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Valencia

La mascarilla deja de ser obligatoria en la Universitat de València

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Imagen de archivo de estudiantes de una universidad. EFE/Archivo

València, 29 abr (EFE).- La rectora de la Universitat de València, Mavi Mestre, ha informado este viernes al Consejo de Gobierno de la institución de que, ante el cambio de contexto de la última semana y escuchada la comunidad universitaria, se deja sin efectos la resolución de obligatoriedad del uso de la mascarilla vigente hasta el momento pero se «insta firmemente» a su utilización.

Según fuentes de la institución académica, en la reunión en sesión ordinaria del Consejo de Gobierno, la representación del estudiantado «ha apoyado a la decisión del Consejo de Dirección de la Universitat de València de instar firmemente al uso de la mascarilla».

La UV adoptó una resolución de obligatoriedad del uso de las mascarillas en periodo de vacaciones académicas y atendiendo la recomendación de la Conferencia de Rectores de las Universidades (CRUE) de seguir usándola en espacios interiores, mantener los protocolos de ventilación y seguir recomendando la higiene de manos.

También atendía el marco normativo del Real Decreto, la Ley de Prevención de Riesgos Laborales, la LOU, el Estatuto del Estudiantado Universitario y la resolución de la Conselleria de Sanidad del 21 de abril.

Según las fuentes, tras la adopción de la decisión por parte de la UV, se conoció que la mayoría de las universidades españolas había interpretado el documento de CRUE-Sostenibilidad en el sentido de «recomendación no obligatoria».

Así, la Secretaría Autonómica de Educación y Formación Profesional de la Generalitat había indicado la no obligatoriedad del uso de la mascarilla, a todos los efectos, para el alumnado, profesorado y personal no docente.

«Estas actuaciones de las Administraciones Públicas y las universidades evidencian su valoración de que es posible mantener en el ámbito educativo un nivel que consideran aceptable de protección frente a la COVID-19 sin una obligatoriedad en el uso de la mascarilla», indican las fuentes.

Con este nuevo contexto, el Consejo de Dirección de la UV inició el 26 de abril, nada más retomarse la actividad lectiva, un proceso de información y consulta, con la Comisión Asesora Estudiantil (CAES) y con decanos, decanas y directores, y se reunió la comisión permanente del Comité de Seguridad y Salud dos días más tarde.

Según la UV, en este proceso de consultas «se han expresado posiciones favorables a la obligatoriedad en el uso de la mascarilla, y posiciones que plantean que se pueden conseguir los objetivos de protección perseguidos con una recomendación, no necesariamente obligatoria, de este uso».

El objetivo, ha expresado la rectora, «siempre ha sido la máxima protección de las personas, como hemos hecho desde el inicio de la pandemia».

El coordinador de la Asamblea General de Estudiantes (AGE), Víctor Herrera, ha agradecido el diálogo mantenido con el equipo de la rectora, Mavi Mestre, y ha celebrado que a partir de ahora el uso de la mascarilla sea una recomendación a la que el colectivo de estudiantes se une «enérgicamente».

Desde la AGE se ha instado asimismo al conjunto del estudiantado a hacer uso de las mascarillas en las instalaciones y se han mostrado convencidos de que «la responsabilidad individual y colectiva seguirá dando sus frutos como en los últimos dos años».

En la reunión del Consejo de Gobierno, Mestre ha informado de que, desde el Consejo de Dirección, ha considerado que «el objetivo de garantizar la máxima seguridad de las personas, no solo de la comunidad universitaria sino también de sus familias, se puede conseguir desde la obligatoriedad o desde la responsabilidad compartida y un uso responsable por parte de cada cual y cada una de nosotros».

Por ello, ha añadido, «el Consejo de Dirección ha decidido dejar sin efectos la resolución del día 22 de abril, instando firmemente en la comunidad universitaria al uso de la mascarilla en todas las instalaciones de nuestra Universidad hasta el fin del curso académico’.

La Universidad continuará proporcionando al personal de la Universitat de València mascarillas y se mantendrá la ventilación de los espacios y los sistemas de control de calidad del aire.

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Valencia

El ‘basurazo’ en València y l’Horta genera polémica: ciudadanos y ayuntamientos en pie de guerra

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Tasa basura Valencia

La puesta en marcha de la nueva tasa de basuras, conocida popularmente como el «basurazo», ha generado tensiones y protestas en València y en el área metropolitana de l’Horta debido a su impacto en la gestión de residuos y en las economías familiares.

¿Qué es el «basurazo»?

El término «basurazo» se utiliza para referirse a la nueva tasa de residuos que deben aplicar los ayuntamientos en España para cumplir con la Ley 7/2022, de residuos y suelos contaminados para una economía circular.

Esta normativa obliga a los municipios a establecer una tasa específica, no deficitaria, que cubra íntegramente el coste de la recogida y transporte de los residuos sólidos urbanos hasta las plantas de tratamiento.

En València, la tasa empezó a notificarse a partir del 1 de abril de 2026 a más de 440.000 viviendas, comunidades y locales, y su coste será calculado según parámetros como el consumo de agua anual, considerado un indicador indirecto de generación de residuos.

¿Por qué genera conflictos?

1. Carga económica directa a los ciudadanos

Con la entrada en vigor de esta nueva tasa, quien genera residuos debe asumir el coste real del servicio, algo que hasta ahora en muchos casos se financiaba con otros impuestos o por parte de los ayuntamientos.

En València, los recibos que ya se están empezando a emitir se consideran por algunos ciudadanos y partidos como un «impuesto excesivo», ya que se calcula en función de parámetros indirectos como el consumo de agua y no siempre guarda relación con la cantidad real de residuos generados.

2. Diferencias entre municipios

No existe un criterio único para calcular la tasa. Algunos ayuntamientos utilizan el consumo de agua, otros el valor catastral de la vivienda o incluso sistemas mixtos. Esto provoca grandes disparidades en los importes de la tasa entre diferentes ciudades.

3. Tensiones políticas y gestión local

Mientras que el Gobierno central defiende que esta tasa responde a la normativa europea y a la necesidad de asegurar la financiación de los servicios de recogida, algunos consistorios critican que la falta de directrices claras ha forzado una implementación apresurada que recae directamente sobre los ciudadanos.

Impacto en los ciudadanos y la economía doméstica

La tasa de basuras ha sido uno de los factores que ha impulsado el incremento del coste de la gestión de residuos en el Índice de Precios al Consumo (IPC), llegando a registrar subidas por encima de la inflación general en España.

En València, por ejemplo, la tasa es de las más altas del país comparada con otras capitales, algo que ha elevado las quejas de vecinos y asociaciones.

¿Qué sigue ahora con la gestión de residuos?

La gestión integral de residuos urbanos —que incluye recogida, transporte, tratamiento y eliminación— es un servicio esencial para cualquier ciudad y tiene efectos ambientales, sociales y económicos importantes.

La implantación del «basurazo» busca incentivar una gestión más sostenible, aplicar el principio de «quien contamina, paga» y asegurar que los costes no recaen íntegramente en los presupuestos municipales, sino en quienes generan los desechos.

Sin embargo, el debate continúa entre quienes consideran que esta tasa es necesaria para modernizar la gestión de residuos y quienes creen que su implantación actual carece de criterios claros y puede generar desigualdades y cargas excesivas.

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