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Salud y Bienestar

Gil-Bazo (IVO): El cáncer metastásico ya no es igual a muerte

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El cáncer metastásico ya no es igual a muerte
El jefe del Servicio de Oncología Médica del Instituto Valenciano de Oncología (IVO), Ignacio Gil-Bazo, defiende en una entrevista con EFE el mensaje de esperanza que debe darse hoy en día a los pacientes recién diagnosticados de un cáncer avanzado porque su supervivencia "se ha incrementado de forma exponencial".EFE/ Manuel Bruque

València, 27 feb (OFFICIAL PRESS, EFE).- El «mensaje de hoy» a un paciente recién diagnosticado de un cáncer avanzado «debe estar lleno de esperanza». Debe asociarse el mensaje a una «realidad muy distinta» a la que se veían abocados a afrontar esos enfermos oncológicos hace unos años, cuando esta dolencia se asociaba a la muerte.

Así lo defiende, en una entrevista con EFE, el jefe del Servicio de Oncología Médica del Instituto Valenciano de Oncología (IVO), Ignacio Gil-Bazo. Asegura además que «la supervivencia de los pacientes con cáncer avanzado se ha incrementado de forma exponencial».

A su juicio, en España sería necesario desarrollar un «plan nacional frente al cáncer» y que exista una cooperación internacional para un acceso equitativo a todas las terapias.

Aumenta la supervivencia en casos de cáncer metastásico

Asegura que el cáncer ya no es igual a muerte como hace décadas. Pacientes con un cáncer de pulmón metastásico, que hace veinte años tenían una media de supervivencia de apenas siete meses, ahora pueden llegar a tasas superiores a los cinco años desde el diagnóstico. «Son pacientes los que estamos empezando a considerar como curados, en la medida en la que la enfermedad ha desaparecido o se ha estabilizado», subraya.

También afirma que en algunos casos de pacientes que obtienen gran beneficio clínico del tratamiento con inmunoterapia puede llegar a revertirse un cáncer metastásico: «Si bien hace unos años, ante la pregunta del enfermo o de su entorno familiar sobre el pronóstico, no podíamos ser muy halagüeños, en la actualidad muchas veces advertimos al paciente de que incluso la curación es posible en su caso».

Además, existen diversas patologías oncológicas en las que la cronificación de la enfermedad «es posible» o incluso en las que el enfermo acaba falleciendo de otras causas no relacionadas, aun sin haberse curado del cáncer. Esto hace que en algunos tumores, como el cáncer de mama o de próstata, haya aumentado de forma relevante la prevalencia de la enfermedad.

Más tratamientos, pero mismas necesidades

Aunque los avances en terapias y tratamientos contra el cáncer en las últimas décadas han sido exponenciales, las «necesidades de los pacientes siguen siendo muy parecidas”. Explica al respecto que en lo que «podemos ayudar y aliviar al enfermo sigue siendo lo mismo y el deterioro clínico y el impacto psicológico de esta enfermedad y su diagnóstico siguen marcando para siempre la vida del paciente».

Los campos en los que más se ha avanzado son las nuevas técnicas de radioterapia, cada vez más precisas y menos tóxicas, la cirugía mínimamente invasiva, y los tratamientos sistémicos dirigidos frente a dianas específicas y con capacidad de activar el sistema inmune.

La clave para los avances en oncología: recursos e investigación

Gil-Bazo subraya que, como dijo el nobel Severo Ochoa, un país sin investigación «es un país sin desarrollo». El jefe de oncología de IVO considera que la única forma de innovar en ciencia, y por lo tanto en medicina y en oncología, es de la mano de la investigación básica, traslacional y clínica.

Sin embargo, añade, la investigación académica competitiva a nivel internacional y de calidad «requiere de recursos que por lo general las administraciones públicas no destinan». Por este motivo, destaca que es «crucial» la importancia de las compañías farmacéuticas, de donde provienen la mayor parte de nuevos fármacos que acaban demostrando su eficacia.

Las respuestas que faltan en la investigación oncológica

A su juicio, hay todavía muchas incógnitas por resolver en la investigación oncológica. Cita como ejemplo los mecanismos de resistencia a algunos fármacos como la inmunoterapia o las terapias dirigidas. Explica que también se debe seguir avanzando en el descubrimiento de nuevas dianas terapéuticas cuyo tratamiento dirigido cambie la evolución de la enfermedad de los pacientes.

Destaca la importancia de poder desarrollar terapias celulares adoptivas también para pacientes con tumores sólidos. Intentaría comprobarse así si el «enorme beneficio» que se observa en pacientes con neoplasias de la sangre también se confirma en otros tumores como los de pulmón, colorrectal, mama o próstata.

