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La Comunitat Valenciana, la segunda con más divorcios de España

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La Comunitat Valenciana ha registrado una tasa de disoluciones matrimoniales en el primer trimestre del año de 6,3 por 100.000 habitantes, lo que la sitúa como la segunda con más rupturas, solo por detrás de Canarias (6,4) y por encima de la media nacional de 5,4.

En el conjunto del país, las disoluciones matrimoniales subieron un 5,7 % en el primer trimestre del año, sobre todo las separaciones y los divorcios consensuados, que crecieron un 9,7 % en relación al mismo periodo de 2020.

Son datos del Consejo General del Poder Judicial (CGPJ), que ha hecho públicos este miércoles los datos de las demandas de disoluciones matrimoniales que se presentaron entre el 1 de enero y el 31 de marzo de 2021.

Los incrementos registrados rompen la tendencia a la baja en la disolución de matrimonios de 2020, cuando separaciones y divorcios cayeron un 13,3 %.

En el primer trimestre de 2021 se presentaron 15.048 demandas de divorcio consensuado y 9.290 de divorcio no consensuado, y 723 de separaciones consensuadas y 304 no consensuada.

Estas separaciones no consensuadas descendieron un 14,4 % con respecto al primer trimestre de 2020.

Además, hubo 22 demandas de nulidad matrimonial, una menos que hace un año.

La tasa de demandas de disolución matrimonial en España es de 5,4 por cada 100.000 habitantes: la superan Canarias (6,4), la Comunidad Valenciana (6,3), Cantabria (6), Murcia(6), Baleares (5,8) y Cataluña (5,8).

En el otro extremo, los territorios donde menos gente se divorcia o separa son Madrid (4,3), Castilla y León (4,4) y País Vasco (4,7).

Las demandas de modificación de medidas matrimoniales y no matrimoniales también han experimentado importantes ascensos en el primer trimestre.

Así, las demandas de modificación de medidas consensuadas subieron un 21,4 % en el primer trimestre en relación con el mismo periodo del año anterior (3.496) y las no consensuadas lo hicieron en un 7,4 (8.439).

Por su parte, las modificaciones de medidas de guarda, custodia y alimentos de hijos no matrimoniales consensuadas tuvieron un importante aumento interanual del 34,2 % (hasta las 6.456) y las no consensuadas crecieron un 11,5 % (7.006).

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‘Lookmaxxing’: la conflictiva tendencia de belleza para parecer «más hombre»

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De foros vinculados a la cultura incel a TikTok y X: qué es el lookmaxxing, qué significa ser un “chad” y por qué genera preocupación entre expertos en salud mental.

El término lookmaxxing ha dejado de ser un concepto marginal de internet para convertirse en una tendencia visible en redes sociales como TikTok y X. La palabra combina los términos ingleses look (apariencia) y maximizing (maximizar), y alude a estrategias destinadas a potenciar al máximo el atractivo físico, especialmente masculino.

Medios internacionales como BBC y The Guardian han explicado que el concepto surgió a comienzos de la década de 2010 en foros relacionados con la llamada cultura incel (celibato involuntario). Con el tiempo, el fenómeno se ha extendido a públicos mucho más amplios, especialmente jóvenes interesados en estética, fitness y desarrollo personal.


¿Qué es el lookmaxxing?

En la práctica, el lookmaxxing incluye desde consejos básicos de cuidado personal hasta rutinas mucho más específicas orientadas a proyectar una imagen más masculina.

Entre los contenidos más habituales destacan:

  • Ejercicios faciales como el “mewing”, para marcar la línea de la mandíbula.

  • Corrección de postura para parecer más alto y seguro.

  • Cortes de pelo estratégicos según la forma del rostro.

  • Uso de barba para acentuar rasgos.

  • Rutinas detalladas de cuidado facial (skincare).

  • Elección de gafas y accesorios para equilibrar proporciones.

En estas comunidades también es frecuente el uso del término “chad”, empleado para describir a hombres considerados excepcionalmente atractivos, dominantes o líderes dentro de este ideal estético.


Softmaxxing vs. Hardmaxxing

Dentro del movimiento se distinguen dos corrientes principales:

  • Softmaxxing: cambios reversibles como ejercicio, dieta, estilo, cuidado de la piel o peinado.

  • Hardmaxxing: intervenciones más agresivas, como cirugía estética, tratamientos hormonales o el uso de esteroides.

Esta segunda vertiente es la que más preocupación genera entre profesionales de la salud mental y expertos en imagen corporal.


El debate sobre masculinidad e imagen

El psicólogo Tom Hildebrandt, director de investigación en la Icahn School of Medicine at Mount Sinai, ha advertido que este tipo de corrientes pueden erosionar el sentido del yo y fomentar la insatisfacción corporal al promover ideales de belleza difíciles o imposibles de alcanzar.

Según diversos especialistas, la presión constante por optimizar la apariencia puede derivar en:

  • Ansiedad social.

  • Distorsión de la autoimagen.

  • Dependencia de validación externa.

  • Conductas de riesgo vinculadas a intervenciones estéticas o consumo de sustancias.


El caso viral de “Androgenic”

El fenómeno volvió al centro del debate tras la viralización de un vídeo protagonizado por el influencer conocido como Androgenic, vinculado a esta corriente estética. En el clip, difundido en X, un hombre le retira el sombrero y el peluquín en plena grabación callejera, generando millones de visualizaciones y reabriendo el debate sobre masculinidad frágil y obsesión por la imagen.

Tras la polémica, el creador aseguró que nunca ocultó su calvicie y que el uso de prótesis capilares formaba parte de su estrategia estética. El episodio evidenció hasta qué punto la construcción de la identidad visual en internet puede convertirse en objeto de escrutinio masivo.


¿Está llegando el lookmaxxing a España?

En España, el lookmaxxing no ha alcanzado el nivel de organización de comunidades especializadas que existe en Estados Unidos o Reino Unido. Sin embargo, clínicas estéticas y expertos en imagen observan cómo parte de esta cultura se ha filtrado en lo que algunos denominan “Cultura del bienestar 2.0”.

Muchos jóvenes adoptan hábitos como:

  • Entrenamiento físico orientado a rasgos “masculinizados”.

  • Rutinas avanzadas de cuidado facial.

  • Interés por tratamientos de masculinización facial.

  • Optimización de estilo y lenguaje corporal.

No obstante, la mayoría lo hace sin adherirse a los postulados más extremos del movimiento original.


Más allá de la estética: una cuestión cultural

El auge del lookmaxxing no solo habla de belleza, sino también de cómo las redes sociales están redefiniendo los estándares de masculinidad. En un entorno digital donde la imagen es moneda de cambio, maximizar el atractivo puede convertirse en una forma de capital social.

La pregunta que plantean psicólogos y sociólogos no es si cuidar la apariencia es positivo —algo ampliamente aceptado—, sino hasta qué punto la obsesión por optimizar cada rasgo físico puede afectar a la autoestima y la salud mental.

En la era de la hiperexposición digital, el espejo ya no está solo en casa: está en la pantalla.

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