcado por la fragilidad física, pero con la mente intacta

Johnson recuerda su último encuentro con Isabel II en Balmoral, donde fue recibido por una monarca visiblemente más frágil. «Parecía pálida y más encorvada, con moretones oscuros en sus manos y muñecas, probablemente de goteros o inyecciones», describe Johnson. A pesar de su fragilidad física, el ex primer ministro señala que la reina mantenía su mente clara y aguda, incluso mostrándole la famosa sonrisa que la caracterizaba.

El relato de Johnson enfatiza la determinación de Isabel II de cumplir con sus deberes hasta el final. Según el político, la reina estaba consciente de su condición y de que el final estaba cerca, pero su compromiso con la nación fue inquebrantable. «Estaba decidida a aguantar y cumplir con su último deber: supervisar la transición pacífica de un gobierno al siguiente», asegura Johnson, refiriéndose a la audiencia que la monarca mantuvo con Liz Truss apenas dos días antes de su fallecimiento.

Revelaciones sobre la salud de Isabel II

Las afirmaciones de Boris Johnson no son las primeras que sugieren que Isabel II padecía cáncer. El historiador Gyles Brandreth ya mencionó en su biografía sobre la reina que sufría de un tipo de cáncer relacionado con los huesos, un dato que también fue apoyado por el periodista Robert Jobson.

A pesar de estas revelaciones, el Palacio de Buckingham siempre mantuvo que la salud de la monarca era una cuestión privada, limitándose a comunicar que su muerte fue por «causas naturales». Su funeral se celebró el 19 de septiembre de 2022, y desde entonces, los detalles sobre su estado de salud en sus últimos años han sido objeto de especulación.

Un legado de compromiso hasta el final

La muerte de Isabel II marcó el final de una era, no solo para el Reino Unido, sino para el mundo entero. Su compromiso con sus deberes reales fue inquebrantable, incluso en los momentos más difíciles de su vida. Su determinación de cumplir con sus responsabilidades hasta el final, como subraya Johnson en sus memorias, demuestra el profundo sentido del deber que siempre la caracterizó.

Con la publicación de Unleashed, se espera que salgan a la luz más detalles sobre los últimos días de Isabel II, una figura que ha dejado una huella imborrable en la historia moderna.

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¿Por qué los trenes no llevan cinturones de seguridad?

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cinturones de seguridad trenes

Tras grandes accidentes ferroviarios como el ocurrido en Adamuz, una de las preguntas que más se repite entre la ciudadanía es clara: ¿por qué los trenes no tienen cinturones de seguridad como los coches o los aviones? Y, sobre todo, ¿habrían servido para evitar muertes y heridos graves?

La respuesta no es simple y combina ingeniería, normativa de seguridad, física del movimiento y experiencia histórica en el transporte ferroviario.

La filosofía de seguridad del ferrocarril: proteger el conjunto, no al individuo

A diferencia del automóvil, el tren se basa en un modelo de seguridad pasiva colectiva. Esto significa que todo el diseño —desde la estructura de los vagones hasta los sistemas de señalización— está pensado para evitar el accidente y, en caso de que ocurra, reducir sus consecuencias sin necesidad de sujeciones individuales.

Los trenes de alta velocidad están diseñados para:

  • Mantener los vagones alineados.

  • Absorber energía en zonas concretas (zonas de deformación).

  • Evitar el vuelco.

  • Minimizar la intrusión de elementos externos.

En condiciones normales, un cinturón no aporta beneficios claros y, en algunos escenarios, incluso podría aumentar el riesgo.

¿Por qué un cinturón puede ser peligroso en un tren?

Los expertos en seguridad ferroviaria coinciden en varios puntos clave:

  1. Múltiples direcciones de impacto
    En un accidente ferroviario, las fuerzas no actúan solo hacia delante, como en un coche. Puede haber desplazamientos laterales, vuelcos o impactos múltiples, donde un cinturón podría provocar lesiones internas graves.

  2. Evacuación rápida
    Tras un siniestro, el tiempo es crítico. Cinturones podrían retrasar la evacuación, especialmente en vagones llenos, con humo, fuego o pasajeros desorientados.

  3. Riesgo de atrapamiento
    En descarrilamientos con deformación estructural, un pasajero sujeto puede quedar atrapado, mientras que otro sin sujeción podría desplazarse a una zona menos peligrosa.

  4. Uso incorrecto
    La experiencia demuestra que muchos pasajeros no se abrocharían el cinturón o lo usarían mal, reduciendo su eficacia real.

¿Habrían evitado víctimas mortales en accidentes graves?

La respuesta técnica es: probablemente no de forma significativa.

En colisiones de alta energía, como choques entre trenes o descarrilamientos a gran velocidad:

  • Las lesiones mortales suelen producirse por deformación del vagón, aplastamiento o impactos estructurales.

  • El cinturón protege frente a proyecciones, pero no frente a la destrucción del espacio vital.

En accidentes leves o frenadas bruscas sí podrían reducir contusiones, pero no cambiarían de forma decisiva el balance de víctimas en grandes catástrofes ferroviarias.

Entonces, ¿por qué en los aviones sí hay cinturones?

Aunque ambos son transportes colectivos, el comportamiento físico es distinto:

  • En aviación, la mayoría de incidentes son turbulencias o aterrizajes duros, no choques frontales.

  • El cinturón evita golpes contra el techo o el asiento delantero.

  • Además, los pasajeros permanecen sentados durante gran parte del vuelo.

En el tren, los pasajeros:

  • Se levantan, caminan, van al baño o a la cafetería.

  • Cambian de asiento.

  • Viajan en espacios abiertos, no confinados como una cabina.

¿Hay trenes de alta velocidad con cinturones en Europa?

En Europa no existen trenes de alta velocidad comercial con cinturones obligatorios para los pasajeros. Ni en España, ni en Francia (TGV), Alemania (ICE), Italia (Frecciarossa) o Reino Unido.

Donde sí se utilizan cinturones es en:

  • Trenes experimentales o de pruebas.

  • Material militar o de emergencia.

  • Trenes de montaña o turísticos con velocidades muy bajas y riesgos específicos.

En Asia, algunos trenes de alta velocidad han probado cinturones en asientos premium o cabinas cerradas, pero no como norma general ni obligatoria.

La clave está en prevenir el accidente

Los expertos coinciden en que la verdadera seguridad ferroviaria está en evitar el siniestro, no en añadir cinturones. Por eso la inversión se centra en:

  • Sistemas automáticos de control de velocidad.

  • Señalización avanzada.

  • Mantenimiento de infraestructuras.

  • Monitorización en tiempo real de vías y trenes.

  • Formación de personal y protocolos de emergencia.

Un debate que vuelve tras cada tragedia

Cada gran accidente reabre el debate sobre los cinturones de seguridad en trenes. Sin embargo, la evidencia técnica y la experiencia internacional indican que no son la solución principal para reducir víctimas mortales en el ferrocarril moderno.

La prioridad sigue siendo un sistema robusto, redundante y preventivo, capaz de evitar que dos trenes coincidan en el mismo punto y a la misma hora.


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