Las cifras de diagnósticos tardíos se normalizan tras la pandemia

Aunque indica que se observó un aumento de casos de cáncer en estadio avanzado durante el segundo semestre de 2020 y alcanzó su pico durante gran parte de 2021, en 2022 decreció y, en estos momentos, la situación sanitaria derivada de la pandemia no tiene un impacto elevado en los retrasos diagnósticos o terapéuticos.

A pesar de ello, añade, «conocemos que la enorme tensión a la que ha sido sometida la sanidad pública y privada durante los últimos tres años ha generado un incremento en las listas de espera que, por el momento, no parecen reducirse», e insiste en la necesidad de consultar a un especialista ante signos o síntomas sospechosos.

«Existen situaciones de inequidad entre distintos territorios que son muy difíciles de entender»

Considera una «asignatura pendiente» la cooperación internacional para el acceso equitativo a las nuevas terapias. Cree que sería preciso para lograrla no solo reforzar las alianzas público-privadas, sino concienciar de las dificultades para la aprobación de algunos fármacos y el acceso a ellos en condiciones de igualdad, dentro del marco de la Unión Europea.

En este sentido, el experto del IVO apunta que incluso dentro de España «existen situaciones de inequidad entre distintos territorios que son muy difíciles de entender para los pacientes, sus familias y los médicos» que intentan ayudarles.

En España, un país con enormes recursos y gran capacitación médica e investigadora, sería necesario desarrollar un «plan nacional frente al cáncer», porque «no es eficiente que cada autonomía tome sus decisiones». Deberían priorizarse esos recursos de acuerdo a un análisis previo de las necesidades y de la complejidad investigadora y asistencial del país.

Miles  de investigaciones «que podrían transformar nuestra calidad de vida» sufren faltas de presupuesto

Reconoce que la «fuga de cerebros» es un «problema muy real». Señala que se debe potenciar que gran parte del talento nacional busque nuevos horizontes para completar su formación, el problema está en otro aspecto. Los investigadores ven posible seguir su carrera en otros países que creen en su trabajo y reconoce sus esfuerzos, en lugar de volver.

«Siguen siendo pocas las oportunidades de obtener becas de retorno financiadas por fondos públicos que permitan atraer de vuelta a España a esos investigadores excepcionales en el extranjero», subraya Gil-Bazo, quien también señala que mientras la cultura del mecenazgo está muy extendida en el mundo anglosajón, en España «se ha impulsado a muy pequeña escala».

A su juicio, «en gran medida tiene que ver con la falta de reconocimiento que tiene la ciencia y los investigadores en nuestro país. Todo el mundo asume como natural que el presupuesto de un club de fútbol sea de varios cientos de millones de euros, pero nadie conoce la falta de presupuesto de la que adolecen miles de proyectos de investigación de calidad que podrían transformar nuestra calidad de vida y nuestra esperanza de vida».

«Poner esto en valor es responsabilidad de la administración pública y de las entidades privadas (universidades, laboratorios farmacéuticos, centros de investigación…), e incentivarlo, mediante la reducción de las retenciones en el IRPF o el impuesto sobre el patrimonio, por ejemplo -dice-, también en la mano de los gobiernos central y autonómicos».

Los Centros de Cáncer, por su superespecialización, obtienen mejores resultados

Aunque indica que en la lucha contra el cáncer todos los recursos disponibles son necesarios, subraya que los Centros de Cáncer, por su mayor superespecialización y la mayor asignación de recursos humanos y materiales concentrados en el diagnóstico y tratamiento del cáncer, «obtienen mejores resultados en parámetros de supervivencia, tiempos más cortos de atención e inicio de tratamiento o calidad de vida».

Este aspecto, señala, ha hecho que la UE, dentro del Plan Europeo de Lucha contra el Cáncer, haya fijado para 2025 el desarrollo de una red de centros de cáncer integrales en todos los países. El objetivo es que en 2030 la mayoría de pacientes pueda acceder a uno de ellos para conseguir así el abordaje más adecuado en la lucha contra las patologías oncológicas.

