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Cultura

El IVAM amplia su horario de apertura y aumenta las horas de visita gratuita

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(EUROPA PRESS)-El Institut Valencià d’Art Modern (IVAM) adelanta, a partir de mañana viernes 16 de febrero, su horario de apertura a las 10.00 horas de la mañana con el objetivo de facilitar las visitas de turistas y grupos escolares. El museo pasará a cerrar sus puertas a las 19.00 horas, adaptándose así a los horarios del resto de museos europeos.

Asimismo, el centro aumenta las horas de visita gratuita a las tardes de los sábados, de 15.00 a 19.00 horas, cuando los visitantes del IVAM tendrán acceso libre a las exposiciones del museo. El museo también mantiene la gratuidad de la entrada los domingos y la apertura extraordinaria hasta las 21.00 horas todos los viernes, con acceso libre a las exposiciones entre las 19.00 y las 21.00 h.

Esta ampliación de horarios, subrayan, no afecta a las gratuidades y bonificaciones que el IVAM mantiene en las entradas aplicables a diferentes colectivos, como los menores de 10 años, los discapacitados y acompañantes, los desempleados, los pensionistas, las familias numerosas, los grupos de escolares o los Amigos y Amigas del IVAM, que entran gratuitamente, así como descuentos del 50% en la entrada para estudiante

Este nuevo horario y la ampliación de las horas de visita gratuita son «un aliciente más para que los amantes del arte visiten el IVAM», afirman desde la institución cultural.

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Cultura

Los secretos de la Finca Roja de València

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la finca roja de valencia
Foto: Hugo Román

La Finca Roja de València es uno de los símbolos de la ciudad. El sello inconfundible de Enrique Viedma Vidal quedó plasmado en muchas construcciones en la València de los años 20 y 30. Puede que cuando el arquitecto valenciano planificara las 378 viviendas y 14 patios que hoy ocupan la manzana de las calles Jesús, Albacete, Marvá y Maluquer no fuera consciente de que estaba a punto de levantar uno de los edificios más icónicos de la ciudad. Todo un símbolo que nació con otro objetivo bien distinto.

Construido entre 1929 y 1933, se buscaba la funcionalidad y aprovechar al máximo los más de 15.000 m2 de la manzana para uso de la comunidad. Una comunidad formada por los obreros del Instituto Nacional de Previsión que buscaban vivienda en València a cambio de un chavo al mes. De hecho antes de ser popularmente conocida como Finca Roja, los vecinos de la capital del Turia la bautizaron como la “finca del chavo“ por ese motivo.

En el ladrillo caravista de color rojo que le confiere esa personalidad, y su sobrenombre, se puede apreciar la influencia de la escuela holandesa. Pero la originalidad de este residencial no se queda tan solo en su colores rojo y azul turquesa o en su original fachada con sus formas geométricas, repletas de detalles. En su interior, en sus entrañas, esconde en secreto sus orígenes.

Inspirado por el filósofo francés Charles Fourier, Viedma rompió con modelos de la época a la hora de proyectar la finca buscando dotarla de servicios, de recreo y descanso para niños y mayores.

La Finca Roja de València:

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La idea era que los bajos comerciales se abrieran al patio interior, para así proveer a los vecinos. Este modelo de autogestión que buscaba aprovechar su peculiar estructura y su patio interior, debía autoabastecerse de agua gracias a los torreones de las esquinas, pensados como depósitos, idea que nunca se llevó a cabo.

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Han pasado muchas décadas, y sus actuales vecinos disfrutan sabedores de encontrarse en un espacio único, en el que cada ladrillo esconde historias, sueños e ilusiones del pasado. Ya no queda nada de aquellos comercios que tenían acceso al interior. Otros elementos también han ido desapareciendo con el paso de los años.

Ha pasado el tiempo, tantos que muchos de los que allí viven desconocen parte de esa historia escrita sobre ladrillo rojizo. Ladrillos que visten pisos de 100 metros cuadrados o de 140 en el caso de algunos que recaen en los chaflanes.

El enorme patio ajardinado es un lugar de descanso donde los vecinos pueden disfrutar del aire libre sin salir de sus casas. Un lugar de encuentro para desconectar, charlar, jugar o pasear al perro.

Un lugar en el que historia y arquitectura se dan la mano.

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