Gil-Bazo, que llegó al IVO el pasado año desde la Clínica Universidad de Navarra, donde codirigía el departamento de Oncología Médica, para sustituir al recién jubilado Vicente Guillem, asegura que del centro valenciano le atrajo que es un proyecto asistencial e investigador «muy sólido», un centro monográfico de cáncer con una «larga trayectoria y liderazgo a nivel nacional» y a la «vanguardia del tratamiento oncológico»

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Salud y Bienestar

Los expertos alertan: dejar los fármacos como el Ozempic hace que el peso vuelva en menos de dos años

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dejar Ozempic
Detener el uso de semaglutida revierte los efectos beneficiosos que tiene sobre el corazón. / Freepik

Los fármacos contra la obesidad basados en semaglutida se han popularizado en los últimos años por su eficacia para perder peso. Muchos los conocen por sus nombres comerciales, como Ozempic, Wegovy o Rybelsus. Estos medicamentos actúan ralentizando la digestión, aumentando la sensación de saciedad y estimulando la producción de insulina, lo que facilita la pérdida de peso en personas con obesidad.

Sin embargo, interrumpir el tratamiento sin un cambio sostenido en la dieta y el estilo de vida puede tener efectos contraproducentes, según revela un amplio estudio publicado en The British Medical Journal.

Recuperación del peso y empeoramiento de los marcadores cardiacos

El análisis concluye que abandonar estos fármacos revierte gran parte de los beneficios obtenidos, tanto en el control del peso como en los principales marcadores de riesgo cardiovascular, como el colesterol y la presión arterial.

Los investigadores observaron que, tras suspender la medicación, los pacientes recuperaban el peso perdido a un ritmo medio de 0,4 kilos al mes, lo que equivale a casi medio kilo mensual. Además, tanto el peso corporal como los marcadores cardiacos volvían a los niveles previos al tratamiento en menos de dos años.

Uno de los datos más relevantes es que la recuperación del peso era cuatro veces más rápida, independientemente de la cantidad de kilos perdidos durante el uso del fármaco.

Los medicamentos no bastan para el control del peso a largo plazo

“A pesar de su éxito inicial, estos fármacos por sí solos no son suficientes para controlar el peso a largo plazo”, advierten los autores del estudio. El trabajo subraya que el tratamiento farmacológico debe ir acompañado de intervenciones conductuales, como cambios en la alimentación, aumento de la actividad física y apoyo psicológico.

El estudio también compara la evolución de los pacientes que abandonan la medicación con aquellos que siguen programas de control de peso basados en el comportamiento, constatando que estos últimos mantienen mejor los resultados a largo plazo.

La mitad de los pacientes abandona el tratamiento en un año

Para llegar a estas conclusiones, un equipo de investigadores de la Universidad de Oxford analizó registros clínicos, estudios científicos y bases de datos que comparaban medicamentos autorizados para la pérdida de peso con intervenciones no farmacológicas.

En total, se incluyeron 37 estudios publicados hasta febrero de 2025, con la participación de 9.341 personas. La duración media de los tratamientos fue de 39 semanas, mientras que el seguimiento posterior alcanzó una media de 32 semanas.

Uno de los hallazgos más preocupantes es que aproximadamente la mitad de las personas con obesidad abandona este tipo de tratamientos farmacológicos en el plazo de un año, lo que hace fundamental comprender qué ocurre tras su suspensión.

Advertencia sobre el uso a corto plazo de los fármacos adelgazantes

Los autores del estudio lanzan un mensaje claro: utilizar estos medicamentos solo a corto plazo no es una solución eficaz ni sostenible. En sus conclusiones, destacan la necesidad de:

  • Investigar estrategias rentables para el control del peso a largo plazo

  • Reforzar la prevención primaria de la obesidad

  • Integrar los fármacos dentro de programas completos de salud y hábitos

No obstante, también reconocen ciertas limitaciones en su investigación. Solo ocho de los estudios analizados evaluaron específicamente los nuevos fármacos agonistas del receptor GLP-1, el periodo máximo de seguimiento tras suspender el tratamiento fue de 12 meses y pocos trabajos presentaban un bajo riesgo de sesgo.

Un reto sanitario más allá del medicamento

Este estudio refuerza la idea de que la obesidad es una enfermedad crónica y compleja, que requiere un abordaje integral. Aunque los fármacos como la semaglutida suponen un avance importante, los expertos coinciden en que sin cambios estructurales en el estilo de vida, la recuperación del peso es muy probable.

La investigación, publicada en The British Medical Journal en 2025 por Sam West y colaboradores, aporta evidencia sólida para replantear el uso de estos tratamientos y para recordar que la salud cardiovascular y el control del peso dependen de estrategias mantenidas en el tiempo, no solo de soluciones rápidas.

Referencia:

West, Sam et al. Weight regain after cessation of medication for weight management: systematic review and meta-analysis. The British Medical Journal. 2025

Fuente: SINC
Derechos: Creative Commons.

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